Meditaciones de media noche

Entramos en choque nuevamente mi monstruo y yo, es decir, ya nos montamos cada uno en nuestro macho ya estamos discutiendo como en los viejos tiempos llenandolo de ceniza y de humo de cigarro para que se acostumbre de nuevo a mi.

Me pregunto si esta será toda la relación que tendré con el sexo masculino, de manera formal obviamente. De repente me encanta mi soledad, pero otras más la detesto, quisiera alguien que este más cerca que mis amigas, que como sea son mi familia, pero no soy fan del incesto. A veces quisiera que tú, quien quiera que seas, te dejaras ver, si es que existes claro está, existes, definitivamente pero tal vez nunca te encuentre.

Me destroza el alma, imaginar cuando sufres y me llena de gozo cuando conquistas eso que tanto te importa. Y solo lo imagino, pues no conozco aún tu rostro, tu voz, tus ojos… ¿quién serás? Oigan parientes del Olimpo, ¿qué traman en Delfos que es tan secreto? No sean mas desgraciados y siquiera denme una pista.

La noche me acompaña finalmente, y Darren también, por lo menos una parte de mi estres y medio sufrimiento se acabó, pero solo una parte, aún me falta mucha sangre y lágrimas, para que esos sueños que hoy, no me dejan dormir, sean los que no me dejen dormir un día de estos porque son realidades, y no simples ensueños que año tras año permanecen en mi mente, torturandome y haciendome feliz al mismo tiempo.

Pero no pasan de mi alma, de mi sombra, y de mi mente, entes diferentes que me conforman, pero a final de cuentas, en las diferencias es que ahora puedo escribir lo que tanto tiempo me calle.

¿Quién serás? El silencio por toda respuesta. Y en esta playa de silencios hace falta un mar de sonidos que lo contrarestre pues hay mucho de lo primero y muy poco de lo segundo.

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