La hora del plagio

En mi blog principal, cuando también era personal, osease http://minervaoatenea.blogspot.com, tenía yo una bonita sección titulada primero como “cita”, pero como se confundía con otro tipo de citas, lo cambié por el de “la hora del plagio”.

Que es precisamente eso, pequeños fragmentos de libros que ya leí, o bien de esos que tengo de cabecera cada que estoy metida en una duda existencial bien cabrona,  o también cuando hay momentos de transición en mi vida. Como ahora.

La poesía, aunque no soy muy afecta a ella, siempre, siempre tiene la respuesta en esos momentos de…mmm a la chingada, en todo momento, la neta, aunque si, cada que leo algo de poesía automáticamente me meto en pedos existenciales.

Escritores “Malditos”, son lo mio me cae. Esta vez, ignauguro la hora del plagiio con Charles Baudelaire, que neta, me cae a toda madre, aunque el cabrón lleve más años muerto que yo viva.

Ahi les va.

UN VIAJE A CYTERES

Mi corazón, albatros, se mecía en la altura,

y en torno del cordaje libremente volabaM

bajo un cielo sin nubes el navío avanzaba

como ángel embriagado de sol y de hermosura.

“¿Qué isla es ésta,  tan negra y triste’! Y la respuesta:

“Es Cyteres, país famoso en las canciones,

El dorado ideal de viejos solterones.

Ved que, a paesar de todo, es pobre tierra ésta”

¡Isla de las secretas fiestas del corazón”

De la Venus antigua el recuerdo adorado

deja sobre sus mares un aire perfumado

y en el alma una lánguida caricia de pasión.

¡Isla de verdes mirtos y de fragantes cosas,

la siempre apetecida, la siempre venerada,

donde el suspir de la criatura enamorada

se alza como incienso sobre un jardín de rosas,

o ese cálido arrullo de palomas toracaces!

Cygeres era sólo utierra pelada y fría

un destierro lamado por campiñas feraces.

¡Y, sin embargo, un algo singular allí había!

Aquello no era un templo con sombreadas laderas,

cuya sacerdotisa, amorosa de flores,

iba, el cuerpo abrasado de secretos ardores,

entreabriendo su túnica a las brisas ligeras.

Mas, he aquí que ya puesto a la costa del bauprés

por asustar las aves con nuestras velas blancas,

un patíbulo vimos apoyado en tres zancas

destacarse en el cielo, negro como un ciprés

Las aves de rapiña, bajando de la cumbre,

destrozaban con rabia un cuerpo ya maduro,

y cada una hundía, feroz, su pico impuro

en todas las piltrafas de aquella podredmbre.

Los ojos, agujeros; el vientre, desfondado,

dejaba por los muslos rodar los intestinos,

y tal era la saña de aquellos asesinos

que, picando, lo habían limpiamente castrado.

A los pies, alargando hacicos anhelantes,

un tropel de encelados cuadrúpedos rondaba;

una fiera más grande en medio se agitaba

lo mismo que un verdugo entre sus ayudantes.

¡Oh mortal de Cyteres, hijo de un cielo hermoso,

qué silenciosamente sufrías los insultos

como en una expiación de tus infames cultos

por la cual te negaban de la tumba el reposo!

¡Oh rídiculo ahorcado, tu dolor es el mío!

Yo sentí al contemplar tus despojos pendientes

que la náusea quería suir hasta mis dientes,

con los viejos dolores, la hiel ya es un río.

Ante ti, pobre diablo, grato es recordar,

sentí los picotazaos, las mandíbulas fieras

de los cuervos terribles y las negras panteras

que antaño se gozaban mi carne en triturar.

El cielo era precioso; la mar estaba en calmaM

para mí todo era ya sombrío y contrario;

¡ayQ, creía sentir, como en negro sudario,

en esta alegoría amortajada el alma.

¡Oh Venus! En tu isla yo no encontré en mi viaje

más que una horca simbólica que mi imagen fingía.

¡Ah, señor, dame siempre el valor, el corjaje

de mirarme por dentro sin asco  cada día!

Charles Baudelaire

Las Flores del Mal

Hermoso ¿a poco no? Bueno, solo para mentes tan perturbadas como la mía, jajaja. Este es mi ultimo Dormingo libre ¡A HUEVO! Y na’mas por eso. Dormingo: ME CAGAS CABRÓN.

¡Ah, cuánto amor hay en este post!

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