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Cada 5 años aproximadamente, nos guste o no, llega una nueva generación de pubertos y adolescentes queriéndose comer el mundo, exactamente como eramos los que hoy empezamos a sentir el rucazo. (La edad para que me entiendan)

La mayor parte de las veces nos hacen enojar, básicamente porque a diferencia nuestra,  tienen todo peladito y en la boca. Pareciera que no tienen esa misma hambre de probar el mundo que la que teníamos nosotros hace 15 años.  ¡Chale! Ya estoy en edad y posición de decir eso ¡Vale verga!

Pero la verdad, es que tenemos una vez más la enorme oportunidad de iniciar desde 0,  forjar un poco el  gusto de toda una generación.  De devolver un poco a la vida eso que nos puso en el camino a unos pocos “elegidos” para convertir sueños descabellados en realidades.

A diferencia de la generación pasada, es decir el  “yolo escuincle” que, gracias a Quetzalcoatl ya va de salida, aquí, no tenemos un acartonado,  mass media, si no una auténtica competencia de credibilidad, que sea capaz de acercarse  a las fibras más sensibles de esta nueva generación que todavía no me atrevo a nombrar.  Desde una democrática y peligrosa trinchera, que se sigue llamando Internet.

Enseñarle a otros -con hambre de aprender,  y que sientes que de alguna forma va a ser más que una llamarada de petate de la moda – te obliga a regresar a tus raíces. A lo básico, a eso que te hizo voltear en primer lugar a esa ventana que una vez parecía tan lejana. Te  obligan a sacar gratos recuerdos, libros, revistas, y esos discos que tienes ya en calidad de piezas de museo, para explicarles “Los viejos tiempos con la cerveza a litros, mirando la puesta del sol”.

Claro que hay otros mocosos que la mera verdad dan ganas de meterles las nalgadas que no les dieron sus papás a tiempo.  Pero así es el círculo de la vida.

Lo que hice como fan, lo pago y con intereses bien caros ahora como profesional.  Este post es especial, básicamente porque estoy a escasas tres calles de dónde comencé toda esta locura de querer dedicarme a la música electrónica, sin saber cómo o cuándo o si iba a encontrar a alguien que me echara la mano.

Hace casi 13 años a unas cuadras de esta esquina de insurgentes norte y montevideo había una adolescente de 17 años tremendamente determinada a salirse con la suya. Y que lo logra… y después se rompió la jeta unas 40 veces por jugarle al verga.

Contrario a la avalancha yolo de hace 5-6 años que nos tomo de sorpresa,  hoy hay un poco más que ofrecerles a los que van llegando a la línea de salida. Ya sin ese desconcierto de un mainstream que se nos salió de control. Que no tuvo el cuidado y el tratamiento casi artesanal que tuvo durante todas las generaciones de djs y entes de la noche anteriores.

Si bien aún sabe bastante amargo ese trago de EDM, ya nos acostumbramos a las herramientas digitales.  En este buffete de música,  canales de social media, blogs al vapor,  la chamba sigue siendo apuntar a ese buffete, pero a los platos más ricos, a los que nutren el alma, más allá de un hot dog o una hamburguesa de millones de likes y reproducciones infladas a punta de bots.

Ahora que me ha tocado hacer algunas entrevistas para Lo Nacional,  y sentir que esa banda que admiraba de repente me voltea a ver como una igual… hijo, no sé, me hace querer con toda el alma, volver sobre mis pasos  y ayudarle, como me ayudaron a mi a la siguiente generación desde mi trinchera,  que, pos no es tan especializada como una carrera universitaria dedicada a la producción, o yo qué sé, pero si de corazón.

Quiero volver a ver la emoción de un adolescente encontrando su vocación en la vida, como la  vi en mi misma, como la vi a los que ayude a encontrar su camino,  aunque no fuera en la dirección que parecía al principio, ahora si me siento lista para ese paso, no titubeante como hace 5 años.

Me pega la nostalgia, la noche, y la emoción de haber encontrado a otros locos que están apostando por mis proyectos. Junto con la absoluta necesidad de ayudar a prender la mecha del siguiente pebetero, que me cae que necesita igual o mucha más luz y empuje que la que yo necesite para salir de los agujeros personales,  políticos y sociales de mi generación que chale, ya le está pegando a los treinta y tantos.

Ya con esta me despido,  esperando que como Dragonette encuentren en lado correcto de la fuerza, para los que decidan tomar este camino con su servilleta.

Por cierto, si son nuevos y quieren entender porqué de repente siento que hablo desde un tabique un poquito más alto que el de los demás, por  lo menos en la música electrónica,  denle click por acá. 

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