Little Things

A veces, en este desmadrito que es crecer, hace falta deterse y ver hacía atrás, poner en una balanza el presente y el pasado para saber hacía dónde madres va el futuro.  Y cuando ese futuro no aparece a pesar de todo, es momento de cambiar algunas cosas.

Cosas,  por las qué, según tú, luchaste y un chingo. Pero cuando te das cuenta las tienes por ser la opción más barata y a la mano.  Cuando ves que estas perdiendo iniciativa, y que aquello que amabas se está llendo directo al caño… si es momento de cambiar eso, poner tierra de por medio para,  que esa herida sane lo suficiente para retomar el camino hacía algo diferente.

Mi vida no ha sido precisamente la más sencilla, bueno, creo que la de nadie. Pero, si algo he aprendido es que no puedes hacer algo que ya no sientes, solamente por un cheque, no puedes dejar a tus amigos, a tú familia por dinero o una aparente posición. Pues, cuando seas viejo,  y te veas solo.  Vas a sentir que no valió la pena lo que hacías.

Siempre me ha gustado compartir las pocas cosas que conozco con los demás. Me puedo dar el gusto de decir, que a los 21 años, lo he hecho y profesionalmente.  Aunque ahora me hace falta vivir la experiencia de estar en la escuela, de vivir aquello que dejé de lado, por algo que ahora mismo, me parece que ya no vale la pena.

Ahora quiero volver a ver un amanecer sin preocuparme porque no hay comida, o porque hay que pagar cuentas que no me corresponden, o  que tal o cual proyecto simplemente no saldrá.

Ya estuvo, nada más por eso ahí les va una rola que, en este preciso momento me trae vuelta de cabeza.

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Vivir, no tiene que dejar de ser una fiesta o al menos eso creo.

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