¡¡¡Mate a Dave!!!

Anoche, en una de mis laaargas horas de “no quiero estar con mi familia” y la tele de la sala esta ocupada por el perro: mi hermana. Estaba pendejeando en el patio, jugando con Jazmin, mi gatota, saludando a mis plantas, y se me atravezó el carro, traía a Dave, mi monstruo, osea el guey de 1GB que esta conmigo desde que me lo trajeron los reyes este año… se me calló, ha recibido trancazos más grandes que ese, pero esta vez, no siguió encendido, no siguió tocando Dream of you de Schiller, salí corriendo al ordenador, lo reconoció, no parecía nada grave, pero en cuanto se le terminó la batería dijo: no more for you.
Sé que a mis máquinas, les doy muy mala vida, soy tan sádica con ellas que nadie me cree que les tengo harto cariño, pero su trabajo es servirme y consolarme cuando me tiro a la depresión y a lloriquear por estupideces y otras que no lo son. Todas mis broncas, las resuelve un rato con Depeche Mode, o las Spice Girls, depende de que grado sea el hartazgo de mi aburrida y mediocre vida.
Pero hoy, Dave, ya no enciende, nadie me acompaña en el largo trayecto de la escuela a la casa, a comprar libros, ir al super, nadie me consuela cuando esta en random ni me dice Save my soul, get the party started… nadie me mienta la madre cuando no quiero hacer nada, resulta rídiculo que hable con mi gadjet y que me contesté, pero así es mi vida, rídicula.
Espero que en el infierno de las cosas que he destruido, porque el cielo es aburridisimo para nosotros, te la pases bien, que algún día nos volvamos a encontrar, junto con Camila, Aneida, Kasandra, Aladin y todas las demás mascotas y amigos que he perdido en mis casi veinte años. Hoy Armin el diskman, me acompaña, pero no es lo mesmo, en tí estaban las fotos más importantes de mi historia, toneladas de música, y te extraño. No me perdones, pero olvidalo. Dave, no me odies demasiado, y si me tienes tanto cariño como yo a ti, regresa.
Esto también se hace extensivo para Darren mi ordenador, que a un año de tu pérdida, y aunque estas ya en recuperación aún no estas de vuelta en la cueva, mentandonos mutuamente nuestras respectivas jefas, y llorando cuando no es lo anterior.
Que rídiculo, yo lo sé, pero a esta altura del partido mis máquinas son más importantes que mis parientes consanguineos, y a veces que mis amigos, pues los puedo apagar cuando quiero, y los puedo golpear, casi siempre, sin que protesten demasiado.

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