Cumplida la misión

Hoy tuve que ir casi arrastras a la maldita graduación de la primaria de mi hermana. Entre que se me bajó bien gacho la presión, para variar. En fin, ya terminó y finalmente estoy frente a un ordenador ajeno, aunque cuentan las malas lenguas que muy pronto Darren 2.4 volverá a la vida después de dos largos meses en coma, entre malas reparaciones y su divez, sin contar la ausencia de mi cueva. Si, ya me hacía falta, con todo y que lo odio, también lo amo. No sé que sería de mi asquerosa vida, si de forma permanente su procesador 2.4 Pentium 4 de Intel dejará de existir.

Si sus cables que fomentan su divez, dijeran, no more.

Tantos recuerdos y las historias que encierran sus circuitos más que sus discos duros. Aunque por otro lado hay un par de historias comprometedoras, que si hablara…. no, calladito se ve más bonito.

Retomando un poco lo de mi cumpleaños, las cosas, salieron bien, aunque faltó la tormenta anual con la que decimos, “Guey, ahora si es tu cumpleaños” Faltaron personas, pero no recuerdos, y tampoco la infaltable hora de las netas entre viejas amigas. Del pastel aun guardo en mi nariz trocitos psicologicos del mendigo aventon que me dieron… 19. Me gusta el númerito, y creo que podré sobrevir con eso todo un año. Eso si, cuando cumpla 30 no pienso ni cumplir ni descumplir un solo año.

Y ahora mismo mi hermana est sufirendo a mi padre, en su graduación porque el execeso de reggeton afectó las dos neuronas y el sentido común que aún me queda.

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