Dedo divino: La película III

Si, la estoy haciendo más que cardiaca, pero la neta, no hay ota forma de describir esa noche, toda la presión agregada, por compañías, como las que han dejado comentarios ultimamente, ejem, volviendo al tema.

Era un “hecho” por obra y gracia del dedo divino no ibas a entrar.

A punto de solatrnos a llorar, le marcamos a un amigo, que jamás nos ha dejado en este tipo de situaciones, cuyo nombre, me cae que no puedo revelar.

Él estaba ocupado chambeando así que teníamos que enfrentar nuestro “Destino” escuchar a ATB afuera del City Hall.

Como a eso de la una de la mañana llego el primo de una amiga de Elizabeth y finalmente la amiga de Elizabeth, Gaby, con sus amigas. Después de contarle la amarga historia, le encomendamos la cámara digital, si de todas maneras ibamos a estar afuera, muriendonos del coraje, al menos que alguien nos guardara una cantidad enferma de fotos.

Salió nuestro amigo, con una chica, y al vernos

-No mames, ¿no entraron?
-No -casi al unísono

Él hizo lo que pudo, y por ello, sinceramente, te vamos a estar agradecidas toda la vida, pero… no estaba en sus manos.

Una de las muchas frases de la noche “Pero si yo vengo de allá, les dejo mi lugar” (Snif)

Hasta que alguien dijo:

“Ya dejalas pasar”

¡¡Ehh!!!

Y aunque me arrebató el mail de las manos, y casi mato a los de seguridad, la primera parte de la batalla contra el dedo divino, estaba ganada.

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