Otra vez

Como siempre, desde un mes antes de mi cumpleaños, me pongo a hacer el recuento de los daños del año. Pues, como ya lo había explicado para mi el año, son dos años, si usted es nuevo en este blog, o le da hueva recordar, se lo explico de nuevo. Existen, para su bloggera de confianza dos cierres de año de Enero a Junio y de Junio y a Diciembre. Y resulta más o menos simple, de Enero a Junio porque son los meses que transcurren hasta mi cumpleaños, el veinte de junio, y ese es un año completo para mí, a pesar de que para el resto del mundo no. Y la siguiente mitad del año o sea de Junio a Diciembre transcurre otro año para mi.

Resulta un tanto cuanto extraño, pero, soy yo, usted disculpe. Eso, quiero suponer que les ocurre a todas las personas que nacieron JUSTAMENTE a la mitad del año, que es cuándo los políticos mexicanos comienzan a tirar la toalla en forma, cuando los semestres en la escuela terminan, cuando comienzan las vacaciones y mi amado verano, etc.

El punto es que estado más de pinche pesimista que de costumbre. Y me siento medianamente culpable aunque es mi estado natural. Pues no todo es asquerosamente malo, más bien todo lo contrario. Después de pasar por un túnel osease toda mi infancia y mi extinta adolescencia, no todo ha sido tan catastrófico, con todo y que me quede ciega por cinco meses, por culpa de un virus que jamás pudieron identificar, hace como seis años; con todo y la cosa que me parió y sus parientes, con los que tengo la desgracia de compartir la herencia genética.

Pero, tengo a mis amigas, a mi gatota, a mi vil y perversa mentecilla que no me deja descansar ni de día y especialmente de noche, a la gente que siempre esta ahí, que sin saberlo o sabiéndolo me consuela cuando me tiro a la depresión, o sea bien pinche seguido, la música que me he hecho propia, que suena todos los días en Chus el sustituto de 1GB exactamente igual a Dave, el anterior disco duro de Philips que traigo pegado día y noche. Cada pinche recuerdo enfermo con el cuarteto de la muerte… o caminando sola por la ciudad por el simple gusto de hacerlo, cuando podía hacerlo, claro está. Y lo que está publicado en este blog no es ni la décima parte de lo que realmente he querido postear, pues, si para una fiesta me toma una semana completa imaginen nada más lo que me tomaría postear cada una de las ideas enfermas, dañadas y bastante pachecas que rondan en los tres entes que forman mi ser, nuevamente explico si usted es nuevo, o le da hueva releer. Mi sombra, mi mente y mi alma, que a pesar de que, técnicamente son el mismo ser de repente se salen del guacal y se pelean entre ellas, metiéndome en más broncas existenciales de las que ya tengo.

Nuevamente detrás de la ventana esta nublado, y eso, no tienen la más puerca idea de cuánto me encanta. Me relaja el sonido de la lluvia cuando cae, me relaja ver las nubes que dicen, “ya llegue, más vale que traigan paraguas o ya se chingaron”, y hablando de lluvia, en este preciso momento escuchando el podcast de Basico.fm o sea Sonar el programa que hace el Staff de esta bonita estación en la red, en Neurótica FM una estación de el estado de México, suena una canción que dice “camino por la ciudad, mirando al cielo, la lluvia me hace pensar que tu estas lejos”, chale, a veces me pregunto si las maquinas que suelo usar, en ausencia de Darren 2.4, mi legitimo ordenador, ahora si voluntaria de la cosa que me parió, no tendrán cierta empatía conmigo. Algunos dirían “pinche vieja enferma, pura coincidencia”, pueden tener razón, pero cuando vieran la cantidad de “coincidencias” comenzarían a pensar que algo raro pasa.
La verdad, no tengo nada de que escribir, como ya lo notaron, pero, algo me impide cerrar mi bocota, no puedo evitar sentir la necesidad de seguir escribiendo, cualquier cosa, que libere un poco de la olla a presión que se está convirtiendo mi alma, cuando, por motivos que no puedo decir, y por otros que no me atrevo, las paredes parecieran que se me caen encima, y solo pienso en los sueños que se van día tras día más lejanos.

Y si no fuera por mis amigas, que lo crean o no, doy la vida por ellas, me cae que hace mucho me habría dejado destruir por la luz del Sol que todo lo corroe, mientras que la oscuridad preserva aquello que es importante, si no me la creen, dejen una foto a la luz directa del astro Rey por una semana y verán que vale madres, déjenla en la seguridad de un cajón por veinte años y sigue viva la infeliz.

Todo en lo que creía se desmoronó, incluyendo los odios, que ahora tengo que rehacer.

Si hay algo que odio son los cambios, por más que digan que son por mi bien, y tengo terror, un miedo, pero de veras enfermizo al cambio, a perder a quienes más quiero, a quienes más odio…

Pero también lo necesito, ¡y yo que creía que este post iba a hacer menos depresivo! Si, como no.

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