Sin poder escribir

No es porque tenga encima a la censura, amados lectores de este espacio, no no, es que realmente desde hace días, no tengo una idea decente para escribir, pero tampoco puedo dejar de publicar en este lugar, pues el vicio me lo impide. Si no fuera por el trágico acontecimiento de Alejandro Aura, no más no se me habría ocurido nada. Y es que insisto después de las fiestas o masivos de de Paul van Dyk, Markus Schulz y Rank 1, mi cerebro quedó tan drenado de ideas, que ahora este, su blog enfermo de confianza está pagando las consecuencias, y todos los demás espacios en dónde suelo escribir mis estupideces, que son subsidiarias de este blog.

Estaba pensando en atascarlos de videos, pero mejor los paso a la sección de “cuando se me seca el cerebro” o lo que es lo mismo La hora del plagio.

Pirateado vilmente de uno de los primeros libros completos que leí, osease cuando tenía como 12 años.

“Entre los varios concurrentes a la tertulia familiar -prosiguió la religiosa- había un joven marino llamado Juan de Hinestrosa, que servía a los intereses mercantiles del esposo de mi hermana. Sus modales eran corteses y su figura desagradable. Cuando llovían los pretendientes de mi mano , Hinestrosa se mantenía a respetuosa distancia, sin atreverse a deplegar los labios, ni hacer la más ligera demostración. Sin embargo yo, que me había propuesto observarlo, creí descubrir en él una pasión ardiente y sincera que no osaba declarar abiertamente, por temor a ofenderme. Mientras penaba más en ello, mayor y más viva era mi convicción de que ese hombre era el que mejor me convendría. Yo nunca me apasioné de ese hombre; pero Hinestrosa era tan artificioso y diestro, que, sin necesidad de insinuarse directamente, llegué a persuadirme que me amaba con sinceridad, sin tener en cuenta mi fortuna. Hinestrosa, era español, pero desde muy joven tenía residencia en Campeche en cuya marina mercante llegó a formarse un hábil y diestro piloto.

Creía hacer la facilidad de un hombre digno de mi inclinación, y desde luego determiné aceptar los obsequios de Hinestrosa en el momento mismo que se resolviese a presentármelos. Demasiado artificioso y pérfido, no pudo ocultársele mi resolución, a pesar de la fría reserva que me había impuesto. Él acechaba todos mis pasos, estudiaba mis maneras y leía, a pesar mío, todo cuanto pasaba en mi corazón.

Cuando creyó que la oportunidad había llegado, pidióme una entrevista, que le fue otorgada. En ella me expresó sentimientos tan delicados y usó un lenguaje tan insinuante para mostrar la pasión de que estaba poseído, que no me pareció justo ni humano diferir para más adelante mi consentimiento. Acepté sus votos y juramentos, y desde aquel instante me resolví a tratarlo como a persona con quien había de desposarme. Así lo hice presente en mi familia.”

La hija del Judío
Justo Sierra O’Reilly.

Cursi, cursi, yo lo sé, pero en esta noche, volví a golpear el librero y esto calló. y por eso se los dejo junto con esto.

Directamente del baúl de los recuerdos. La canción con la que concí a Schiller, incluida en ese casi mítico disco de W FM, FrencuenciAdictiva… Dream of you con las vocales de otro alemán Peter Heppner.

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