Otro libro

Que ni siquiera es mío, si no prestado (nuevamente) me está calando. Ya sé que voy lenta no solo con los libros, si no con la música y otros menesteres. Se trata de Diablo Guardián de Xavier Velazco. Ya había oído maravillas de este muchacho y su libro, pero hasta ahora, por pagarle a la señora Ocesa, pos n0’mas no había caído en mis garras.

No llevo ni treinta páginas y me estoy enamorando de Violetta, hija de la chingada reconozco tantas cosas mías en ella que… bueno, no se los voy a echar a perder. Mejor pasemos a otra pendejada.

Si hay algo en lo que creo contra todos mis deseos es en el Destino: el cabrón tiene la facultad de perseguirme día tras día de mi mugre vida recordándome esas cosas de las que, no me puedo escapar. Me gusta pensar que mis comadres las parcas allá en Delfos, tienen ya bien tejida mi vida, y que me dejan elegir una que otra puntada, pa’que no diga luego que son culeras.

Las historias hechas por otras personas, cada vez se parecen más a la que no me ha dado tiempo de vivir, pero ya está escrito. Y todo este choro mareador, por pinches treinta páginas ¿qué pasará cuando lo terminé? Probablemente me voy a poner a llorar. Como ya se me hizo mala costumbre ahí les va la rola que acompaña esta tarugada, hablando de destino Destiny de Zero 7.

Había una vez un buen pastor, que un día se escapo con la oveja más negra del rebaño. Nadie podía explicarle cómo un hombre tan bueno se había dejado seducir por aquella putilla de mala entraña. Cierta vez, sus antiguas ovejas, que por supuesto todas eran mestizas, los vieron bajar juntos de un Corvette amarillo. Cuando le preguntaron de dónde había sacado ese coche tan lindo y tan cabrón, el pastor les contó que se había ganado el dinero en un casino, apostando la lana de su oveja negra. Y ellas, claro, se derretían de rencor, porque sabían que nunca en sus re corrientes vidas iban a tocar un coche así de lindo y de cabrón. Pero se equivocaban, porque al día siguiente vino el Corvette y las atropelló, por envidiosas. Mientras sus almas de borrego rascuache se elevaban por los aires, se escuchaba una voz en la Tierra diciendo: “Yo soy el Buen Postor, quien apueste por mí no volverá a ser prángana”

Xávier Velasco
Diablo Guardián

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