Dormingo edición siete mil

Ya les había contado en mi otro blog, niños y niñas la aquerosa relación que tengo con el domingo. Es uno de esos días en los que te da hueva hasta pestañear. Como que todo el stres que estas acostumbrado a manejar entre semana sale con la mamada de cobrarte la factura.

Especialmente esta semana, ha sido una de las más agitadas en lo que va del año, he tenido que manejar mis emociones como no lo había hecho nunca, aunque suene a pinche cliché.

Por un lado mi ego y mis filias semi-exhibicionistas quieren hacer de las suyas, por el otro mi yo más tranquilo esta peleandose con mis filias, para que paren de mamar. Basicamente por eso odio los domingos, especialmente después de una semanita como esta, con emociones lo suficientemente fuertes como para que a estas alturas no tenga ni la más puta idea de como comenzar a hablar de una fiesta, si yo ¡Háganme el chingado favor!

Ahora estoy mordisqueando los tenedores que quedaron tras partir el pastel el viernes, preguntándome que chingados será lo que sigue. Si mi ego y mi maltratado cuerpo aguantarán, al mismo tiempo observo casi con deseo lo que resta de la botella de Absolut Mandarina que Angie me regaló.

Encender un cigarro…

En el vaso hay nestea con vodka a medio terminar.

Y la puta hoja en blanco en mi otro blog, y en este también, definitivamente odio el dormingo, y el letargo en el que me mete.

Total ya en un ratito es lunes. Y el sol brillara de nuevo, espero que no muy fuerte, porque la neta, ese guey me cae mal.

3 pensamientos en “Dormingo edición siete mil”

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