Si a algo no soy ajena es a las cosas raras. Toda mi cochina vida he vivido entre rarezas, y con ello entiéndanse fantasmas y sus compadres. Si ya había una cantidad considerable y juguetona en mi casa, antes que se muriera mi abuelo, ahora hay uno más y es el muerto de confianza de turno.

Cuándo se oyen voces, pasos, o de repente a eso de las tres de la mañana se te aparece, no está padre, pero, hoy, hoy es el colmo, resulta ser, mis queridos bloggeros y no bloggeros, que me disponía a terminar mi guía de francés pues hoy es la primera parte de mi examen, y no’mas no aparece por ningún lado.

Estoy al borde de un ataque de nervios, pues no sé que voy a hacer sin él. Además de berrinche.

Ni hablar así es esto del rock & roll. Aunque también puedo aplicar la de, esto es un complo’, pero, creo que es más fácil de creer lo primero que dije a lo segundo. Tal vez como bien lo dice la ley de Morphy aparezca cuando no lo necesite, pero hoy, ¡quiero matar a mi muerto de confianza!

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