Post catártico

Retomando este espacio como mi foro personal. Que finalmente para eso lo cree… me siento rara, de alguna manera las crisis ya pasaron, pero, oh si, como siempre hay un pero, un pero extraño, entre que estoy cansada, y demás no he tenido mucho tiempo para pensar en mi. He dedicado demasiado tiempo a ver la televisión, cosa que no suelo hacer… Me siento muy rara, extraño a gente que sé dónde están y que prácticamente las puedo ver cuando quiera, pero no me atrevo.

Chale.

No he tenido tiempo, para leer, para descansar, para vivir como quiero. Finalmente este mundo, o como yo veo el mundo, que relativamente es mío, pues vivo en él, funciona como prepago, una forma de pagar por adelantado lo que mis parientes en Delfos me preparan para el futuro.

No tengo tiempo de nada, aunque prácticamente no hago nada. No sé que pasa conmigo. Extraño aquellos días en qué era asquerosamente feliz, con poco, con lo poco que tenía, un radio, la oscuridad y la soledad. Pero no sé que pasa. No sé que me pasa. Quisiera tomarme unas largas vacaciones para hacer lo que me venga en gana, de vivir como quiero, para ver si de esa manera puedo retomar esta extraña forma de vida con la elegancia que según yo acostumbro.

Un rato no sé, en alguna playa, siempre de noche, para salir a caminar a ver las estrellas. Hace mucho que no las veo, desde mi cuarto sin ventanas, no pudo ver más allá de mis problemas, de mis desengaños y de las supuestas conquistas que hay en mi mundo. De esos amigos que están y no están, de ese pasado, en dónde era la reina, una reina por una noche, una noche, que nunca soñé.

Hace mucho que no escribo y seguramente eso es lo que me está matando. Esa catarsis casi diaria que me permitía compartir con gente en la red, algo completamente mío y personal. El dilema de ser Atenea o Minerva. Alguna vez lo conté, pero, no está demás volverlo a hacer. Me llamo Minerva por un capricho de mi madre, quién recibió, al graduarse en la escuela normal de maestros, una Minerva de plata, supuestamente por su excelencia estudiantil. Pero en realidad debí llamarme Atenea, que si bien básicamente son lo mismo, la elegancia y el estilo de los dioses griegos… dejaron una huella indeleble en mi existencia. Toda mi infancia viví engañada respecto a mi nombre, pues siempre creí que era griego hasta que un día me puse a leer. Latín, no sé porque nomás no me gusta eso del latín, me parece tan burdo al lado del griego, de su cultura… en fin, ese por supuesto no es el asunto. Nuevamente me estoy saliendo por la tangente.

El punto de todo esto, es que estoy cansada. De qué, la neta no lo sé. Necesito unas vacaciones mentales más que físicas, y con esto de la escuela no es posible. Se que falta poco para terminar el año, y eso entre que me asusta y me hace feliz. Me asusta no terminar con este ciclo que abrí y que no puedo cerrar. Maldita sea, cuanto extraño a esa gente que en algún momento fueron todo mi apoyo emocional. No sé porque ya no están ahí. ¿Qué hice? Esto es obra del prepago del dedo divino, al que finalmente le voy a ganar la partida.

Como alguna vez dijo Darren Hayes… I want to live like animal.
¿Por qué nada es sencillo? Si, lo sé suena a canción de Coldplay… pero absolutamente nadie dijo que sería tan difícil. Finalmente de eso se trata la vida de los mortales. De encontrar y de perder, lo espinoso es encontrarle el gusto.
Hoy quisiera salir por ahí, caminar por Reforma, meterme a algún museo, ir por café, estar de cobra venenosa con mis amigas, pero no puedo. Se supone que hay tiempo para todo, pero no me gusta mucho como queda la ecuación.

No sé que demonios me pasa, estoy cansada, pero no estoy deprimida, quisiera poder hablar con alguien, pero, Cronos, como buen dictador no me deja… Extraño el pasado en el que era feliz, extraño ese pasado donde estábamos los dos. Tal vez lo soñé, tal vez, finalmente si sucedió, pero no hay pruebas, más que mis recuerdos.

No me hagan mucho caso, solamente necesito sacar un poco del exceso de veneno que m está consumiendo. Quisiera contar tantas cosas, pero no pasan de largas y antiguas fantasías.

Mis recuerdos son como la cueva de Ali Baba y los cuarenta ladrones, llena de riquezas, pero, a oscuras, sin poder decir nada, pues no es el momento. Maldita sea. ¿Así será el resto de mi vida? Espero que no. O tal vez espero que así sea.

Cerrare esta epístola con una cita…

“…, y pedí a George Band que cablegrafiara para que los partes se refirieran a aquel viento, aunque sólo fuera negativamente.

Algunos serpas habían causado baja, sobre todo a consecuencia de una molesta toso seca, muy extendida entonces entre nosotros, y familiar para cuantos han estado en el Everest. Parece ser debida al aire seco y frío, aunque Tensing la atribuía al período de mal tiempo que, según nos aseguraba, es normal en esta época del año. Como quiera que sea, yo confiaba en que el clima más cálido de Lobuje contribuiría a restablecer los numerosos inválidos, pues nuestras filas estaban seriamente mermadas…”

La ascensión al Everest
Sir John Hunt

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