Markus Schulz & Rank 1 Vol. I

Bien, después de las zurraderas de culo, puedo, finalmente contarles un poco de lo que me permiten mis dos neuronas recordar.

Para empezar fui con Gaby a comprar los boletos, lo cual significa tener que sufrir el tráfico de viernes. Los semáforos por Polanco, inexplicablemente no servían, realmente un caos. Total, su bloggera de confianza esperaba tener tiempo para poder arreglarse en paz, y comer algo, pero no. Por culpa del tránsito pesado de la Ciudad de México, apenas y tuve tiempo de bañarme y medio arreglarme antes de salir corriendo a la firma de autógrafos de este par de hombres, en Mixup Génova.

Esperábamos, sinceramente, que se pusieran sus moños y llegaran como a las 8:30, porque ya íbamos muy tarde. Pero no, resultaron ser profesionales y llegaron a tiempo, en cambio nosotras no. Bueno, habíamos enviado a la avanzada, o sea Gaby, que tenía que estar ahí. Tenía, porque nunca llegó.

Niñas y niños es aquí cuando comienzan mis ganas de matarla.

Entramos en shock, el pánico estuvo a punto de dominarnos por completo. Afortunadamente reaccionamos y compramos los discos. Previendo que Laura llegaría…

Cuando el de seguridad nos dijo que ya se iban, si, ese infeliz, que minutos después no la hizo de pex. Gaby, llamó para decir “no voy a llegar” Y ese no voy a llegar significaba no van a tener foto con Rank 1 y Markus, porque yo traigo la cámara.

Es de esperar lo que voy a decir:

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ME LLEVA LA CHINGADA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ella, jamás llegó, hasta tuvimos tiempo de seguir hablando con Piet y con Markus un buen rato, y hasta jugar con ellos, de lo más lindo, y no queda ninguna prueba de ello gracias a Clara, pues como habíamos comprado su disco, Sandy, después de pelearnos con el de seguridad, le paso el disco a Markus y a Rank 1, y entendió mal, Laura y le puso Clara. Y por eso… ¡CÓMO ODIO A CLARA!

Cuándo finalmente llegó ellos tenían pocos minutos de haberse ido. El show del berrinche han de haber imaginado como estuvo como para que un tipo que se nos acerco amablemente haya salido corriendo por nuestros pinches gritos.

La calle no fue suficiente para gritarle a Gaby. Tampoco lo fue después el VIPS sobre Masarik, al que fuímos a terminar los carteles y a comer algo, porque su servilleta además de estarse muriendo del coraje, tenía algo baja la presión, y después de la experiencia con Tiësto, que no me quedarón ganas de repetir, fui corriendo a comer lo que mayor contenido calórico tuviera.

Con todo y cámara y Clara llegamos a la carpa neumática… para caer en cuenta, que sí, era viernes 13.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *