Una semana de mágia


O sea la semana pasada., para mi desgracia o fortuna ha terminado. Y lo que para cualquier católico sería la semana santa, para mi, la semana mayor fue, precisamente a anterior, pues todos los exámenes, y dj’s World estaban justo en esa semana. Y la neta, ya no me preocupa cuantos he reprobado o pasado pues sinceramente no me importan tanto como lo habían hecho hace unos días. Pues ha habido cambios significativos, en mi vida. Desde la muerte de mi abuelo, hasta la resignación de no encontrar nuevamente o al menos de manera temporal aquel a quién alguna vez fue el amor de mi vida, sin contar que mi mejor amigo en su momento, está perdido en alguna parte de Saltillo Coahuila.

Esta es la temporada del año, en la que los ciclos se abren y cierran más rápido que de costumbre.

Pues es justamente, es cuando comienzo a hacer el análisis de mi asquerosa vida, a mis 18 primeros años. Comparándolo con años pasados, en los que, no tenía nada, literalmente y ahora, dónde todo comienza a tocar a mi puerta, en dónde la vida me dice, ¡hola! Aquí estoy, sal de tu maldita cueva y explórame. Y justo en el momento en que lo intento, recuerdo que sigo viviendo con papi y mami, se me olvida que aún no soy Dj todavía, que los amigos han ido y venido durante todo este tiempo, y solamente tres se han quedado, los que no me han fallado.

Recuerdo cuando me daba pena hablar al aire por teléfono, y lo pongo frente a frente, cuando me acerco sin el menor atisbo de pena a dos top dj’s ibéricos. En la muerte, en los lugares en dónde en algún momento posé mis sueños (Cancún, Playa del Carmen, Nueva Orleáns, y New York).

Los cambios, de verdad han sido grandes, significativos y permanentes. No voy a volver a asustarme de un regaño de mis padres, pues, la única dueña de mi vida, soy yo. Aunque mi buen amigo destino haga de las suyas. Quisiera declararme escéptica ante muchas cosas como hace unos años, pero, después de pruebas fehacientes, ya no puedo. Eso va desde fantasmas hasta los más oscuros secretos de la producción. Deje de confiar en muchas personas en quienes deposite absolutamente todos mis sueños, y ahora confío en quienes menos imaginé.

Hace tres años, justo a estas alturas de esta semana, iba con mis amigas, rumbo a la Universidad Iberoamericana por unos boletos que definitivamente cambiaron mi vida. Alguna vez intenté contarlo pero, fue demasiado para mi, prometo solemnemente hacerlo o intentarlo nuevamente.

Gracias a todos mis amigos, a los de adveras, y no pienso decir nombres para no balconearlos más, por estos tres años en dónde la vida, además de tocar a mi puerta y saludarme me ha demostrado que no era un mito. Gracias por obligarme a ya no ser una simple observadora sino la protagonista de mi mundo.

Sigo teniendo una imaginación volátil, pero ahora tiene en qué entretenerse. Sigo estando medianamente sola, pero ahora, no me imagino acompañada y me siento realmente cómoda con ella.

La oscuridad de la noche sigue atrapándome y la luz de la Luna relajándome justo cuando peor me siento. Los ordenadores, ya no me odian tanto, y la música… La música me pide a gritos que no la deje como un ruido de fondo como me enseñaron cuando era niña.

Tengo tanto que decir y tan pocas palabras inteligentes vienen a mi mente, que, es momento de sacar de el arcón de los recuerdos aquella bonita costumbre de las citas de libros y que mejor que la favorita de este, su blog de confianza… Anne Rice… El libro, o si, le pese a quien le pese Entrevista con el vampiro.

“-Te dije que lo iba a hacer. Te lo dije…- recordó ella.
Su voz nunca había sonado tan frágil. Como el tintineo de una campanilla. La mire, perplejo pero inconmovible. Su cara no pareció su cara. Jamás nadie había puesto tal agitación en el rostro de una muñeca.

-¡Louis, te lo dije!- dijo ella con los labios temblorosos. Lo hice por nosotros. Para que pudiéramos ser libres.

Nuevamente me siento rara, y seguramente es porque me lastimé el cuello el viernes y ahora tengo que usar un collarín hasta pasado mañana y porque tengo un poco de fiebre por culpa de una maldita gripe que creí haber superado, me siento, mal y quiero ir a dormir, pero no sin antes decir. Que este miércoles 19 de octubre ha sido una de las mejores noches de todo el segundo semestre del año. Valió la pena todo lo que hice, valió la pena enfermarme, por que me siento asquerosamente feliz. Y mientras ahí les dejo otras fotos de esa noche taaaaaaaaan bonita.

Tan, tan.


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