Un año después

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Hoy estoy en el lugar dónde comenzó hace un año uno de esos cambios radicales en mis ahora 27 años de vida. Desde algún lugar de la Colonia del Valle en el edificio en el que siempre quise vivir. Las cosas que dejé aquí, están por ser empacadas muy pronto hay que regresar a casa. Un año en el que tuve que aprender a madrazos una vez más quién era  yo misma.

No están ustedes para saberlo pero yo si para contarlo, pero me tocó abrir la caja de Pandora: la de mis emociones, por muchos años decidí que era buena idea guardarlas en un rincón dónde no me estorbaran, funcionó bien mientras aprendía lo que quería aprender, pero hace casi un año hubo algo y un alguien que sin querer me sacudió lo suficiente para que sin querer saliera de un rincón enmohecido esa caja que guarde en el rincón más oscuro de mi misma. Ese dónde también estaban las cosas que prefiero no recordar muy seguido.

Me tomó un año y yo creo que me tomará aún más tiempo aprender que eso que estaba en la caja no eran los demonios más grandes de mi propia apocalipsis. Esos que me detuvieron, que frenaron muchas cosas, y es que aún no sé manejarlos. Me salté esa clase que los demás aprenden durante la preparatoria supongo.

 Siento que me estoy despidiendo de una gran etapa de experimentación,  se muy bien, finalmente que es lo que quiero. Y cómo lo quiero, lo que sigue dependerá de un poco de ayuda del Destino y de la gran banda de amigos que me ha puesto en el camino. Tengo que pedir disculpas sobre todo a quiénes en mi afán por probar les he quedado mal.

Vi el amanecer desde el balcón y regresé a terminar este post a la que fue mi cama.  Lo que sigue me asusta pero no me voy a permitir que me frene de nuevo…. es tiempo una vez de un cambio radical. A ver que me encuentro en la siguiente puerta.

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