Tiësto en Puebla Vol. III

Ya que estamos al final del año. Me permito contarles una tremenda cursileria:

Los sets de Tiësto siempre me han tocado en etapas de transición grandes en mi corta vida. Que ahora que la pienso ya no es tan corta. Cuando conocí Lethal Industry, estaba cumpliendo más o menos 14 años y recuperandome de un madrazo bien cabrón, que aunque suene a cliché, cambió mi vida. Pues eso de perder la vista y enteder que la vida no es un cuento de hadas, así, de un solo chingadazo, no es nada fácil.

En aquel entonces me refugiaba de todo sintonizando una estación que se llamaba W FM FrecuenciAdictiva. No tenía otra cosa más que eso. Por más pinche emo que se oiga, es neta. Cuando escuché Love comes Again, acaba de terminar ese concepto radiofonico que los nuevos adictos a la música electrónica ni conocen. Y estaba yo hecha un mar de lagrimas.

Cuando llegó por primera vez a México con un masivo, es decir, cuando tocoó en la plaza de toros del DF, yo estaba en un mood, bastante extraño, que ni yo me explico en estos momentos, ahí fue cuando conocí Dance 4 Life, y hasta ese momento entendí porque era el Dj número uno del mundo. Es un ser siniestro, que le gusta jugar con la gente, con sus almas y ser el dueño de todas las miradas. Y eso, eso me encata.

El Foro Sol, fue un cruel despertar, así de simple. Y esta vez en Puebla fue una experiencia, muy diferente a todas, sin emociones encontradas y con nuevos retos que ocupaban mi mente mientras ocurría todo el show de un Dj del que no puedes ser fan si no lo has visto en vivo. Porque he de decir que sus producciones no son tan buenas, como las del Armin, Paul van Dyk, u otros djs grandes. Pero eso si, tiene un show bien macabro. Y no estoy hablando solamente de las pantallas, de la pirotecnia, o del audio. Nel ni madres, el mismo proyecta un no sé qué , que sé yo, que va más allá de las tornas. Podríamos llamarlo actitud. Eso, y que esta bien sabroso, como se nota que se la vive en el spa y en el gym. Cosa que a todas las viejas nos encanta, me cae.

Explicado el punto…

Cuando se apagaron las luces y todo el estadio comenzó a brincar y a gritar. Yo solita estaba diciendome “me la lleva la chingada que hago aca arriba” Nos recibió un golpe casi casi, porque el muchacho no comenzó su set con algo mucho más tranquilo, tal como comienza el In Search of Sunrise 7 suave, y hasta tierno. Cosa que de verdad me extraño, pero bueno. Se siguió con un remix que le hizo a Cary Brothers, una rola que se llama Ride. No sé porqué me dió ternura toda la primera parte de su set. Fue como volver a algo que nunca conocí.

Hablando más propiamente de su set, la mayor parte del tiempo fue houseron, cosa inexplicable para el amo, dueño y señor del trance. Más maduro, no tengo otra manera de explicar ese set, me encantó pero, lo que esperaba de él no era eso, lo sentí como si estuviera experimentando una nueva faceta musicalmente hablando que le quedó bastante bien.

El frío fue el único pedo de todo esto, y es que, con todoy chamarra de treinta kilos el cabrón hijo de la chingada me hacía temblar.

Sus mega exitos, como diría mi abuelita por supuesto que no se hicieorn esperar, pero en versiones más melosonas, bueno, traffic, dance for life, adagio for strings. sonaron más a house que a trance. Como era originalmente concebidas estas rolas en mi cabecita. ¿No me creen?

Miren nomas.

Los gritos de Tiësto, Tiësto, Tiësto no se hicieron esperar al menor movimiento del señor. Hasta eso de las 4:00 AM que a regañadientes lo sacaron del escenario, y se lo llevarón derechito a su camioneta porque, no nos lo fueramos a comer vivo.

Buena fiesta para cerrar este 2008. 2009 se va poner cabrón, no solo por la puta crisis, si no porque promete hartos talentos en este país.

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