Aún me pregunto

¿Cómo es que te sigo recordando?

A través del tiempo lo único que has hecho es existir lejos de mi, y de todo lo que quiero. Existes, es cierto, un mirón cuya mirada insistente ahí esta noche tras noche, en la que podría decir que casi podría sentirte.

Es tan solo una ilusión.

Eres un personaje de mi retorcida imaginación, tan solo eso. Pero presiento que algún día nos encontraremos, que no harán falta palabras para saber uno del otro, pues en el inconsciente, en la tierra de Morfeo, de las ilusiones, de los sueños y del misterio, hace mucho que nos conocemos.

El problema es que esa cercana lejanía que me hace confirmar tu existencia.

Noche tras noche casi escucho tú aliento, siento tus dolores, tus tristezas y alegrías. Todo ello me hace añorar a un desconocido casi conocido. El nombre y el lugar es lo de menos. ¡Cómo extraño al que no conozco!

Noche tras noche, tan solo imagino que estas aquí, tú el que no existes.

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