Que tanto…

Soy una de esas personas que a veces esta dispuesta a lastimar.  Me vale madre que me digan que soy una mala persona, es más creo que lo soy. La vida me hizo sacar una parte de mi como máscara para evitar los madrazos. Cuando confié alguien siempre se encargaba de darme bien y bonito en la madre. Aprendí a no  dejar que quién agrede -consiente o inconscientemente- se vaya invicto. Hay lecciones que aprender y si hay que lastimar aunque a mi también me duela hay que hacerlo.

Pero a veces se me va la mano. La misma severidad con la que alguna vez me trataron a mi, se me va de las manos. Puede que en lugar de dar una nalgada le ponga una madriza a alguien emocionalmente hablando, porque a golpes gracias a qué soy una mujer grande y con cara de pocos amigos, las he evadido más de una vez, intimido, y eso es a propósito.

Han pasado cosas en los últimos meses que me han hecho sobre reaccionar tal vez. O tal vez no, cada uno tiene un límite de dolor y de pensamiento distinto. Me enseñaron a la mala a defenderme, y  a veces se me pasa la mano. La banda que me quiere y forma parte de mi vida también se ha dado cuenta de qué, cuando quiero enseñar una lección es rotunda, definitiva y deja marca.

El problema es que no todo mundo soporta ese tipo de reacciones. Y me ha costado más de una persona en mi vida. Para bien o para mal. Pero  quiero creer que han entendido lo que no sé debe hacer. No me gusta lastimar, pero si tengo que hacerlo, no lo dudo. Sobretodo cuando se trata de alguien que de verdad me importa. Puede que se me pase la mano, y puede que me odien el resto de su vida, pero solo espero que en su camino quede un recuerdo de mi, cuando se vuelvan a enfrentar en una situación como la que vivieron conmigo.

Que el Destino nos lleve al lugar dónde debamos estar.

¿Quién anotó la matricula?

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Hace nada les contaba que hace casi un año, había ocurrido algo que había trastocado mi vida, para bien o para mal. Hoy esa etapa también termina. Me gustaría  decir que no sé por qué, pero sería mentir. Sé muy bien por qué porque  estaba basada en una serie de mentiras que eventualmente el instinto me hizo notar.

Durante toda mi vida consiente huí del compromiso, de las relaciones de pareja, en fin de esas cosas que veía que a mis compañeras en secundaria y preparatoria  las hacía volar un día,  y al siguiente caían estrepitosamente en un mar del lagrimas  del que eventualmente, se recuperaban.

Después de unos meses idílicos comenzaron a brincarme cosas, el instinto a pesar de la oxitocina eventualmente despierta. Mi gran error probablemente fue pasarlas por alto y no hablar.  O tal vez aunque hablará la contraparte de todas maneras no me iba a decir nada “porque no se se sentía listo”.  Cada cierto tiempo buscaba algo que me dijera que pasaba realmente,  y eventualmente lo encontré. Hombres por más que lo intenten hay cosas que no van a poder ocultar y menos a la vista de una mujer a la que le están fomentando la paranoía y hasta la psicosis.

Lo que encontré que si bien tal vez no era tan grave, destapó algo que si lo era, la confianza que nos habíamos perdido los dos totalmente.

Mis amigos me decían que algo no estaba bien, y digo amigos porque en mi agenda hay muchos más hombres que mujeres, ustedes disculpen no me llevo precisamente bien con las mujeres especialmente cuando no puedo decir palabrotas o meterles un buen golpe como a mis cuates.

En algún punto me sorprendí a mi misma haciendo el papel de alguien que definitivamente no soy. Alguien que casi olvida quién era. De repente mi mayor prioridad era que cocinar -a mi que me caga- y que encontrará la casa limpia cuando llegará del trabajo. Hablar de nimiedades e irnos juntos  a la cama.  Hacer eso para mi, era ir en en contra de todo lo que creo. ¿Dónde estaba quedando yo?  Un día mientras cocinaba me di cuenta de eso y que me estaba estancando.  Además ya nos habíamos peleado, y enferma unas semanas antes me fui a quedar unos días a casa de mi abuela. Creo que esa fue la última vez que vi a mi tía Lidia con vida.  Se estaba muriendo de cáncer y aún así cuido de mi…

Por estar con él en ese estado alterado de consciencia no estuve al final de los días de mi tía. La que se levantaba temprano para que la escuincla desayunara y se la llevaba de las greñas a la escuela a las pinches seis de la mañana. No era mi madre pero hizo mucho más que la que me tocó en este juego de la vida.  No se lo agradecí nunca en persona, pero dónde está estoy segura que lo sintió.

Algo no estaba bien, lo sabía, y creí que era solo mi culpa.  Y no, es que el me ocultó uno de esos secretos que a mi me parecen bastante pendejos pero que para él, aparentemente eran secretos de estado. Nunca entendimos bien a bien los limites del espacio uno del otro.

La verdad, muchas noches como esta me la pasaba llorando, ya en mi casa porque en algún punto me di cuenta que era mejor que cada uno estuviera en su espacio. Tratando de entender qué estaba fallando ¿Era yo? ¿Por qué no me decía la neta que yo comenzaba a sospechar? ¿No se supone que eramos pareja y teníamos toda la confianza del mundo?   A pesar de mis berrinches dejó que continuará mi psicosis -porque realmente en eso se convirtió- en lugar de detenerla,

Mis noches trascurrían así,  entre charlas insulsas y juegos cuando estábamos juntos o en juegos de Iphone. Pero la verdad me distraía tanto el ¿Qué pasa? Que no me concentraba del todo en trabajar y probablemente perdí más de una oportunidad por, ni modo así es esto supongo.  Hay cosas que tienes que aprender tarde o temprano

El instinto es cabrón y finalmente encontré la prueba de lo que ya sospechaba… hoy en una llamada telefónica finalmente confesó, finalmente acepto y también con ello terminó un sueño que no sé si fue una pesadilla o a simplemente la lección tardía de algo que debí haber aprendido como todas las demás teenagers.

¿Pensé en casarme? Si, con todo el pánico que le tengo al matrimonio gracias a todos los divorcios de mis amigos que he visto, y la tortuosa relación de mis padres desde que tengo uso de memoria.

¿Pensé en formar una familia? Si. De repente me la creí lo suficiente como para sacar de la caja de Pandora eso que estaba ya enmoheciéndose

Me la jugué completa, desnude totalmente eso que hay en mi retorcida y oscura alma. Recorrí pasajes de mi misma que no había recorrido. Y eso es lo padre de esta aventura. Aunque hay una huella que va a quedar para siempre en los dos. Una en la memoria y en la consciencia que espero que nunca se le vaya a borrar.

B… de ti aprendí a no ceder como cedí por estar con alguien, a no detener quién soy,  y si lo estoy diciendo en público, es porque esto es parte de quién soy, y que no entendiste. Yo, no me oculto detrás de una barrera de “perfil privado”,Hay algo en mi me gusta mostrarle a quién se deje las historias que voy escribiendo a lo largo de los años. Unas buenas, unas malas, y otras como esta un experimento conjunto que no salió bien.

Pensé en usar el poco o mucho poder que tengo para hacerte la vida miserable y enseñarte una lección, pero la verdad, es que la lección que tienes que aprender no viene de afuera, viene de lo que tu tienes dentro y que no has aprendido a manejar. Yo tampoco, por eso las cosas salieron como salieron. Nada más que yo me atreví con todo y tú timorato  preferiste guardar silencio cuando debías hablar con el corazón en la mano.

Mi lección duele, y va a costar mucho tiempo sanar, hoy, me toca bailar con una vieja amiga, a la que hasta nada le tenía terror. No es la soledad a esa le tengo cariño, si no a la tristeza esa que me ha hecho perder la razón más de una vez.  Y hoy toca si, bailar con ella, pero no perderme en ella ni en ninguna de mis emociones nunca más.

 Siempre pienso antes de publicar y escribir.  Hacía falta un buen punto final y no solo el recuerdo de una llamada llena de gritos, reclamos y lágrimas. Esta soy yo de verdad, lástima que no lo pudiste entender.

Un año después

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Hoy estoy en el lugar dónde comenzó hace un año uno de esos cambios radicales en mis ahora 27 años de vida. Desde algún lugar de la Colonia del Valle en el edificio en el que siempre quise vivir. Las cosas que dejé aquí, están por ser empacadas muy pronto hay que regresar a casa. Un año en el que tuve que aprender a madrazos una vez más quién era  yo misma.

No están ustedes para saberlo pero yo si para contarlo, pero me tocó abrir la caja de Pandora: la de mis emociones, por muchos años decidí que era buena idea guardarlas en un rincón dónde no me estorbaran, funcionó bien mientras aprendía lo que quería aprender, pero hace casi un año hubo algo y un alguien que sin querer me sacudió lo suficiente para que sin querer saliera de un rincón enmohecido esa caja que guarde en el rincón más oscuro de mi misma. Ese dónde también estaban las cosas que prefiero no recordar muy seguido.

Me tomó un año y yo creo que me tomará aún más tiempo aprender que eso que estaba en la caja no eran los demonios más grandes de mi propia apocalipsis. Esos que me detuvieron, que frenaron muchas cosas, y es que aún no sé manejarlos. Me salté esa clase que los demás aprenden durante la preparatoria supongo.

 Siento que me estoy despidiendo de una gran etapa de experimentación,  se muy bien, finalmente que es lo que quiero. Y cómo lo quiero, lo que sigue dependerá de un poco de ayuda del Destino y de la gran banda de amigos que me ha puesto en el camino. Tengo que pedir disculpas sobre todo a quiénes en mi afán por probar les he quedado mal.

Vi el amanecer desde el balcón y regresé a terminar este post a la que fue mi cama.  Lo que sigue me asusta pero no me voy a permitir que me frene de nuevo…. es tiempo una vez de un cambio radical. A ver que me encuentro en la siguiente puerta.

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Minerva o Atenea 10 años es.

De repente, intento no sentirme ruca, pero estando rodeada de yoloescuincles es casi imposible.  Hoy sentí que algo importante había ocurrido, pero no me acordaba del todo que había sido.  Después de un rato, me acordé lo mala madre que soy. Y es que, está criatura de la red, osea mi blog, hoy cumple 10 años on line.

Una década, 2 lustros, 10 vueltas a la tierra. Ok ya, si fuera un niño ya estaría como por cuarto de primaria. Me divierte mucho  ver como pasan distintas épocas en esta bonita viña del señor de la red.  Hace 10 años para tener un blog tuyo de ti, tenías o que saber programar, o mascar decentemente inglés para poder usar una plataforma como Blogger (antes de que la comprará google). Subir vídeos, nel, eso no ocurrió hasta 2006 cuando youtube comenzó a ser popular. Publicar fotos, era un desmadre, sobretodo si eras un humilde usuario de Blogger que no tenía ni puta idea de código, como yo.

Como de repente llegó el mundo del “social media” y hubo una desbandada de bloggeros que colgaron el sitio, literalmente, porque facebook es mucho más divertido. Hoy hay gueyes que viven de dar conferencias de “Personal Branding” cuando habemos algunos que llegamos antes de que ellos siquiera exploraran un mundo más allá de su pantalla en word.

Independientemente del nuevo estilo de moverse en internet, que afortunadamente es cada vez más democrático. Hoy por hoy, cualquiera con acceso a  la red, es capaz de compartir lo que sabe, lo que piensa, lo que siente, y lo que crea. Eso me parece lo más importante de todo.  Después de 10 años escribiendo tarugadas desde aquí, la neta estoy muy orgullosa, por haberme atrevido, si no hubiera sido de esa manera jamás habría tenido la oportunidad de salirme con la mía.

Se los he dicho muchas veces, y puede que hasta haya aburrido a más de uno. Pero es la neta, por eso lo repito constantemente. Los sueños para convertirse en realidad, requieren trabajar un chingo. Y sobretodo atreverse a hacer cosas que van más allá de la zona de confort en la que nos gusta estar.

No se me van a olvidar jamás, las peleas con mis papás por querer trabajar en medio de la “música de locos”.  Hace unos meses, uno de los colaboradores de Be Tronic, me dijo ¿Qué nunca has sido normal?. Le tuve que responder que no. Porque a final de cuentas desde los 17 años decidí que me la iba rifar como ñera, y exponerme así, sin tapujos a través de la pantalla de este blog.  No sé  a cuantas personas haya llegado, seguro hay un chingo que se burlan de mi,  otras que gracias a este pequeño espacio perdido en la red se han convertido en mis más grandes amigos.  Siempre estuve consciente de que estaba renunciando a cierta “privacidad” al publicar todo lo que me gusta compartir. Porque además me atreví a hacerlo con mi nombre, firma y hasta con mi jeta real.

Pero así se hacen las cosas de frente, y asumiendo las consecuencias.  Ganarse un fan o un hater para eso estoy aquí, porque cuando te los ganas, significa que alguien se tomó la molestia de leer lo que escribes. Y eso, eso no tiene precio.  Grandes cosas han pasado en mi vida, y las voy a seguir compartiendo con ustedes si se dejan.

Después de 10 años, tengo algo que decir, si quieres algo con todo el corazón, eventualmente te puedes salir con la tuya.  La suerte tiene que ver, pero también el esfuerzo que pongas en lo que hagas. Haz las cosas de frente, y disfruta lo que te toqué vivir en ese momento, porque un día te darás cuenta que han pasado 10 años desde que te te volaste una clase de matemáticas en la prepa, para escribir tarugadas en internet.

De corazón, muchas gracias a quienes me han acompañado como lectores, como amigos, como maestros y también como enemigos. Sin ustedes, definitivamente hoy no podría estar escribiendo Minerva o Atenea 10 años es.

 

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Cuando llueve

Si hay algo que me fascina en esta vida, por más que vuelva un caos ciudades como la de México, que dicho sea de paso es mi hogar, es la lluvia.  Y es que no están para saberlo pero yo si para contarlo, desde siempre mi cumpleaños ha estado invadido de lluvias torrenciales. Lejos de deprimirme, desde siempre me ha fascinado, y hasta me parece de mala suerte cuando no cae un monson casi amazónico en estas fechas y si incluyen tormentas eléctricas. ¡Mucho mejor!

Creo yo, que es justo y necesario que les presente unas cuantas rolitas que te hagan compañía mientras se cae el cielo en estos días.

Si*Sé

Bandota nacida en Nueva York. En las vocales está Carol C, que a mi gusto tiene una de las
voces más sabrosas que he escuchado en el mundo mundial de la música electrónica, y por si fuera poco es Dj. El productor es Cliff Cristofaro. Lo suyo, según dice mamá wikipedia es el downtempo, un género que los hipsters afortunadamente le están haciendo el fuchi.

Así como los ven han compartido escenario con
Norah Jones
Kinky
Kraftwerk
Los Amigos Invisibles
Gotan Project
James Brown
Julieta Venegas
Cesaria Evorra
Natacha Atlas

Es de los primeros grupos que conocí de esto que le dicen, que le llaman música electrónica, allá en el aparentemente no tan lejano 2001.

Si les gustó, de verdad no se pierdan el disco completo aquí mero 

Sade

Diría que esta mujer no necesita presentación, pero la neta si,  porque ya estas alturas hay muchos que no tienen ni puta idea de quién es ella.

Una británica y un nigeriano nos trajeron a Helen Folasade Adu
el 16 de Enero de 1959 en Ibadán Nigeria. Esta muchacha, después se haría llamar
simplemente Sade.

Es la voz de una de esas rolas de los 80’s con las que te puedes cortar las venas a
gusto “Smooth Operator”. Si aún así no te suena, haste un favor y por favor, dale play a esta
belleza.

Everything but the girl es una de esas bandas estúpidamente comerciales
pero que tienen un no sé qué, que qué se yo. Con las maravillosas vocales de
Tracey Thorn y la producción de Ben Watt, hicieron para muchos el dance
noventero, deliciosamente meláncolico.

Si estás en el tráfico, trepale a los watts y disfruta esta joya mientras
cae un diluvio afuera.

La lluvia me recuerda que hay ciclos que se cierran, lo queramos o no,  Hace unas semanas mi tía murió de cáncer, y hoy uno de mis amigos me acaba de hacer tía. Lo que irremediablemente me hace pensar que tras la aparente destrucción que deja la lluvia tras de si, hay algo nuevo que llega si bien no a remplazar a lo que se ha ido, si a  ocupar un lugar desde el cual contará una nueva historia.

Así es el Destino, dicen. Y creo que solo por eso vale la pena disfrutar esos momentos de aparente caos en una ciudad como la de México bien acompañados de buena música.

 

De cuando te peleas con el amor de tu vida

Decía yo, en esta editorial para Thump, llega un momento, cuando te dedicas a lo que siempre soñaste y a lo que más amas en el mundo, en el que las cosas parece que no van bien, en  el que te peleas contigo mismo porque ya no sientes ese amor que como fan, simple y mortal te alegraba la vida.

Puede que duela igual o más culero que cuando te rompen el corazón por primera vez, porque como tal, tú, tienes una relación con la música electrónica, pero a ella, tu le vales madre. No es un ser humano, pero te exige igual o más que una novia psicópata. Exige sacrificios, como tu tiempo, tu talento, tu sueño, y hasta sangre más de una vez. He trabajado en otras cosas, pero solo trabajar en la industria de la noche y de la música electrónica me ha exigido hasta lo más profundo de mi alma.

Subir al escenario mientras toca el dj estelar, por un momento dejó de ser satisfacción suficiente para mi. Me di cuenta que mis amigas de toda la vida, ya no estaban como antes cerca de mi, por lo menos para darme un zape, que me estaba distanciando y por mucho de mis metas académicas, y de las económicas, mejor ni hablamos. Me estaba enfermando por no dormir y haber aceptado más responsabilidades de las que podía manejar y por no dormir. En esa época si dormía 4 horas al día era mucho.

Decidí dejar eso que tanto me fascinaba y volverme “gente normal”. Alguien tuvo la sabiduría de dejarme ir a probar el “mundo normal”.  En ese otro mundo encontré satisfacciones y aprendí muchísimo, pero al final del día llegando a mi cubil, me faltaba algo, Me hacían falta las sonrisas de la banda disfrutando a su dj, me  quedaba un hueco en el alma cada vez que volteaba a ver los recuerdos que me quedaron de semanas pesadas para lograr que un evento se hiciera… En esa época, cuando me estaba cuestionando que chingados estaba haciendo con mi vida, llegó Maxi Jazz, Sister Bliss y su banda a recordarme por que me había enamorado total, y profundamente de la música electrónica…

Y también, me recordó porque la había dejado, esa noche que también sirvió para que pusiera en una balanza eso que también quería hacer con el mundo de la noche.. evidentemente la balanza se inclinó del lado más complicado de llevar. Y a la fecha no me arrepiento de todos los problemas en los que me he metido por continuar en esto. A final de cuentas se trata de una carrera complicada. Y creo que cuando se ama algo, todos caemos en algún momento en una crisis. Y al final no todos son capaces de salir de ella, y volver a los madrazos.

 

¿Y se vale?

Aunque nunca he sido directamente la que se sube a un stage a tocar, muchas veces me ha tocado vivir igual que un dj, no por lo que pagan (ojalá) si no la parte de estar corriendo de ciudad en ciudad.  O bien teniendo días, semanas y meses tan apretados que ni siquiera me ha dado tiempo de acariciar a mi peludo y malcriado gato.

Hay mucha gente que cree que trabajar en la noche es la cosa más sencilla del mundo, porque te pagan por hacer lo que más te gusta, pero la neta, al contrario, me atrevo a decir que es una de las más complicadas ¿Por qué?

De entrada porque dejas a toda la banda que te importa un poco de lado, de repente 24/7 estás pendiente de lo que pasa en la música electrónica, pero no siempre de lo que ocurre con tus amigos de toda la vida. Podrás saber todo sobre los lanzamientos mainstream y underground de esta música de locos, pero ya no de tu familia. A mi me tocó desplazarme de dónde había vivido toda la vida para tener más tiempo para dormir por ejemplo. En lugar de hacer 2 horas a mi primer trabajo, me pareció mejor tener más tiempo para babear la almohada o descansar haciendo adobes en su momento para mis proyectos personales, que desperdiciarlos en tiempos muertos de transporte.

Pero eso me alejó mucho de mis amigas, no solo en distancia. También en cercanía, si mucho trinche facebook, twitter, mail y teléfono, pero en mi ansiedad por hacer eso que me fascinaba, ya no estaba con ellos, de alguna forma dejé de estar en su vida.  Aún me duele haberlo hecho porque me perdí de el examen profesional de una, de la graduación de otras. Ahora de los babyshowers de los que ya se reproducen y no los regañan sus papás.  Me sirvió mucho profesionalmente hablando.

Antes de tener smartphone, sufría horrores cuando iba a casa de mi abuela o a la de mi papá, porque pasaba dos horas sin enterarme de lo que pasaba en mi mundo. Estaba ansiosa las dos horas de camino ¿Qué tal que llega un mail importante? En sábado o domingo porque doña enferma en esa época todo. Si llegaba me ponía más ansiosa porque llevaba dos horas de retraso.

Cuando me mude, justo dos días antes mi mascota que me había acompañado durante los 16 años más complicados de mi vida, tenía una extraña lesión en el cuello. Me mude un domingo así que fue una odisea encontrar un médico que la revisara y le diera un tratamiento. Recuerdo haber cerrado la puerta de la que fue hasta ese momento mi casa, y ver los malvados ojos verdes de mi gata, llenos de ira. Preguntándose ¿Neta me vas a dejar así?

Pasaron los meses y mi gata no mejoraba, Tampoco podía verla a cuidarla como quisiera, doña maniática estaba chambeando y nada más en el mundo le importaba. Los últimos dos años de su peluda, manipuladora, y  mimada vida, los pasó casi sin poder moverse, resulta que la lesión en el cuello fue la primera manifestación de un cáncer y también de la artritis que era normal en una gata de 16 años.

Un 27 de Mayo de 2010 -el año más asqueroso de mi vida- llegué a casa de mi abuela preguntando por el primer gran amor de mi vida y me entregaron una caja con cenizas. El corazón se me hizo pedazos. No me avisaron, yo sabía que estaba mal, pero creí que iba a tener tiempo de decirle nos vemos del otro lado vida mía. Una caja que por cierto, si la viera mi gata la habría destrozado de lo fea que estaba. Por estar chambeando y peleando por lo que quería para mi vida, ese fue el primero de los golpes personales que me ha dado el trabajar en dónde los demás se divierten.

Pero nada me preparó para el más cabrón de todos. El 4 de Diciembre de 2010, sentí que todos los dioses de todos los panteones del mundo se me fueron encima y me arrancaron la médula espinal. Mi mejor amigo, con el que acababa de reconciliarme murió en un accidente en la carretera Cardenas Villahermosa. Otros de mis compinches iban con él y salieron con vida unos heridos físicamente, y otros con heridas en el alma que se de buena fuente no han terminado de cicatrizar.

¿Y yo que estaba haciendo? Escribiendo algo para la chamba que tenía en ese entonces. A partir de esa terrible, experiencia. Me quedó muy claro que si, ok es maravilloso trabajar en lo que más te gusta. Pero va a ver momentos en la vida que darías lo que fuera por estar ahí, y no vas a estar. Te va a destrozar y puede que tardes muchos años en recuperarte. Pero ver la sonrisa de 20 o 25 000 desconocidos viendo a su Dj favorito, ¿Vale la pena sacrificar parte de tu vida personal?

La respuesta para mi es la misma que en 2004 cuando decidí comenzar a escribir esta aventura: Si.  Desde la primera vez que me dejaron treparme a un escenario justo al lado de un dj internacional… pfff sentir la energía de 7 000 personas emocionadas por ver a ese guey que les movía el alma desde hacía unas horas o desde siempre. Ver materializados tus desvelos en 7000 sonrisas (más bien miradas de odio porque tú estas al lado del dj y ellos no), 7000 historias de vida a las que te metes sin permiso. ¡Ay cabrón!

Claro que vale la pena. Aunque he aprendido a vivir un poco en el inter. Ya no soy la misma enferma -bueno eso creo- que se mataba por tener todo listo todo el tiempo. Ahora de vez en cuando me pongo a chismear con mis amigas, no como cuando teníamos 18 y lo único que nos importaba eran los djs, pero si a gusto.

Hoy tengo una relación de pareja, que me esta costando empatar con mi manía de estar disponible 24/7. También tengo un bebé que se llama Be Tronic. Y una historia personal compuesta de muchas presencias y ausencias. A lo largo de estos ya casi 10 años compartiendo lo que hay en mi negra y oscura alma, además de lo mucho o poco que sepa de música electrónica. Me he dado cuenta que igual que alguien lo hizo conmigo estoy comenzando a ser parte de las historias de vida de algunas personas.

Precisamente por hacer lo que más me gusta en la vida. Hablar de música electrónica ¡Wow! A veces ni yo me la creo. Me gusta voltear hacía atrás, hasta ese momento en que decidí que sin importar como o cuándo iba a hacer de las mías.  A uno de esos muchos días en la secundaria en los que mis compañeros me veían feo por ser mujer oyendo “música de drogadictos”.

Cómo el día que terminamos la secundaria y me valió madres agarrar el “sonido” que contrataron para despedirnos. Y poner esta rolota en bocinotas como es debido. Ojalá, alguno de mis ex copañeros de secundaria se acuerde. Por qué para mi ese día comenzó mi historia por dedicarme a la música electrónica.

De verdad, si ahora eres tú el que tiene 13, 14, o 16 años, y estás pensando en dedicarte a ser dj, promotor, o a los medios especializados en música electrónica o algún personaje de la noche, piensa que vas a sacrificar muchas cosas, entre ellas estar con la banda que más quieres cuando te necesite. Piensa que vas perder cosas que la gente normal vive con singular alegría. ¿Vale la pena? Escucha lo que diga tu alma y tu corazón, y si la respuesta es Si, bienvenido seas.

En 10 años ¿Estarás orgulloso de ser fan de lo que hoy eres?

Entre los 11 y los 16 años, o a veces antes,  junto con la pubertad llega un momento en que defines quién eres realmente. Y en el inter ocurren varias cosas, entre ellas buscas un grupo con el que te identifiques, y normalmente ese grupo viene -o venía- acompañado de música.

Normalmente es en esa época cuando, estás más lleno de pasión por toooooooooooooooooooodo eso. Te desbordas y sientes que tu vida se va a acabar si no vez a tu artista o a tu ídolo. Aunque se la vivan en México, mueres y matarías con gusto por estar ahí si no te dejan.

Voy a sonar anacrónica, pero en algún punto eso pasará a segundo plano. Pero ser fan de algo o de alguien justo en esa importante etapa de transición te trasforma, para bien o para mal y puede que para siempre.

¿Por qué lo digo? Por experiencia propia.  Cuando yo era un dulce, tierna e inocente criaturita, ok dejemoslo en dulce y tierna, por ahí de 1999, mi mejor amiga que se había ido a vivir a Saltillo, me comenzó a enviciar con una banda encabezada por Darren Hayes. Los primeros 3 meses le daba el avión, pero era tanta su insistencia que fui poco a poco descubriendo quién era, de dónde salió, a qué sonaba. Y sin querer encontré algo que me retrataba perfecto en esa época.

Si, masivo, pero que te hablaba al oído, y a pesar de ser un producto diseñado para ser masivo, sentías por dos segundos que no estabas solo, que si había otros que sentían la misma confusión que puede sentir cualquiera que está entrando en la adolescencia.

Justo en esa época, a diferencia de cualquier otro puberto normal, ocurrió algo que me hizo cambiar totalmente mi vida, de golpe, sin aviso y con la fuerza de un bala. Por algún bicho que a cualquiera le habría causado diarrea, a mi en 2 semanas me quito casi por completo la vista.  A pesar de la gravedad del asunto, mis papás decidieron que era buena idea esperar esas 2 semanas para llevarme al hospital.

Para cuando llegué, ya había perdido casi el 80% de la capacidad visual, no soportaba la luz de un celular, ni siquiera con vendas en los ojos.  La recuperación fue un tratamiento  con cortizona y otros esteroides, salvaje y duro. Pero no había opción, era eso o perder completamente la vista.

En mi cama de hospital, mientras dormía soñaba con volver a ver un amanecer con todo su esplendor. Con ver de nuevo la luna, viajar, y tomar fotos de todo lo que me pareciera hermoso, así fuera una abeja sobre una flor. Para ese entonces ya me había dado cuenta que la versión de un Dios judeocristiano no funcionaba para mi. Pero le pedía al Destino que fuera lo que fuera que tuviera escrito para mi, que no me dejará sin la capacidad de ver de ver de nuevo.

Después de 6 meses de agujas, cánulas, cateteres pruebas dolorosas de laboratorio, y otras más sofisticadas, lentamente volví el amanecer, pude volver a leer un libro, y volver a escribir aunque fuera para mi misma en cuaderno viejo.

El tratamiento dejó secuelas con las que he aprendido a sobrevivir,  pero en la época en la que la mayor preocupación es que te vas a poner, yo me veía al espejo medio desfigurada. Perdí casi todo el cabello, y después de 12 años aún no lo he recuperado del todo. También subí muchísimo de peso, los huesos y las articulaciones si de por si estaban medio jodidas por una fiebre reumática que había tenido 3 años antes, quedaron resentidas.  No solo eso, también me informaron que debido a la agresividad del tratamiento, buena parte del desarrollo de mi esqueleto se había detenido. Incluyendo el tamaño del torax que desde entonces es bastante pequeño para el tamaño de los órganos y el resto de mis proporciones. Que tal vez iba a tener osteoporosis prematura. En fin, cosas que deprimirían hasta el más optimista.

La verdad, después de eso fueron, dolorosos años de recuperación anímica y física. Pruebas cada semana. De hecho, mi cumpleaños 15, dos años después del tratamiento, lo celebré esperando una consulta con el neurólogo. Evidentemente por toda la serie de pruebas que me hacían pasar para entender que demonios le pasaba a mi cuerpo, La pasaba esperando sola o con un libro, pero gracias a mi mejor amiga, aún estando en Saltillo me presentó un nuevo motivo para aguantar estoica: ver a Savage Garden en vivo.

Sin querer, me enseñó que había más gente en el mundo que vivía o sobrevivía que no era la única con problemas, y que muchos de ellos quizá, se pudieran arreglar a través en compañía de un extraño que hacía música al otro lado del mundo. Ese extraño llegó a México al teatro chino de Six Flags. Creo que fue uno de los primeros conciertos en hacerse en ese foro. Para mi mala suerte no pude ir. Ni los matasanos ni mis papás me dejaron salir de la casa. Según ellos, estaba todavía muy débil como para “exponerme” Mehhhhhh.

Mi amiga regreso y Darren Hayes regresó a México con un proyecto solista, hizó un showcase en lo que alguna vez fue el Hard Rock Café en Polanco para una estación de radio. Me escapé de la escuela para ganarmelos, y para recogerlos.  El 3 de junio de 2002, definitivamente la vida, el Destino, y todos los Dioses del Olimpo, me adelantaron el mejor regalo de cumpleaños que pude tener: Ver a unos metros de distancia a ese guey por el que daba mi brazo y mi jodido riñón izquierdo.  Esa tarde-noche, entendí que la música es capaz de darle sentido a tu vida, de ser tu compañero en las buenas, en las muy malas y en las que te está llevando la chingada.

A partir de esa noche me prometí a mi misma, que un día esa sensación de estar viva, se la iba a mostrar a otros a través de los medios. Meses después de esa noche conocí a mi Dj de la guarda  Benjamin Hernández , “B-jay”, el responsable de mi educación en la música electrónica y también el que me ayudó directamente a cumplir mi sueño.  Para 2004, eso poco o mucho que estaba aprendiendo, quise compartirlo desde mi muy personal punto de vista y experiencia con quién se dejara a través de este blog.

Y todo comenzó con una rola, y con un remix, que a la larga me llevaría a vivir, ver, y disfrutar las mejores noches de mi vida. Después de perder la vista hace ya hoy 12 años, a pesar de las secuelas, creo que fue uno de los mejores regalos, por que quizá si no hubieran pasado las cosas como ocurrieron, hoy no podría decirles que más de 10 años después estoy bien orgullosa de ser y haber sido fan de eso que hoy aún me lleva a disfrutar todos los días del mejor trabajo del mundo: el hacer lo que más amo y que otros lo disfruten.

EMPO 6° Aniversario

¡Ah que divertido! Odio esos momentos del año que me hacen ponerme más sensible que de costumbre.  Para nadie es un secreto que EMPO, +Mas Label y +Mas Nescafé han sido parte muy importante en mi historia personal y profesional.

EMPO Awards 2014 Schedule

Hace 6 años no sé si en un acto de genialidad o de confianza ciega Benjamin Hernández, mejor conocido en el bajo mundo como B-jay me invitó a formar parte de su equipo de trabajo. Equipo por que le pasaban y siguen pasando buena parte de los lanzamientos de música electrónica que llegan a toda América Latina. Haber aceptado, me traído una serie de aventuras, anécdotas y experiencias, que ni todo el dinero del mundo sería capaz de comprar.

Siempre fuí fan de Dj Mag, y fui parte del equipo que trajo esa revista a México, no solo eso, también muchas de las entrevistas centrales, y notas más importantes estuvieron a mi cargo. De fan pase a ser una de las profesionales más felices del mundo mundial. Dirían por ahí.  Bien lo decía mi compadre “Tenemos el privilegio de trabajar en lo que más nos gusta”. Tenía razón y ahora no puedo ver su cara burlona diciéndome con la mirada “Te lo dije.”

Por azares del Destino y otras razones más bien personales, ya no trabajo en EMPO, pero si los considero mi familia, y la gente que de una u otra manera me ayudado a crecer en todos los sentidos, si a crecer incluso de talla de ropa por aquello de estar pegada a la computadora.

Siempre en el fondo,  da cierto orgullo ver como algo que viste nacer va tomando forma aunque ya no seas parte el proyecto.

Mañana en Expo Bancomer celebran 6 años de existencia, y en el fondo no puedo estar más que orgullosa y algo conmovida. A final de cuentas no se puede negar de dónde vienes y por qué estas en dónde estas.

Porque Yolo

Pega cuando te das cuenta que los chavitos que viste en la primaria cuando tu ibas cumpliendo 18 años ya los dejan entrar al antro.

Pega que esos chavitos no sufrieron ni la mitad de lo que tú para conseguir los discos que a ti te costaron horas de torturar empleados de Mixup en vivo , por teléfono y en infinidad de tiendas.

Pega saber que lo que tu aprendiste en revistas importadas, caras, difíciles de conseguir y desfasadas, estos lo tienen al alcance de la mano, y les da hueva abrir un link.

Pega saber que ellos tienen más oportunidades de las que tu tuviste al alcance de la mano.

Claro que pega. Pero a mi, personalmente más que la brecha generacional y tecnológica, me pega en el alma ver como muchos chavitos se pierden en la moda, en lo que es “cool”, en el querer ser, sin identidad. Ver como la generación yolo es a mi gusto, la que más herramientas tiene de todas las que he conocido y no tienen siquiera la curiosidad de buscar que más hay una rayita alejada del mainstream.  Antes de que digan algo, yo personalmente si hoy hija del mainstream. Pero también les masco lo que viene siendo el underground y otras tribus.

Insane Party Girls @ Tomorrowland 2011

La verdad yo tuve la fortuna en su momento, sin saberlo, de tener a grandes ñoños de la música electrónica compartiendo lo que sabían conmigo. Y lo que fueron aprendiendo también lo iban compartiendo. Era un ghetto de díficil acceso y más siendo vieja. ¿Qué pasa? Lejos de volvernos un mercado cada vez más informado, y exigente nos estamos volviendo cada vez más consumista. Así, sin ton ni son. Me parece increíble que se note más la brecha generacional entre alguien como yo de 26 con alguien de 19 que de alguien de 26 con alguien de no sé 43 años. ¿Que hicimos mal?
La generación Yolo, o los milenials como les dicen algunos son el presente y el futuro de muchos productos. Y si no hacemos algo para que volteen a ver y a creer en algo, lo que sea. Los vamos a perder. No solo como mercado. medium_iTd31i

Con dolor veo una generación carente de apreció a su vida, a la de otros. Que si suben los impuestos: Yolo. Vamos no veo que tengan interés real en NADA, salvo contadas excepciones. En mis 13 años de metiche en la noche, no había visto tantos menores de edad borrachos, y drogados tirados ANTES DE COMENZAR  una fiesta. Me parece terrible que ni siquiera sepan a quién van a ver antes de ponerse hasta el dedo de alcohol, o cualquier otra sustancia.

No sé, siento que algo estamos haciendo mal todos. Y lo peor, es que ellos son el mercado del presente y del futuro. Son los gueyes que saliendo de las universidades van ser médicos, abogados, ingenieros en algo, o yo que sé. Vamos, van a tener vidas y responsabilidades en sus manos…. Tengo miedo.  Por que a pesar de su indiferencia y buscar solo una ” buena fiesta” son realmente fáciles de manipular. Porque a diferencia de generaciones anteriores, tienen menos capacidad de memoria, que mi abuela que ya está senil.

Lo único que podemos hacer creo, es tratar de educarlos a través de la fiesta. Por que se puede, creanme. Los papás de algunos yolo, seguramente fueron ravers. O ya de menos fans del eurodance. ¿Y si les enseñamos como era la fiesta entonces? Quién sabe, quizá seamos capaces de atraer su atención hacía algo.  Aún estamos a tiempo de hacer algo por los yolos.