Me siento un yunque ahora de diez toneladas

Ya no quiero hablar de lo mismo, así que haré lo propio y citaré ONE MORE TIME a Anne Rice.

“Me alejé de Claudia. No quise contestarle. Pero, enfadada como estaba, miserable con su impaciencia, no pudo tolerar que me fuese Y se me acercó, acariciándome con las manos y con la mirada como su fuera mi amante hija.

-No pienses en ello Louis – me dijo luego, cuando estábamos cómodamente instalados en un pequeño hotel suburbano. Yo estaba en la ventana, mirando el distante resplandor de Viena, tan deseoso de estar e esa ciudad, es su civilización, es su pura dimensión. La noche era clara y la bruma de la ciudad rondaba el cielo-. Deja que tranquilice tu conciencia, aunque jamás sabré con exactitud de qué se trata –me dijo al oído, y me acarició el pelo.

-Hazlo, Claudia –le contesté. Tranquiliza mi conciencia. Dime que jamás me volverás a hablar de crear nuevos vampiros.

-¡No quiero huérfanos como nosotros –exclamó súbitamente; mis palabras la molestaron, y mis sentimientos-. Quiero respuestas, quiero conocimiento –me dijo-. Pero dime, Louis, ¿qué te hace estar tan seguro de que tú no lo hayas hecho sin saberlo?

Nuevamente sentí en mí una deliberada confusión. Tuve que mirarla como si desconociera el significado de sus palabras. Yo quería que se mantuviera en silencio y a mi lado, y que los dos estuviéramos ya en Viena. Le acaricié el pelo, toqué con mis dedos sus largas cejas y miré la luz.

-Después de todo, ¿qué te cuesta hacer esas criaturas? –continúo diciendo-. ¿Esos vagabundos monstruosos? ¿Cuántas gotas de tu sangre debe haber mezcladas con la sangre de un hombre… u qué clase de corazón sobrevive al primer ataque?

Podía sentir como me observaba. Me quedé allí con los brazos cruzados, de espaldas a un costado de la ventana, mirando hacia fuera.

-Es Emily era tan pálida, ese inglés miserable…-dijo ella, ignorando la mueca de dolor en mi cara-. Sus corazones no fueron nada y lo que los mató fue tanto el miedo a la muerte como la sangría que sufrieron. La idea los mató. ¿Pero qué pasa con los corazones que sobreviven? ¿Estás muy seguro de que no has procreado una legión de mounstruos, quienes, de vez en cuando, luchan vana e instintivamente por seguir tus pasos? ¿Cuánto duraron las vidas de esos huérfanos que tú dejaste atrás? ¿Un día allí, una semana allá, antes de que el sol los convirtiera en cenizas o alguna víctima mortal los hiciera picadillo?

-¡Basta ya! –le rogué-. Si tú supieras de qué formas imagino lo que tú describes, no lo harías. ¡Te digo que jamás ha sucedido” ¡Lestat me sangro hasta el borde de la muerte para hacerme vampiro! ¡Y entonces sus ojos se movieron en mi dirección lentamente, de arriba abajo, hasta al que al final se encontraron con los míos. Luego pareció sonreír.

-No te atemorices de mi fantasía –dijo en voz baja- Al fin y al cabo, la decisión final siempre será tuya. ¿No es así?”

Entrevista con el vampiro

Y por si no le prestaste la atención debida al comienzo de este post es de

Anne Rice

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *