Artemisa

11831764_10153607356292783_1150775651907612499_nTengo una terrible debilidad por los gatos. Desde que recuerdo siempre iba tras de la cola peluda de la gata que tenía mi abuelo. Mi primer amor fueron los ojos verdes de Jazmin, mi dictadora personal que vivió 18 peludos y gordos años. Ares, aka el marihuano, es un loco, le falta un tornillo y no tiene el menor sentido de la dignidad, pero ama como ninguno. Vive con mi abuela y le hace felices sus últimos días.  Ella le grita y él le contesta y así se la pasan día tras día.

Hace unos días mi prima tocó la puerta de mi cueva para decirme que si adoptaba a una bola de pelos envuelta en una cobija de bebé. Solo de mirarla ni titubee dije que si. ¿Por qué? Porque lo sentí nada más por eso.  La pobre vivía en un departamento con 17 gatos, quién la iba a adoptar a la mera hora se echo para atrás y no había un de vuelta a su casa, su lugar habría sido una muerte horrible en el antirrábico.

Ya pasó una semana, y esa bola de pelos cada vez está mejor, es en definitiva el gato más dulce que he tenido. No sé si es por agradecimiento o por su naturaleza, pero en verdad busca mi compañía todo el tiempo que puede. Me recuerda un poco a Jazmin, mi primer gran amor felino, pero sin la mirada de maldad y superioridad que ella tuvo.

No entiendo como alguien pudo alguna vez maltratar a la dueña de estos ojos azules que sin importar la hora buscan una caricia con un maullido tímido pero sonoro. Dicen que tú no eliges a los gatos, ellos te eligen a ti para enseñarte una lección de vida, veamos que me enseña esta que llegó justamente en una era de transición en mi vida.

 

2 pensamientos en “Artemisa”

  1. “pero sin la mirada de maldad y superioridad que ella tuvo.” jaja describes perfectamente a mi gatita. Tengo la misma debilidad que tú por los felinos. De todos tamaños, colores y sabores, si la mafia italiana fuera lo mío ya tendría el león, el tigre, la pantera, y el jaguar. Recogí a esa gatita hace unos meses, era una beba perdida y hambrienta en la calle. Imposible resistirme a eso. Blanca con manchitas negras, nunca había tenido una de esas en mi colección. A pesar de que le abrí las puertas de mi hogar, jaja, comida, no le falta, es una hija de la chingada que me hace sufrir con su indiferencia. Quizás por eso cada día la amo más. Escribes muy chido. Que oso pero llegué aquí por la dj fake de Big Brother jaja. Éxito en los próximos once años de música y blogueo. :)

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