La voz del pueblo Vol. 2

El raiting de este blog ultimamente no ha sido precisamente alto, así que, he aquí, algo para quienes gustan de leerlo y piden

Sexo gay

Y si, continuando con tan “escabroso tema” llego el momento de las citas…

De profesionales calificados acerca de esta compleja materia humana. ¿Qué no es complejo acerca de la humanidad, o nosotros mismos? Yo soy un clarísimo ejemplo.

“¿Es la conducta homosexual, como ya se ha dicho, sólo una incansable búsqueda de la propia imagen? El mito del narcisismo expresa con exactitud el vértigo del atractivo doble. El joven héroe contempla su imagen en el agua de una fuente, y se enamora de ella, como si ya no pudiera abandonar esa imagen que tiene frente a sí, es decir, superar el jubilo del niño que se reconoce en el espejo por primera vez. Como si tuviese miedo a mirar demasiado pronto otra cosa… Demasiado pronto para abordad la diferencia, es decir, a la ninfa eco: la mujer”

Marc Oración

El problema homosexual



LA HOMOSEXUALIDAD DEL ADOLESCENTE



Como problema que suscita muchas pasiones e incomprensiones, la homosexualidad sigue siendo, a pesar de todos los trabajos que se le dedican, un fenómeno de una complejidad extrema. En la actualidad, lo padres angustiados la temen cada vez más, (y muchas mujeres u hombres según sea el caso, porque si esta acabando la cosecha para quienes gustamos del sexo opuesto) y se afanan en descubrir la menor traza en sus hijos. (Yo he sido víctima de ello, mis padres pensaron y seguramente siguen pensando que soy lesbiana) Los biólogos, los genetistas y los psiquiatras intentan delimitar sus causas, mientras que en algunos movimientos protestatarios y minoritarios procuran hacer de ella el abanderado de sus reivindicaciones.

Según el informe Simon, sólo un 6% de los hombres y 3% de las mujeres reconocen haber tenido comportamientos homosexuales. (Qué lo reconocen!!!!!!!!!) Sin duda estas cifras no corroboran la realidad. No tienen en cuenta el 11% de los abstencionistas que se han negado a responder. La encuesta por otra parte, no incluye a los adolescentes de menos de veinte años.

Las estadísticas de Kinsey, mucho más antiguas, parecen más verosímiles. Un 33% de los hombres, contra un 13% de las mujeres solamente, habrían conocido un orgasmo en una experiencia homosexual; mientras que la mitad de los encuestados habrían experimentado una tracción física por otro hombre u otra mujer.

La homosexualidad femenina es, sin embargo, mucho más frecuente de lo que se cree. En efecto, la mujer confiesa menos fácilmente sus tendencias lesbicas y tiene mucha más facilidad para disimularlas al amparo de una tierna amistad.

Convendría precisar ante todo, la definición de homosexualidad.

La homosexualidad no puede reducirse a una conducta. Adolescentes, en el transcurso de circunstancias fortuitas de internado, adultos, privados de mujeres en la cárcel, a borde de un buque, ni se diga en una guerra, pueden ocasionalmente, inclinarse hacia la homosexualidad, sin que por ello sean homosexuales. Por el contrario, auténticas tendencias homosexuales pueden ser censuradas por consideraciones religiosas, morales o sociales.

Esta definición nos parece importante. Sería, más que una torpeza, una falta preñada de consecuencias, tratar a un adolescente de homosexual por haber practicado masturbación mutua , y hasta una conducta homosexual transitoria; en la muchacha (cho) estas prácticas colectivas responden más a una necesidad de exorcizar el miedo a la anomalía y de tranquilizar su propia feminidad o virilidad.

Los educadores deben prestar atención y no cristalizar una angustia que podría descompensar una personalidad en plena formación. La revelación de tendencias homosexuales latentes, que a menudo no ponen de manifiesto más que una ambigüedad sexual en la y el adolescente, es también nefasta. “En los alrededores de la pubertad –escribía Freud- cuando un adolescente toma en pro en contra de la homosexualidad” Los juegos homosexuales, tan frecuentes en ese período, no determinan, en absoluto la orientación sexual posterior. Incluso para algunos pudiera ser una etapa de transición fisiológica hacia la maduración psíquica del individuo.

Como subrayan Lebovici y Kneisler, “solo deberían ser llamados homosexuales los adolescentes que se dedican a las prácticas homoeróticas con un gusto exclusivo y de forma repetida”.

No obstante, es durante la adolescencia cuando el futuro homosexual adquiere la convicción de su diferencia.

¿Cómo se pasa ser homosexual?

Existen numerosas maneras de convertirse en homosexual. El azar es, a menudo, invocado por nuestros consultantes: el encuentro, por ejemplo, en un momento crucial, de un individuo de la misma edad, o de un adulto mayor, al cual se admira.

La adolescencia constituye ciertamente un período sensible, en el que el deseo sexual en su punto álgido, la vulnerabilidad, la ambivalencia, las descargas de emoción y de angustia contribuyen a marcar las primeras experiencias sexuales con una huella indeleble. ¿Puede esta primera huella orientar de manera definitiva al adolescente hacia un comportamiento sexual del que ha de permanecer prisionero? Según la opinión de los clínicos y de los pacientes que consultan, el mayor obstáculo para el tratamiento de dicha desviación –que a mi parecer es absolutamente innecesario además de degradante, por cierto el ser gay es ya un derecho humano reconocido- es el condicionamiento al placer homosexual.

El homosexual varón tiene su primera experiencia hacia los catorce años, por término medio, a una edad sensiblemente más temprana que el heterosexual, mientras que la lesbiana sólo accede a la práctica hacia los diecinueve o veinte años… (no estoy de acuerdo con el autor, yo digo que es a la par)



Sin embargo, las estadísticas de Kinsey y otras más recientes confirman que, si cerca del 50% de los individuos, hombres y mujeres, tienen relaciones homosexuales, sólo el 8% persisten ellas durante más de tres años. Esto vendría a probar que el placer homosexual no es suficiente. En todo caso, las estadísticas reflejan el agravio que se comete contra los homosexuales, al tratarlos de “pervertidores” de menores: en más del 93% de los casos, el compañero del homosexual ha alentado su acercamiento, o no se ha opuesto. No debe olvidarse, a este respecto. No debe olvidarse, a este respecto, que la curiosidad sexual y la necesidad de afecto de ciertos niños alientan tales incidentes.

Hoy, los médicos ya no consideran la homosexualidad como una enfermedad. Ya es hora, en efecto, de depurar la conducta homosexual del intolerable olor de clínica del que se quejaba André Gide.

Las causas que favorecen la homosexualidad

ATRIBUIR LA HOMOSEXUALIDAD A UNA CAUSA PRECISA SERÍA UN ERROR.

Atribuir la homosexualidad a una causa precisa sería un error. Existen por otra parte, tantas homosexualidades como homosexuales. Estos difieren entre sí por la edad, la cultura, los problemas psicológicos particulares, la mejor o la peor adopción a su variante sexual.

El “invertido” se atribuye el papel del otro sexo; el pederasta, a semejanza de Gide, tan sólo experimenta por el niño o el adolescente. El prostituto homosexual ofrece al cliente su turno de servicios a cambio de dinero constante y sonante: masturbación recíproca, sodomía y felacio (para quienes no entendieron sexo anal y oral) pasivo y activo (o sea se deja penetrar o penetra), caricias bucoanales (la lengüita en el ano). El es quien proporciona un contingente importante de homosexuales afeminados. (DEFINITIVAMENTE DISCUTIBLE)



¿Hay algún denominador común en todas estas desviaciones?

La mayor parte de los autores, junto con Nach, aducen una tríada psicológica, que frecuentemente se encuentra en el homosexual.

ö El narcisismo, que se podría definir como una preocupación excesiva de sí mismo, y que a menudo disimula un sentimiento precario de la propia valía. El narciso siempre necesita al otro, que utiliza como espejo para valorizarse (aplicable a hetero, bi, sexual, lesbiana, etc.)

ö El temor a la pérdida de la identidad sexual. En gran número de homosexuales, en efecto, el problema crucial gira alrededor de la posesión del pene… Como el fetichista cuya vida sexual se organiza en torno a un vestido, un guate, un zapato, a menudo el homosexual (solo ejemplares masculinos) articula su búsqueda alrededor del eje fálico. En sus incesantes cazas, sólo va en persecución de sí mismo y de sus atributos viriles amenazados.

Nota al margen: Aclaremos, eso le sucede al +mas hetero, de hecho sinceramente no noto mucha diferencia entre lo que busco yo… y no inserté una carita sonrojada. Me he topado con representantes de la diversidad sexual +mas destacados que yo, y sinceramente no encajan en este estereotipo, a final de cuentas la inseguridad de si mismos ocurre hasta en las mejores familias… ¿o no? Me atrevo a decir… PRINCIPALMENTE EN LAS MEJORES FAMILIAS. Mujeres sintámonos ofendidas, si yo fuera lesbiana si, buscaría a alguien que se pareciera a mí físicamente, o me superara –por ejemplo, en mi presumible copa 38 c- pero es asqueroso que toooooodo se maneje en términos masculinos.



ö la fijación a la madre o el padre (mamitis y papitis) y la perturbación de los papeles desempeñados en la constelación familiar; la condición de hijo único es un factor agravante el 30% entre los homosexuales exclusivos (pa’ que entiendas jotos bien torcidos que como en “Al diablo con el diablo le dice wacala a cualquier mujer y especialmente a nosotras las gordas). La mujer desgraciada en su matrimonio desarrolla una relación demasiado íntima con su hijo –o padre desgraciado en su matrimonio o de plano viudo. Le inviste del papel simbólico de sustituto del cónyuge. El muchacho culpabilizado por su deseo incestuoso, se auto-prohíbe en adelante a las mujeres.

Otra nota, ¿cómo crees? Al margen.

Aclaremos algo, yo fui hija única, las mentes de mis papás, cual debe ser, estaban en otra constelación cuando se casaron, y cinco años después decidieron –quiero creer que fui deseada- tener a este bodoque quién escribe estas líneas, OBVIO les fue de la… muy mal, desde que yo tengo memoria se han odiado, y cada año +mas de hecho cada segundo aumenta la temperatura en el termómetro del odio y resentimiento entre ellos dos, por consecuencia los rechazo tajantemente… principalmente a mi madre… lo acepto y con orgullo LA ODIO, Y NO HABRÍA MEJOR REGALO PARA MI ESTA NAVIDAD QUE SABERLA TRES METROS BAJO TIERRA!!!!!! *Mi psicoanalista, psiquiatra, psicólogo y mejor amiga respaldan este bonito sentimiento y los primeros tres lo aprueban*

Mi padre, mejor dicho, la cosa que se dice mi padre –por cierto nadie en mi parentela tiene el mismo tipo de sangre que yo- si, me ha tomado de sustituto de pareja para contar sus penas, de apoyo… lalaland, y también me cela re’ gacho. Además de claro, como soy la mayor de los tres hijitos con tendencias asesinas: tengo que ser el ejemplo –bastante malo, lo reconozco-. La bien portada… lalaland… en fin en resumen hasta dónde mis… 17 años… lo permiten soy heterosexual, aunque se me tache de lesbiana por algunas actitudes *Acertaste, tema de post detectado* Y yo encajo perfectamente en esta trilogía… De ser hombre si fuese gay, pero como soy vieja, pues ni hablar solo puedo levantar la bandera con el arcoiris solo como apoyo.



LA HOMOSEXUALIDAD, SIN EMBARGO, NO SE REDUCE A ESOS POCOS CRITERIOS, POR MUY VÁLIDOS QUE SEAN. SON NUMEROSOS LOS SUJETOS QUE CUMPLEN LAS CONDICIONES QUE ACABAMOS DE ENUMERAR, Y QUE NO POR ELLO SON HOMOSEXUALES. ASIMISMO RESULTAN NUMEROSOS LOS NIÑOS QUE, SEDUCIDOS POR UN HOMOSEXUAL, CONSERVAN SU ACTIVIDAD SEXUAL DE ORIGEN. ¿POR QUÉ EN UNA MISMA FAMILIA, DOS HERMANOS O DOS HEMRNAS CONOCEN UNA ORITENTACIÓN SEXUAL DIVERTENTE? NADIE, HOY POR HOY, PUEDE CONTESTAR ESTAS PREGUNTAS CON CERTEZA.



Las obsesiones homosexuales y el temor de sucumbir a ellas causan a veces más daño al adolescente que la experiencia homosexual en sí. El adolescente IGNORA UN PERÍODO FISIOLÓGICO DE BISEXUALIDAD, RECONOCIDO POR FREUD Y STEKEL, durante el cual la pulsión erótica puede orientarse, indiferentemente, hacia uno y (u) otro sexo, hecho que confirman los datos embriológicos y endocrinos. Una libre discusión de sus aprensiones y del significado de su eventual relación homosexual basta con frecuencia para liberar el adolescente de sus obsesiones y de su sentimiento de culpa.

¿Cuáles son las prácticas homosexuales?

Los homosexuales recurren, gustosos a la masturbación recíproca, a la sodomía y al coito interfemoral (por Ditroit). Las lesbianas practican, además, el estimulo de los pezones y el cunnilingus (así se le llama al sexo oral de hombre a mujer, de mujer a mujer, de perro a mujer.. ehem etc.), y utilizan en ocasiones, falos artificiales más o menos elaborados. Sin embargo, a la lesbiana, liberada de su complejo viril, le repugna cada vez +mas utilizar tales instrumentos. Se comporta como una mujer frente a otra mujer. Al igual que en los heterosexuales, sus actividades pueden matizarse de fantasmas o de prácticas sádicas, masoquistas, vouyeristas o fetichistas.

Es clásico distinguir al homosexual activo del pasivo. Por lo general, estos papeles son intercambiables. En el ánimo de la mayoría, la sodomía sigue siendo la principal actividad sexual del homosexual. De hecho, salvo en algunas civilizaciones, el homosexual no recurre a ella con más frecuencia que el heterosexual. En Estados Unidos, y sin duda en Europa, las caricias bucogenitales son prácticas mucho más corrientes. Las exigencias del homosexual son intensas y a menudo obsesivas –¿nada más homosexuales?- hasta el punto de que el 19% solamente se conforma con un solo compañero. (Insisto ¿nada +mas los homosexuales?)



¿pueden los padres ayudar a sus hijos a afirmar mejor su identidad sexual?

En el contexto cultural de nuestros días, este “problema” sigue siendo sin duda uno de los más angustiosos para muchos padres. Con el fin de resolverlo de la mejor manera posible, conviene que desechen ciertos prejuicios y corrijan algunas creencias peligrosas.

NO EXITE VERDADERA FRONTERA ENTRE LA HOMOSEXUALIDAD Y LA HETEROSEXUALIDAD.

Kinsey ha establecido una escala destinada a medir el grado de masculinidad y de feminidad en cada individuo. El nivel cero define al heterosexual exclusivo; el nivel 6, al homosexual exclusivo. El número 3, en este escala, corresponde al bisexual ideal, capaz de satisfacer indistintamente sus tensiones eróticas en una relación homosexual o heterosexual. El número 4 se aplica, a menudo, al hombre casado, mucho más interesado por las relaciones homosexuales que por las heterosexuales. Muchos individuos que pretenden ser bisexuales tienen su corazón y su sexo del lado de la homofilia. (pa’ que entiendas, les gusta el arroz con popote)

La homosexualidad, al igual que la heterosexualidad, es una cuestión de grado. Una o varias experiencias durante la adolescencia no conducen automáticamente, en la edad adulta, a una verdadera homosexualidad, ni siquiera cuando las tendencias homosexuales se expresan en una pasión que conoce todas las angustias de los celos, del deseo y de la posesión. Sin embargo, la adolescencia continúa siendo una zona más crítica que la edad adulta. Una vez superada, la suerte ya está echada y el adulto condicionado para la heterosexualidad, puede, como lo subraya John Money, dedicarse a las relaciones homosexuales episódicas sin que éstas, por tanto, contribuyan a crearle hábito. (¿hábito?)

LOS PADRES NO DEBEN INTERPRETAR LAS INFATUACIONES Y LAS AFINIDADES PSICOLÓGICAS DE LA PUBERTAD CON UNA HOMOSEXUALIDAD LATENTE. TODO CUANTO ACABAMOS DE DECIR DEMUESTRA QUE ESTE CONCEPTO NO REVISTE NINGÚN SIGNIFICADO.

TAMBIEN HAN DE TENER EN CUENTA QUE LA HOMOSEXUALIDAD MASCULINA NO ES SINÓNIMO DE FEMINIDAD EN MAYOR MEDIDA QUE LA HOMOSEXUALIDAD FEMENINA LO ES DE VERILIDAD. EL COMPORTAMIENTO IMPORTA MÁS QUE EL ASPECTO.



Nadie puede ser tachado de homosexual por una experiencia homosexual aislada.



LOS SIGNOS SE SITÚAN A OTRO NIVEL


Entre mujeres, el amor es contemplación: las caricias están destinadas, más que a apropiarse de la otra, a recrearse lentamente a través de ella: la separación esta abolida; no hay lucha, no hay victoria, ni derrota: en una exacta reciprocidad, cada una es, a la vez, el sujeto y el objeto, la reina y la esclava: la dualidad es complicidad… Sólo cuando sus dedos modelan el cuerpo de una mujer, cuyos dedos modelan su cuerpo, el milagro del espejo se acaba”

SIMONE DE BREUVOIR

El segundo sexo.



Se manifiesta en la evaluación de las relaciones del adolescente con el otro sexo y con el propio. Conviene ser algo +mas concreto.

La homosexualidad puede desarrollarse cuando fracasan las relaciones con el otro sexo. (Yo diría +mas bien descubrirse).



Dicho fracaso puede proceder de variados factores: miedo de abordar al otro sexo, sentimiento precario de la propia valía, debido a un defecto físico real o imaginario. Uno de nuestros pacientes, obeso durante su adolescencia, huía de las chicas por dos razones: cría estar desprovisto de toda seducción y la grasa, que él consideraba como un carácter feminoide, aumentaba aún más su horror a las mujeres.

A los adolescentes que han perdido toda confianza en sí mismos y se creen poco agraciados les resulta también más fácil encontrar amistad y afecto en personas del mismo sexo. Así ocurre que muchos adolescentes, lastimados por el sentimiento doloroso de su soledad, son impotentes en el plano heterosexual. Sin embargo, la imposibilidad de integrarse en un grupo del mismo sexo o en una pandilla puede reavivar el sentimiento de su propia diferencia y corre el riesgo de precipitar la experiencia homosexual. Hallamos este fenómeno en los primates: para mostrar su sumisión, el mono, excluido del grupo, debe presentar su trasero al estilo de la hembra, para permitir que el macho dominante practique sobre él un coito simbólico. Este ritual es conocido en la mitología y se observa, a veces, en las prisiones. (Y por supuesto en montones de sitios +mas)



Los padres tienen que desempeñar un papel positivo, no para prevenir la homosexualidad como para alentar la heterosexualidad (si no entendiste: Papás acéptense y acéptenos como somos)



Broderick ha esquematizado, en esta óptica, tres reglas educativas:

-El padre del mismo sexo, si quiere permitir que su hijo se identifique con él, no debe mostrarse ni demasiado severo ni demasiado débil.

-El padre del sexo contrario no debe adoptar una actitud ni seductora, ni tiránica, ni repulsiva, para no alterar la imagen que da de su propio sexo.

-Por último, los padres deben aceptar profundamente el sexo biológico del niño desde el nacimiento de éste (LEYERON PADRES IDIOTAS QUE “SIEMPRE QUISIERON UN NIÑO Y TUVIERON UNA NIÑA O AL REVÉS!!!!!!!, Oops les hablan a los míos)



¿De qué modo? (PA’ QUE APRENDAN)

-No perdiendo jamás la ocasión de demostrar que aceptan, plenamente y con gozo, su género masculino o femenino. La hostilidad, incluso disimulada, o la añoranza nostálgica, conduce a la perturbación del desarrollo psicosexual del niño, y a menudo obliga a éste a modificar su comportamiento, para responder al deseo de su padre. (LEYERON BIEN!!!!)

-Revalorizando siempre la anatomía y la fisiología de los órganos sexuales femeninos, para neutralizar el complejo de inferioridad de la niña. Es cierto que el pene resulta más aparente, pero la niña posee una bolsa interna abdominal y senos que le permitirán la maravillosa experiencia del placer y de la procreación. Los senos, para la niña, adquieren con el tiempo la misma importancia que el pene para el muchacho.

-Finalmente, proponiendo al niño modelos masculinos y femeninos suficientemente diferencias. A este respecto, ya hemos dicho hasta qué punto es lamentable la ausencia del hombre en el ambiente familiar y en el período de escolaridad.

Pero si las tendencias homosexuales del adolescente se confirman,

LOS PADRES DEBEN SABER QUE LA HOMOSEXUALIDAD NO ES INCOMPAIBLE CON EL DESARROLLO SOCIAL, AFECTIVO, PROFESIONAL, Y UNA EFICACIA CREADORA. A CONDICIÓN CLARO ESTÁ, DE QUE LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD NO EJERZAN UNA PRESIÓN DEMASIADO NEGATIVA


¿Hay que recurrir a la psicoterapia para reconvertir la orientación sexual del adolescente?

Un día, Freud respondió a una madre que se inquietaba por la homosexualidad de su hijo “Por supuesto la homosexualidad no presenta ninguna ventaja; pero ni es un vicio, ni una degradación, ni una enfermedad de los que quepa estar avergonzado… Numerosos individuos, entre los más celebres, han sido homosexuales (Platón, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci). Así mismo constituye una gran injusticia y una crueldad perseguirla como un crimen. Me pregunta usted qué puedo hacer para tratar esa homosexualidad… No se puede garantizar el efecto del tratamiento. Pero si su hijo es desdichado, neurótico, se ve torturado por sus conflictos, o inhibido en su vida profesional, el psicoanális le aportará la armonía, la paz de espíritu, incluso en el caso de que su orientación sexual permanezca inmutable”

No cabe expresarlo con mejores palabras. A falta de una modificación de su orientación sexual, la psicoterapia, (y no solamente el psicoanálisis) ayuda al homosexual a reconocerse y aceptarse mejor. (De hecho a cualquiera, NO TE ATREVAS A NEGARLO)

ALUNOS ERRORES COMÚNMENTE DIFUNDIDOS SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD

La homosexualidad y la heterosexualidad son dos mundos enteramente diferentes



El homosexual se reconoce siempre por su aspecto exterior

La conducta homosexual es suficiente para definir la homosexualidad



El hombre que experimenta placer en hacerse acariciar los pezones es joto

La sodomía es la modalidad erótica a la que recurre más a menudo el homosexual

Las lesbianas declaradas son mucho más numerosas de lo que indican las encuestas estadísticas. ¿Se debe a la mutación de nuestras costumbres? ¿O bien hay que admitir que Kinsey, en los Estados Unidos y Simon en Francia, no supieron traspasar el muro del pudor femenino?

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