De libros prestados

Los libros que leído últimamente, a pesar de que tengo un chingo y dos montones para leer en mi cava, digo, biblioteca personal, han sido prestados. Hay dos que ahorita me están moviendo mucho, no porque se trate de libros maravillosos. Si no porque detrás de ese montón de papel empastado hace poco o hace mucho hay una historia.

De perfil

Ya, antes de que empiecen de víboras, la foto la tomé con la web cam de Darren el ordenador mamón, así que no pidan sangre, les recuerdo, que no tengo puta cámara.

Al grano.

Este me lo prestó Gerson junto con Diablo Guardián de Xavier Velasco. Mientras Diablo Guardián me lo eche en dos semanas, este que está más chiquito lleva un mes en mi cueva compartiendo mi espacio, mis vicios y demás, y no’mas no lo puedo acabar. Esta entretenido, eso si, pero se pasa de cotidiano José Agustín, y por ende, me cuesta trabajo no asociarlo directamente, con mi actual vida, lo cual hace que haga demasiadas pausas. Y entre que me voy a la cama hasta que Darren, el ordenador mamón me dice “chinga tu madre y vete a dormir”, las fiestas, y hacerme pendeja, pos no’mas no puedo terminarlo.

Ya me siento culpable queridos lectores, porque se cuanto quiere Gerson a este libro, es cómo cuando yo le presté alguna vez a una amiga en el primer año de Prepa Entrevista con el Vampiro y le saque copias, de una parte de mi diario, y la muy hija de la chingada, no’más no leyó ni uno ni otro.

Soy mala, soy culera, y eso, nunca lo he negado. Pero he secuestrado por más de un mes un hijo ajeno, y juro, que está noche que parece estar llena de estrellas en la Ciudad de México, si, aunque usted no lo crea, lo voy a terminar, me importa poco echarme toda la noche en eso.

Me lo prestó hace más de un mes, cuando todavía no eramos novios. Sigo sin acostumbrarme al mote ese, después de muchos años yo solita, como que me sonrroja decirlo. Demostrando, que pese a lo enfermita que estoy me estaba mostrando y entregando un pedacito, muy importante eso si, de su vida.

La casa de los espejos

La historia de este es la que más me llena de ternura. Ya les había contado de mi maestra de francés. Pero esta vez se voló la barda. Llegó a mi clase, tarde para variar. Y me recibe con “ten te lo prestó” ¡Chale!, Y yo que me hice pendeja con la tarea y la lista de algunos de los libros que bien podría prestarle.

Yo, que ya no quería levantarme temprano (para mi las nueve y media de la madrugada es sumamente temprano ok) y mandar a la fregada todo, precisamente hoy. Dalia, no sé como le hace para tener esa mirada casi infantil, de esas que dicen, me encanta la vida, con todo y los pedos que tiene con su guey. Ni crean que es precisamente joven, tiene como cuarenta y algo… Se ha ganado a pulso un lugarsote en mi encogido corazón de grinch.

Estos son los libros prestados, y la historia detrás de la historia que hay en ellos. Aún quiero preguntarles a estos muchachos, digo, a los libros, como son sus casas normales, que se siente andar de un lado para otro, y si, con todo y que los maltrato, les caigo bien o totalmente de la chingada. Desgraciadamente no están vivos, y me tengo que imaginar todo lo demás, porque, para mi mala suerte, no hablan.

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