No entiendo que pasa

Conmigo. Han de saber, queridos amados y casi tan enfermos lectores como yo, que el último mes, su bloggera de confianza, ha vivido de día. Y eso es toda una novedad cuando yo estaba acostumbrada a dormir cuando los pajaritos comienzan a cantar y despertar a eso de las tres de la tarde y además llegar temprano a la escuela, pero mi ñoñez reprimida, despues de un largo letargo decidió despertar, y viajar en horas pico y sobretodo con el sol a todo lo que da, no es lo mío.

Extraño dormirme a las siete de la mañana y meterme en mi catacumba hasta después del medio día, pero, definitivamente, eso se acabo, porque, para mi mala/buena suerte, esto apenas comienza

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