Gabriel & Dresden

Sinceramente, una de las fiestas, a las que más he de aplaudir. Fast Forwad se trajó a los productores favoritos de las bestias peludas de las tornamesas y de la producción de música electrónica en el mundo. Un par de gringos, que se distinguen especialmente por su talento y que son la onda.

El cuento de esta fiesta comienza a eso de las seis de la tarde, cuando su bloggera de confianza llego a casa de Sandy para que su mamá le pintará el pelo. Uno de mis traumas, es que se me aclare el pelo, de verdad odio mi color natural, y me encanta como se me ve el negro, pero, eso sinceramente, dudo que les importe, así que vayamos al asunto importante.

Llegué tardisimo a mi clase de francés, y tenía examen lo cual quiere decir, que mi maestra de francés, hoy, me va a querer matar, con todo y que me consiente.
2/4 del cuarteto de la muerte, o sea, Sandy y Angie llegaron al lugar donde habíamos planeado vernos, pero al momento de salir del carro para que ellas entraran, se callo algo, yo nada más vi un montón de papeles, pero Darren, mi celular, estaba entre ellos, y no nos dimos cuenta hasta llegando al City Hall. Mi padre, casi me mata del coraje. Se regreso a la escuela, a ver, si por azares del Destino seguía ahi. Lo dudé, como sigo dudando de la exitencia de Dios o que la tierra sea redonda, o que la Luna sea de queso.
Gaby, llego tarde…

Con boletos en mano, y finalmente superado el trauma de la anterior fiesta en el City Hall, el cuarteto de la muerte se instaló en su lugar definitivo para la noche. Sandy, volteó, como es su costumbre, impelida por su radar, instinto o como gusten llamarle, con el que siempre detecta a los amigos, al manager del Dj o al Dj que quiere pasar desapercibido. Esta vez, le atinó a un amigo, como ya había dicho, de esos a los que le debes todo, esta vez hablo a título personal no en nombre del cuarteto de la muerte. Me refiero a Kaeri Tedla. A quien hace mucho no veía su servilleta, han de imaginar mi impresion para que lo haya dicho ya dos veces y que Gabriel & Dresden no me importen tanto en este momento.
Y…
Luego les cuento porque el cochino deber me llama.
Pero antes las fotos de ley:

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