Todos los días rumbo a la oficina

Mientras voy pensando en los pendientes, o que si mi jefe me va a mentar la madre porque llegue tarde otra vez -esos pinches diez minutos que me echo preparando mi café siempre me dan en la madre-, voy observando a la gente, mi deporte favorito después del de practicar las finas artes de una clubber, por supuesto.

La enorme mayoría tienen una cara de “chale tengo que ir a trabajar”, otros traen una inexpresión total, muy pocos sonrien, o van cantando o leyendo algo. Yo la neta no voy leyendo o haciendo algo porque mi mente esta ocupada en fantasear y crear, o bien imaginando que maldad le haré a… cuando llegué a la oficina.

También voy de pendeja viendo los cartelitos pegados en los vagones y también los anuncios que están por las calles. La neta me sorprende el nivel de rídicules que tienen algunos. Pero este, este, no tiene madre.

Por si no vieron la parte que me interesa que vean ” clases y cursos de tai chi/chikung, Belly Dance, Reiki y MILAGROS??????”

¡¡Que pedo!! Osea ya cualquiera puede hacer milagros que hasta hay cursos para eso. No mamen, y yo decía que nada me sorprendía.

¡Dios! Oye cabrón si necesitas lana, lo de menos es pedirla…

2 pensamientos en “Todos los días rumbo a la oficina”

  1. Ps no la pide (la lana, obvio!) porque le da pena al wey!! Ya bastante pena ha de sentir con los weyes que tiene en las iglesias pidiendo dinero “en su nombre”

    Saludines!! :D

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