Nada

Eso es lo que pasa en los dormigos a esta hora.

Después del monumental berrinche que me aventé en el anterior post. Estoy tranquila a punto de terminar otro libro, bueno, eso de apunto es un decir. Ha llegado el momento de darles otra lección de qué hacer en Dormingo. Si llegaste de una fiesta a dormir, te despiertas, y son las dos de la tarde y no tienes la menor gana de ver a nadie. Es momento de buscar uno de esos pocos lugares solitarios y salir a caminar. De repente un poco de aire, unos cuantos pasos por ahí observar a las avecillas, de repente produce esa sensación de tranquilidad que necesitas para que al día siguiente cuando suene el despertador, lo avientes con más ganas, o lo apagues con una sonrisa en la cara.

Volviendo a esa sensación de dormigo, de “necesito vacaciones” caminar por algún sitio dónde hay un poco de naturaleza o de menos, no mucha gente, como que rescata tus neuronas para ir al trabajo, para ir a la escuela.

Un momento de tranquilidad con la jefa naturaleza a todos, pero absolutamente a todos nos cae de perlas, en algún momento. El cansancio de repente se olvida y es como encontrar la filosofía de un amor a la vida, que de repente olvidamos entre las obligaciones, las responsabilidades. De tanto atender lo urgente y no lo importante.

Nunca esta de más una buena taza de café con tus amigos, o porque no, un buen chupe (alcohol para aquellos visitantes no mexicanos).

Después de dos meses guardaditas, se acercan los meses más cargados de fiestas para el cuarteto de la muerte. Escuchando Lovefoolsophy en una versión acústica del señor Jamiroquai… como que de repente se me olvida el estrés y el dolor de espalda (y ni se diga del alma) que traigo desde hace un buen rato.

Prometo hacer mi mayor intento para no atascarlos tanto de vídeos.

Hacer Nada, es una buena opción para pasar un dormingo tranquilo

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