Prefiero la noche

Definitivamente el día me hace mal. No’mas no termino de acotumbrarme a vivir de día.  Cuando cae el manto de mi madre la noche,  aunque tenga mil cosas que hacer, todo es más tranquilo, como que mis dos neuronas se acomodan un poco mejor que de día.

No sé si sea por genética, o que, pero la oscuridad le da cierta calama a mi alma y digo cierta, porque el día que este completamente en paz, ese día me muero.

Ahora que no tengo tiempo es cuando más quisiera conocer el mundo. Pero no se puede tener todo en esta vida al mismo tiempo ¿verdad?

Mi almohada y yo estamos peleadas, ya no nos frecuentamos cómo antes, y menos entablamos una conversación. Más bien me atormenta la maldita. En cambio los análgesicos y las vitaminas en capsulas nos hemos vuelto, más que ítimas compañeras.

El café, otro ausente en mi vida en estos momentos, aunque ustedes no me la crean.

Sigo en proceso de cambio, entender que mi vida no va a volver a ser la misma. Apenas en Mayo, yo estaba pensando en que la vida no valía nada, y ahora, sigo pensando que la vida vale para pura madre, pero es más divertida y cansada.

Cuando sea grande voy tener mucho que contarle a mis hijas, me cae de madres.

Prefiero la noche, porque es cuando las palabras me pertenecen totalmente.

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