El Cumpleaños

Acabamos en un bonito restaurante árabe, cuya dirección no encuentro, pero es el lugar dónde mejor nos han tratado en mucho tiempo, aunque la banda no más no dejaba de tirar mala vibra, salvo una niña que estubo junto a nosotras casi todo el tiempo mientras estuvimos fumando un Hooka, -si no se escribe así haganme el favor primero de mentarme la madre y después de corregirme-. La comida, simplemente ma-ra-vi-llo-sa y el servicio, daba miedo de lo bueno que es, prometo solemnemente hacer una extensa busqueda en el muladar que es mi cuarto para encontrar la dirección de tan bonito lugar, y se vuelvan tan fan’s como nosotras.

A eso de las 5, le llamamos a Gaby, pues nos hacia harta falta, en lo que ella hacia lo posible por salir temprano de su trabajo nosotras nos dimos a la tarea de buscar un pub o lo que es lo mismo perdernos, como es nuestra especialidad, en la Condesa.

Para cuando Gaby llegó, con Cintya una compañera de su trabajo, ya habíamos consultado hasta la guía universitaria de Marco Beteta, y después de descubrir que no servia para gran cosa acabamos, en el Celtics.

La Lap al centro de la mesa, pues queriamos gritar todas juntas con el DVD de Sandy. Tras deshacernos del mesero, comenzamos una mezcla de gritos, y mentadas de madre cada vez que una chica se acercaba a Tiësto. Me tuve que ir temprano, pues el cochino deber me llamaba y mi maestra de francés me íba a asesinar. Si se preguntan como salieron las otras tres cuartas partes del cuarteto de la muerte del pub, diré que sobrias pero bien enfermas por la exposición a uno de nuestros Djs favoritos en DVD.
Por supuesto aquí no termina “El cumpleaños” Aún falta contarles la del pastel del domingo en casa de Sandy y como la ley del karma me la tenía que aplicar después de pasarme de mendiga con ella.
Pero mientras.

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