Nuevamente es lunes.

Y por primera vez en un buen rato, estoy asquerosamente feliz de que así sea. A estas horas, afortunadamente, la casa está en paz, ni siquiera Jazmín, mi gata (osease mi felina de 14 años) está despierta, me imagino que bebe estar soñando en que la mimen, la acaricien hasta que a ella se le de la gana, pues es una malcriada, y pobre de ella, dónde no fuera una malcriada. Al rato, tengo que irme a mi sagrada clase de francés, que había suspendido por culpa de la maldita tristeza, ya estoy mejor, pero aún la siento como una loza.

Pensando en otras vidas, de aquellos que sí tienen que salir de casa todos los días, porque son las cabezas de sus familias, bueno, hasta ese punto, aún tengo suerte, con todo y lo mal que me caen mis parientes, con todo y que quisiera matarlos al menos dos veces al día, cumplen, algunos de mis caprichos.

El Silencio antes del amanecer, me deja tranquila, pero solo por un rato, porque la verdadera tranquilidad, estoy segura de no conocerla.

Quisiera tener la sangre fría de otros que siguen con sus vidas a pesar de estarse deshaciendo por dentro, que todos los esquemas de su vida hayan caído, pero, siguen ahí, haciendo lo que deben hacer.

Falta una hora para el pandemonium del tráfico, caras largas, y sacar a Chus, el sustitituto de un 1GB de Dave y encaminarnos a dónde tenemos que ir. Así esto… creo. Dejaré dormir a Jazmín un rato más antes de subir a malcriarla un poco más, y a pensar en cómo sacar las broncas en las que se van a meter el cuarteto de la muerte.

Como ya se hizo costumbre, aquí les dejo este video, I feel you de Schiller, y si, también es una de esas rolas que me marcaron para siempre, como al menos mil que ahora, finalmente están en mi biblioteca de medios. No sé me espanten es parte de un programa alemán, dénle unos minutos para que pase a la rola.

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