Momentos de Bebel

Pues si, por si no lo habían notado Bebel Gilberto ya está en México, en el momento en que escribo este post, vengo llegando de verla en Ecatepec. Pero antes de adelantarme, les cuento lo que pasó en la firma de autógrafos.

Para empezar, llegué tarde y mi novio, Gerson, si, si, ya sé que lo sospechaban pero no había dicho absolutamente nada en este enfermo lugar, dónde pululan mis pendejadas y un montón de música, y pos se puso de malas. Me temo que tendrá a vivir con mi impuntualidad, pues neta, por más que lo intento ya no puedo llegar a la hora, si no es la hueva, es el puto tráfico, o que a alguien se le ocurre tirarse al metro.

Volviendo al punto, osea la firma de autógrafos de Bebel. Compré mi disco y esperamos a que la diva brasileña se apareciera por ahí. Y se apareció, yo no la reconocí en un principio, porque neta, me la esperaba más alta y un poco menos fachosa, pero como no vio más gente que a nosotros dos y a un grupo de asiaticos, creo, que hace berrinche y se va indignadisima. Yo juré que se iba a cambiar o algo así porque la vi meterse al fondo de la tienda y no salir.

-Mientras no la vea ahí, donde he visto a unos cuantos dj’s, sentada esperando a sus fans no me acerco. -Le dije y se resignó, pues se nota, que aquí la fan enferma soy yo.

Como él que la reconoció fue Gerson y no yo, decidí que era buena idea irnos a sentar por ahí y jugar con Markus, la cámara de Sandy, de la que estoy profundamente enamorada. Luego les cuento.

6:50 P.M. Bebel, no más no aparecía ahí donde yo esperaba que estuviera, tampoco veía a más gente esperándola.

Nos acercamos a ver a través de ese cristal de Mixup Plaza Universidad que me ha regalado grandes momentos, y también grandes momentos de estupidez, que demonios estaba pasando ahí dentro. Cuando veo que un empleado comienza a quitar los posters que decían: Firma de Autógrafos Bebel Gilberto, seis de la tarde.

Asustada, me acercó a preguntarle que si ya había terminado Bebel de hacer de las suyas. Y me contesta. No, canceló. ¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUTA MADRE! Osea, ¿me hizo pagar el disco en balde? Bueno, ni tan en balde porque ya le traía ganas desde hace buen tiempo. Gerson estaba a nada de morirse de la risa, pero se contuvo.

Para bajarme el berrinche, perdiendo el glamour acabamos en Sam’s tragando queso con papas, y otras cosas de la deliciosa y engordadora fast food. Mi ego estaba herido, se me había ido, la oportunidad, y lo peor del caso es que me pasó en las narices. En lugar de tomar la iniciativa, como nunca lo hago, pues para eso esta mi manger (osea Sandy), nel, tenía que esperar a ver que chingados hacía la borregada, ausente, por cierto. Pero esta vez, no estaban mis compinches, aquí estábamos mi ego y yo. Buscando cierta guía que siempre habíamos tenido, pero, no, ya no estaba.

Ni modo, con esto, lo que me queda es aprender a manejar mis filias yo solo, pues no siempre van a estar mis comadres cuando se presente la oportunidad, para aventarme cuando me enredo en mi rebozo.

Ya en el metro haciendo aún berrinche, me quedé pensando en: “Soy fan de su música, no de su actitud” Pero esa frase solo duraría 24 horas en mi mente. Pues Bebel, esta noche de luna llena, realmente hizo menos ese mal recuerdo de ella, aunque, eso no evita que se los cuente. Ahí les va una muestra de lo que es capaz de hacer está mujer con una hermosa voz. Directamente desde Estambul, este vídeo de la rola que no me puedo sacar de la mente Aganju.

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