Ya tengo mis lentes

Ya ahora si puedo ver más allá de mis narices si ustedes se preguntan ¿cómo chingados escribió antes? Sencillo laaaargos cursos de mecanografía en la secundaría, así era como escribía mis tarugadas cuándo me quedé ciega, y deje de odiar a mi maestra de taller, pues gracias a ella, mis dedos ahora vuelan sobre cualquier teclado sin verlo.

Bueno, hoy tengo una nueva meditación, un poco antes de la media noche. Ultimamente mis enemigos se han descarado, el Destino se ha coludido con seres que ignoro, pero siento asquerosamente presentes todos los días. Se empeñan en hacerme la vida de cuadritos sin ninguna justificación.

Y realmente no lo entiendo, pues me parece -solamente me parece- que aún no he hecho algo lo sufientemente perverso como para merecermelos, bueno, esto entra en el prepago de mi vida, y también de mis amigas, que es un tanto latoso pero re’te efectivo.

¿Qué maldita obsesión de estar fastidiando? Cuando lo único que quiero es pasarmela medianamente bien en esto que llaman vida. A veces quisiera volver a la infacia, dónde era, sumante enfermiza pero no tenía que lidiar con seres tan poco amistosos, abiertamente, pero, pensandola mejor, no quisiera regresar a ese tunel, sin nada en las parades que sirviera como distracción de dolores creados por la cosa que me parió, y que acabaron mermando mi salud mental más que la física.

Desde hace tiempo no ignoro que hay quienes me odian, y eso me halaga profundamente, pero se la jalan, de verdad. Como sea esto es solo porque tengo la maldita gana de escribir, cualquier cosa, aunque carezca de sentido, pues el maldito vicio no me deja en paz, no dejan de rondarme ideas que piden a gritos ser publicadas.

Que nada más brincan en mi mente y no dejan en paz, obligandome entrar aquí a ver que chingados publico justo momentos antes de que empiece la crisis ñoña en la que no quiero entrar, o lo que es lo mismo, ponerme a estudiar.

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