Aprendiendo

Seis meses ya desde que la pinche locura comenzó, y cada vez estoy más fascinada con ella. El problema es que tuve que aprender a dejar cosas. Yo que soy de lo más pinche cursi y hasta guardo boletos del metro porque traen las iniciales de algún amigo. Así de cabrón.

En seis meses, descubrí que los sueños se hacen realidad, y entendí eso de que nada en esta vida es gratis. Eso incluye el costo de hacer realidad los sueños, apenas estoy acostumbrandome a vivir sola, a no depender de absolutamente nadie.

También me a tocado aprender que las personas a las que más quería eran otra cosa diametralmente opuesta a lo que yo suponía. Y convivir con ellos de otra forma, hizo que sacarán el cobre. Me ha dolido hasta el alma entender que en quienes yo confiaba, ya no existen.

Estoy acostumbrandome a ver una vez a la semana a mi abuela, a tener lejos a mi Jazmin, mi bebé añoso y pulgoso.

Enfrentar mis miedos y mis dudas, también ha sido todo un reto. Aunque es una enorme satisfacción saber que a los 21 años he hecho algo que algunos que ni a los treinta pueden hacerl: Cumplir sus sueños y ser relativamente independiente. Digo todavía dependo de mis padres para algunas cosas, sobretodo económicas, pero soy yo solita la que paga la mayoría de todo. Esa sensación de independencia no la cambio por nada ahora que la tengo.

Sigo sin saber del todo si hice lo correcto, pero la verdad es que este 2008 ha sido el año más importante y decisivo en mi vida. Hasta siento pena de qué se termine tan rápido un año tan poco convencional, que fue desde cero a cien en cuanto emociones.

¿Qué sigue? No tengo ni puta idea pero espero que sea igual de bello y gratificante que todo esto que ahora me rodea.

P.D. Parientes del Olimpo. Gracias. Destino. Gracias.

Atardecer en Reforma Ciudad de México

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