Cha-le

Bien saben mis queridos tres lectores, literal, que me encanta ir por la vida con Marco V, mejor conocido en el bajo mundo como mi cámara, el vicio me comenzó cuando tenía como diez ños. Tanta era mi pinche insistencia que los reyes magos con tal de rcerrarle el hocico a la escuincla mamila y con dotes de dictadora que le trajeron una cámara de rollo, de esas casi desechables. El resutlado fue que la pinche escuincla no soltaba la cámara ni para ir al baño, y las cuentas del revelado, pos si eran bastatente caras.

Luego por ahí de los 16, mi gusano e inútil padre decidió hacerle caso por fin a los reclamos y golpes y gritos de su bodoque comprando una camara digital, una kodax de si mal no recuerdo 2 megapixeles, que no solté hasta qué, un día la pinche gripa me derrumbó rumbo a casa, y al un hijo de perra se la llevó. Mala suerte para él, porque la pantalla de lcd estaba dañada, porque se me calló al agua la infeliz.

Pasarón casi cinco año antes de que volvierá a tener una cámara,  una de las cosas por las que decidí hacer mi vida un poco más entretenida y meterme a trabajar, na’mas para ver que se sentía y pagar algunos de mis vicios.

Rank 1, una Samsung L730 que compré después de dos largos meses sin salir a comer y quedarme bastante tarde en mi primer trabajo. El guey y yo nos divertiamos como enanos. Bueno más bien yo con él. A ese no creo que le gustará que lo obligará a trabajar lo mismo a las siete de la mañana que toda la noche sobre un dj e inmediatamente después le tomará una foto a mi café.

El día que me cambie de casa , se me ocurrió la grandioza idea (bueno no sé si fue tan buena idea) de ir a la basilica, a ver la caras de pendejos que ponen la mayoría ante la virgencita, divertido experimento sociologico para mi. La neta.  Pues para quienes existe el dios judeocristiano y todos sus compadres y comadres ir a reunirse ahí como borregos es su máximo en la vida.

Y lo que me atrae de eso es la fé,  y lo que se comercia en torno a ella. Sin contar que arquitectonicamente ese changarro, es como una ciudad dentro de otra ciudad.  Total, me metí en cuanto templo y capilla se pudo, cosa que  no le gustó al Rank,  porque el más bien pertenecía al mundo del vicio y la perdición.

Saliendo de la Basilica ya rumbó a mi cantón, me caí en un puente y por más que intente que no le pasará nada al Rank, pero falle porque al muchacho, se metió un madrazo más grande que yo, tanto que se le murieron algunos pixeles de la pantalla. Hice berrinche, pero no había nada que hacer. Total, le muchacho seguía trabajando de todas maners, hasta que llegó el segundo día de Dj’s world 2009. Porque algún ojete lo sacó de mi mochila.  Aproximadamente 30 000 imagenes en compañía de él es lo que me quedan, pero el solito ya no está más aquí.

Afortunadamente mi jefe, el del trabajo, se apiado de mi alma y me regalo al nuevo esclavo, Marco V, el siguiente modelo de Rank 1, este es una Samsung L100, tiene menos zoom, y el frio como que no le gusta mucho que digamos.  Tampoco los clubs y la vida nocturna, pero eso si ,es buen muchacho, aún no lo he explotado tanto como Rank porque no tengo mucho tiempo para ir a caminar por la ciudad  pa probarlo, tampoco quedá mucho de mi vida social como para ir a tal o cual antro na’mas por el gusto de hacerlo y divertirme horas y horas jugando con el Marco V.

Todo este pinche choro es para mostrarles esta fantástica postal que me encontré en el metro cuatro caminos, mejor conocido en el bajo mundo como metro toreo.

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Notense las faltas de ortografía y miren que la mía no es muy buena, pero la peor parte de todas es…

Mujeres:

Certificado de no embarazo

¡A qué su pinche madre! Lo que más me emputa es lo diga una dependencia gubernamental. Se supone que para cualquier trabajo nadie, pero absolutamente nadie te puede pedir un certificado de no embarzao porque atenta contra tus derechos cómo mujer. Y eso lo dice  el Instituto Nacional de las Mujeres. ¿Qué adivinen qué?  Es otra  dependencia gubernamental.

Si, por si quedaba duda soy feminista.

Cha-le, son chingaderas.  Pero bueno, ya empieza otra semana, y como siempre no puedo dormir.

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