Berliner Mauer

Mis queridos y bienamados lectores ¿Alguno de ustedes recuerda como era el mundo antes de que tiraran el muro de Berlín? Se los pregunto, porque su servilleta, nació en 1987 y para 1989 estaba yo más entretenida tratando de sacarle la leche a la mamila que viendo la telera.

El único recuerdo que tengo es de mi abuela cambiandole a la tele, porque quería ver su novela, y sinceramente, le valía madres. También recuerdo a mi papá con cara de “me lleva la chingada”, porque mi jefe, en aquel entonces era creyente del socialismo. ¿Será por eso que yo le tengo tiña a esas cosas? Yo creo que si.

Mi libro de Historia de la preparatoria dice:

“Como se recordará en 1949 se habían creado dos Estados alemanes: la República Federal Alemana en el oeste, en lo que habían sido territorios ocupados por Estados Unidos de América, Francia y Gran Bretaña y la República Democrática Alemana en el este, en la zona que había estado bajo el control soviético.

En 1953, obreros de la construcción, el acero y los ferrocarriles, se manifestaron en la reunificación de elecciones democráticas en Alemania del este. El gobierno de Berlín oriental recurrió a la represión, usando tanques soviéticos. Los alambres de púas y la vigilancia desplegada a lo largo del “telón de acero” impedían la emigración de alemanes del este al oeste. No obstante , muchos conseguían traspasarlo, sobre todo a través de Berlín.

Se calcula que entre 1949 y 1961, tres millones de personas cruzaron la frontera. En el verano de 1961, las autoridades del Pacto de Varsobia levantaron un muro divisionario en Berlín para impedir la huída. En los años posteriores, la Alemania oriental fue arrastrada por la crisis económica que padecía todo el bloque comunista y la emigración prosiguió.

Esta situación se exacerbó en los años ochenta hasta que, en 1989 , el régimen dictatorial comunista de Erich Honecker cayó, tras las enormes demostraciones populares de descontento por la represión y la falta de democracia y libertad. Las multitudes se lanzaron entonces a la destrucción del Muro, símolo de la Guerra fría el autoritarismo, el aislamiento y la asfixia comunista. Con la caída del Muro de Berlín la RDA se afilió a la Contitución política de la RFA.

Por esta razón se discute si el término reunificación alemana es el más adecuado. En 1990, 80 millones de alemanes quedaron integrados en un solo Estado democrático y federal, el más poblado de Europa después Rusia….” *

Osea, pa que me entiendan, Alemania, cuando se construyó el muro de Berlín, se veía más o menos así:

Ojalá que ese muro pudiera hablarnos, contarnos como se sentían aquellos que fueron separados… Osea yo me alejo de mis amigas más de un mes y parezco María Magdalena. Supongo yo, que en aquel entonces, y digo supongo por qué, para que les miento, no me consta. Cada bando tenía la esperanza de que el otro lado fuera mejor…

En 1989 además de que tiraron el muro… un tal Mathias Paul, cruzó los restos del muro, con sus discos, y un montón de sueños.

Ese guey, comenzó su carrera como Dj en el Club Turbine en 1991, y como lo dijo en alguna entrevista, el dj en ese entonces era el “rarito” que ponía discos y hacía féliz a la gente, claro sin ninguna clase.

Para 1993 su primer disco 45 RPM, pero el Sven Ways fue el que lo pusó verdaderamente en todas los dancefloors del mundo. Si todavía no se han dado cuenta de quién hablo, pos les digo, este tal Matias es Paul van Dyk. Me atrevería a decir, el dj alemán más famoso de toda la trinche historia de la música electrónica.

De no haber caído el muro, muy probablemente, nos habrían privado de Tell Me Why, Seven Ways, Another Way, Time our Lifes, y por supuesto: For An Angel.

Y precisamente por esto, Paul van Dyk regresó ayer, 11 de Noviembre de 2009, para conmemorar el vigésimo aniversario de la caída de el primer muro de la vergüenza de la historia. Además, este muchacho no fue solo. Se hizo acompañar de Johnny McDaid, músico, productor y letrista (o como se les llame) proveniente del Norte de Irlanda, para cantarle, literalmente, al mundo: We are one.

Hablando desde el punto de vista de la música electrónica , que según yo es mi fuerte, si el muro de Berlín no hubiera caído, primero que nada, nos habríamos quedado sin Loveparade.

Sin olvidar unos cuantos cientos de djs y disqueras, que simplemente no habrían existido, luego entonces, la riqueza de la música definitivamente no sería lo que es ahora. Independientemente de lo que la caída del muro haya significado económica y políticamente hablando. También fue un parteagüas generacional para los jóvenes de esa época. Algo así como es para la generación de los 90’s el atentado contra las torres gemelas.

Y yo, estoy hablando de todo esto, na’más porque me gustó la rola de Paul van Dyk y tenía que compartirla con ustedes.

Chisme: Vía You Tube
*Mi libro de historia de la prepa es:
Historia Universal de Marialba Pastor
Editorial Santillana Tercera Reimpresion
de Junio de 2003 con 304 páginas
La foto del Loveparede salió de ElEspectador.com
Y el choro mareador, es cortesía de mi mis.ma

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