Cita de los muertos vivientes

…Estaba torpe, enfermo, incapaz de mantener el equilibrio. Pero, cuando me agarró, tuve que morderle los dedos para que me soltara. Empezaron los ruidos en la calle, gritos, el sonido de una campana. La habitación se había convertido rápidamente en un infierno y, en un relumbrón de luz, vi a Claudia luchando contra el otro vampiro. Él parecía incapaz de agarrarla, como un ser humano torpe tratando de agarrar un pájaro. Recuerdo haber rodado de un lado para otro con Lestat en las llamas, haber sentido el calor sofocante en la cara, haber visto las llamas en la espalda de Lestat cuando me quedé debajo de él. Y entonces apareció Claudia en la confusión y lo golpeó una y otra vez hasta que se le rompió el mango del agitador, y pude oír los gruñidos de Claudia al son de los golpes, como el ímpetu de un animal inconsciente. Lestat seguía aferrado; su cara era una mueca de dolor. Y allí, echado sobre la mullida alfombra, estaba el otro, y la sangre le manaba de la cabeza.

No sé con exactitud qué es lo que sucedió entones. Pienso que me hice con el atizar y le di un fuerte golpe en el costado de la cabeza. Recuerdo que él parecía imparable, invulnerable a los golpes. El fuego, por entonces, deshacía mis ropas y había hecha presa del vestido de Claudia; la subí a mis brazos y corrí por el pasillo tratando de apagar las llamas con mi cuerpo. Recuerdo haberme sacado el abrigo y golpeado las llamas en el espacio abierto, unos hombres pasaron a mi lado corriendo y subieron las escaleras. Una gran multitud llenaba la entrada del patio y alguien estaba en el techo de la cocina de ladrillos. Y tenía a Claudia en mis brazos y pasé corriendo entre la gente, ignoré las preguntas, empujándolos, haciéndoles abrir paso. Y entonces quedé libre, solo con ella, oyéndola respirar agitada y sollozarme al oído, corriendo enceguecido por la rue Royale, por la primera calleja lateral, corriendo y corriendo hasta que no hubo otro sonido que el de mis pasos. Y el de su aliento. Y nos quedamos allí, el hombre y la niña, chamuscados y doloridos y respirando hondo en la quietud de la noche.

Anne Rice

Entrevista con el vampiro

minervaoatenea@hotmail.com

minervaoatenea@yahoo.com.mx



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *