Otro día

En el que amanezco de lo más pendeja y es que aún después de cuatro meses aún no’mas no me acostumbro a vivir de día. Denisse, mi maestro de francés se desespera de que todo el tiempo esté nerviosa, mentado madres, haciendo berrinche de mis estupideces y no es para menos. Por ejemplo, anoche, por más cansada y dolida que estaba por Dave, no me pude dormir hasta las siete de la mañana. Me odio en serio.
No me concentro en nada.. ¡¡Ah maldito estres!! No me entiendo ni a mi misma y lo único que medio remedia el asunto, son las benditas noches con el cuarteto de la muerte, o viborear en algún café.
Y como estoy medio de malas ahi les va esto.

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