Cuando hace frío.

La generación de enmedio, esos que aún no llegamos a los 30, pero que vemos a los yoloescuinces con cara de “condenados escuinces”, pero que nos perdimos a época dorada del clubbing entre os 80’s y los 90’s. Esos, que llegamos a los 2000’s a de frente aún a los monster clubs como el Root’s o The City. Esos pinches drogados que seguimos soñando con conocer lugares como el Cream o el Minitry of Sound en Londres, los que vemos con envidia clubes como el Fabrik en Barcelona o ibiza como la meca a la que eventualmente tendremos que ir al menos una vez en la vida.

Nos impresiona Tomorrowland, pero por mucho el Ultra Music Festival nos sigue pareciendo más sabroso. Esos que crecimos creyendo plenamente en los valores del manifiesto raver pero que nos tocaron ya los eventos masivos de más de 3000 personas que, de alguna forma comenzaron a formar la incipiente industria de la música electrónica.

Muchos de ellos se volvieron “gente decente” de esa que trabaja de lunes a viernes y que solo sale de pa-changa el viernes o el sábado. Hay algo que tenemos en común además de ya no tener del todo una tribu de la misma edad para ir de fiesta.

Los top djs hace no más de 8 años nos los traían en estas fechas, daba igual si era al aire libre o en un club.  El frío nos sabía a fiesta de verdad, no sabía a reencuentro, y nos sabía a un amanecer de  la mano de nuestro dj favorito.

Hoy, sabe a recuerdo de esos que, con justa razón enchinan la piel.  A veces me pregunto, si entre tantos festivales  esta generación, es decir la que nació después de 1990 tendrá la misma marca que nosotros, los que nacimos antes. Esos que más de una vez nos amanecimos en la Carpa Neumática, en el Zipango, o incluso en el Foro Sol, con alguno de los mejores djs del mundo.

Me causa curiosidad si, cuando crezcan tendrán ese mismo escalofrío cuando llegue la temporada de festivales,  si se acordaran de por lo menos una rola de las que se tocaron en el mainstage.

La generación anterior es decir, los preyolo escuincles tenemos la enorme fortuna de sentir, cuando hace frío una vez más el recuerdo de las mejores fiestas de nuestra vida, quizá no hubiera la producción de la que gozan ahora los mocosos del demonio, pero si sentíamos por unas horas  eso que sé yo, que nos hacía sentir una misma comunidad de verdad. Sentíamos euforia al caer la noche anunciada… al ver al dj que nos había conquistado el oído y el alma, euforía que a pesar de los años no desaparece del todo y nos hace sonreír en la fiesta de navidad de la chamba.

Me encanta el frío de esta temporada, me recuerda que a veces los sueños se hacen realidad…

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