Gabriel & Dresden

¿O devería decir el dedo divino lo hizo otra vez? Sinceramente, no tengo ni la más puerca idea de cómo sigo en pie, y acabo de salir de mi clase de francés y sigo viva, después de ver a Gabriel & Dresden, en un lugar que no me trae, en principio, muy buenos recuerdos. Bueno, bueno,el City Hall, me trae de el peor momento para la vida una miserable mortal clubber (aún) hasta la coronación de toda clubber, por más redundante que se oiga.
Si no se entiende, no me culpen, estoy sumamamente cansada, pero no me puedo aguantar esta:
Cómo todavía se nota, el dolor que hay en mi alma, en mi sombra y en mi misma, que dejó la trágica muerte de W FM, y cómo me dolió “perder” a uno de esos amigos a quién le debes todo, de repente, sin el menor aviso, el dedo divino -que normalmente me zurra- finalmente se pusó las pilas y me dió la mejor sorpresa de este año.
Kaeri Tedla, ahora, trabaja en +maslabel, sigo sin saber, si llorar, reír, o entrar en mi lapsus autista. ¡El último lugar dónde se pudo haber ocurrirdo! O sea, el city hall, que insisto no es de mis lugares favoritos. Entre Beatiful Things, Tracking Treasures Down, el cuarteto de la muerte, y esta sorpresa, definitivamente pinta para estar en el top five de este año, y eso que apenas comienzas.
¡Por primera vez en mi vida, Destino, hasta que haces algo interesante que no sea para estar fregando!

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