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Entre, popstars, porn stars y quimeras varias te veas.

Ser mujer y Dj, no tendría porque ser diferente a ser hombre y Dj. Tristemente existe la diferencia, Creo que uno de los más grandes problemas viene por aquellas personalidades como cantantes,actrices, actores y figuras públicas varias, que vienen de este lado buscando un nicho más estable para sus carreras.

En el caso de Mariah Carey, por ejemplo, la cantante hace mucho que dejó de ser relevante en su industria más allá de los chismes. Ergo, la venta de sus shows debe haber caído dramáticamente.¿Cuál fue su solución?

Decir qué ahora es Dj.

Mariah Carey Dj

Está de moda, la gente seguramente ira a verla pues el cover de un show como Dj es mucho más bajo que el de un concierto en toda forma. No tiene que “saber” usar los aspectos más básicos de los players, o tal vez no faltará el Dj que se preste a hacerle los sets para que ella solo tenga que bailar y sonreír frente a su público que estará encantado de tenerla en un show más cercano que el que podrían experimentar en un concierto.

Y por cierto, así de lamentable estuvo el show. 


¿Entonces cuál es el pedo?

La migración de “artistas” “figuras públicas” por moda, le da en la torre a quienes auténticamente si dedican su vida a las tornamesas, a los djs en crecimiento les hace la vida más complicada. Pues los dueños de los clubes suelen apostar con “propuestas seguras” en lugar de los talentos que son 100% del nicho.

Estas situaciones se ven cada vez más a menudo, y son consecuencia triste de la ola mainstream que así como ha beneficiado a muchos también puede ser una piedra en el zapato.

¿Qué hacer? Pedirle a aquellos que comulguen con la ideología detrás de la música electrónica que NO consuman ese tipo de shows, a menor demanda menor oferta.

Y a los artistas que quieren cruzar de este bando, hombres, mujeres o quimeras, dejen de vender solo imagen, preocupense minímo de aprender a tocar, por favor.

Es qué eso es muy mainstream goey.

Sí hay algo que me ha repateado el hígado desde hace no mucho es el hipster wannabe. Ese que entre 2003 y 2008 consumía exactamente los mismos productos que yo -musicalmente hablando- pero que no encajaban del todo en la tribu del mainstream. Con el tiempo construyeron su ghetto intelectual de izquierda progresista wannabe en la Condesa y la Roma. En dónde es muy fácil escuchar en cualquier esquina cosas como:

Güey es que estoy haciendo un documental sobre los djs que tocan con serato vs los que tocan con vinyl, pero obvio independiente.

Es qué a mi también me gusta Tiësto, pero  no se lo digas a nadie, que oso.

Es qué soy productor techno, ayer me bajé de torrents Pro tools para masterizar.

Soy publicista de día, pero los fines de semana soy dj en el antro qué está enfrente de mi casa.

Sí, voy al Corona Capital, claro. Obvi hay que estar ahí. ¿Qué quién toca eso es lo de menos?

Es qué soy bien geek tengo un blog desde ayer.

Y demás expresiones que cuando llevas cierto tiempo en algo dices me lleva la chingada, ¿Sabrán realmente de lo que están hablando? Para mi gusto es una tribu, qué quiere ser, sin ser. Hasta hace no mucho, antes de que a los hipsters les pusieran la etiqueta de hipsters, era muy divertido pelearte con ellos ¿Por qué? Por qué sabían exactamente de qué estaban hablando eran clavados en sus convicciones, fueran cuales fueran.

Si hablaban de libros, hablaban chingon de libros. Si hablaban de música electrónica, hablaban de música electrónica y no mamadas.  Si se iban de viaje, se iban de viaje a conocer de frente eso que les gustaba y les volvía locos.

Era un placer malsano pelearte con tu contraparte. Digo contraparte, porque la neta, yo si, publicamente acepto ser hija del mainstream. No me da ningún empacho decir que si, me gusta Tiësto y alguna vez pague por verlo, y una serie de artistas que en 2002-2006, englobaban como  “esos de la global underground”,  lease  con un tono despectivo porque les parecía muy mainstream.

No sé qué pasó, pero a partir de 2008,  el hipster, el de verdad, el que se ponía bien loco porqué había gente como yo que prefería a Darren Emerson sobre, no sé, Derrick May, comenzó a diluirse hasta crear una bebida digerida y ligth de lo que es un hipster que se respete.

Ahora no se juntan en la casa de alguien, nel, tienen sus propios antros, sus propios festivales, y además su epicentro, más bien su habitat natural.  Una que es ñoña desclosetada, pues mejor se alejó de la zona Roma- Condesa para no escuchar sus conversaciones de hueva y sin fundamento.

El problema de que esta tribu de pantalones apretados, es qué comenzó a invadir MI habitat natural. Digamos que fui al EDC el año pasado, y que estaba babeando a Axwell mientras tocaba en el mainsteage, digamos que volteo y veo una tribu wannabe hipster justo detrás de mi cagando el palo con sus comentarios que ni al caso.  ¿Qué no tienen el Corona Capital? Osea, me he perdido de bandas como Gus Gus, The Chemical Brothers o la que me ardió más Portishead para no tener que escuchar sus comentarios editoriales para que vengan a invadir mi habitat natural. Grrrr

Digamos que fuí a ver a Sebastian Ingrosso, y además de los yoloescuincles corriendo libremente por Expo Bancomer, ví a la misma pinche tribu hipster en un rincón viboreando alegremente, y ¡bailando!. ¿Osea como?  ¿No que les caga en los huevos la cultura masiva?

¡Me recargo en la pared!

Hace no mucho una amiga y yo fuimos a ver a Röyksopp al auditorio Blackberry, si, si, contra mis principios me metí al epicentro hipster por excelencia pero ver un show como este es una maravilla que bien vale la pena.

Sin contar que son uno de mis proyectos favoritos desde 2001, si 2001, antes de que sus barbudas mentecillas supieran qué se hacía música electrónica sabrosa en Noruega. Pal caso, salí entre que de malas y frustrada. Cuando eres fan de algo pos cuando lo tienes enfrente necesitas disfrutar el momento, echarte una bailada  ¿Por qué no? Pero es que rodeada de tanto wannabe diciendo que no tenían ni puta idea de a quién estaban viendo quería agarrar mi vaso de cerveza y meterselos por Detroit.

¿No sé la viven quejándose de lo popular? ¿No saben qué es Röyksopp tomando en cuenta de que ya se trata de una banda consolidada es decir mainstream? Puta madre, no entiendo nada. Lo mismo me pasó con personajes como Benjamin Diamond en el Rhodesia.

 Tampoco puedo ir a una cafeteria como el Pendulo, porqué a mi que me gustan las lecturas profundas, onda Milan Kundera, onda Murakami, onda lo que se vea más sabroso en la estantería y que no sea Best Seller,  Porque ya están por ahí hable y hable de los títulos que me gustan pero que escucharon en un audiolibro, o pendejadas por el estilo.

Sí, cuando puedo compró productos que no sean agresivos con el ambiente, tampoco soy muy fan de las corporaciones, o de como el gobierno maneja este país. Pero en cuanto veo un hipster wannabe abriendo su boca llena de dientes para opinar de algo que, vamos ha leído o vivido con encimita automáticamente se me quitan las ganas de hacer lo que hago.

Cha-le. Y lo peor, no es eso, es que muchos hipsters no pagan la entrada a los conciertos de mi habitat mainstream natural. No ni madres, siempre están mendigando cortesías.

Vamos, la neta, no solo es con los hipsters, me emputa sobremanera la gente ligth, la pose y el wanna be. ¿Son o no son? Defínanse de una chingada vez.  Sobretodo porque hay gente dañada como su servilleta que de verdad hace y dice las cosas por convicción real. No nada más porqué es cool. Que si, se  la ha rifado durante años  para conocer lo que conoce, o por hacer las cosas como las hace.

Si van  a ser algo, seanlo de verdad, y no se anden con mamadas de moda por fa.

Cuando hace frío.

La generación de enmedio, esos que aún no llegamos a los 30, pero que vemos a los yoloescuinces con cara de “condenados escuinces”, pero que nos perdimos a época dorada del clubbing entre os 80’s y los 90’s. Esos, que llegamos a los 2000’s a de frente aún a los monster clubs como el Root’s o The City. Esos pinches drogados que seguimos soñando con conocer lugares como el Cream o el Minitry of Sound en Londres, los que vemos con envidia clubes como el Fabrik en Barcelona o ibiza como la meca a la que eventualmente tendremos que ir al menos una vez en la vida.

Nos impresiona Tomorrowland, pero por mucho el Ultra Music Festival nos sigue pareciendo más sabroso. Esos que crecimos creyendo plenamente en los valores del manifiesto raver pero que nos tocaron ya los eventos masivos de más de 3000 personas que, de alguna forma comenzaron a formar la incipiente industria de la música electrónica.

Muchos de ellos se volvieron “gente decente” de esa que trabaja de lunes a viernes y que solo sale de pa-changa el viernes o el sábado. Hay algo que tenemos en común además de ya no tener del todo una tribu de la misma edad para ir de fiesta.

Los top djs hace no más de 8 años nos los traían en estas fechas, daba igual si era al aire libre o en un club.  El frío nos sabía a fiesta de verdad, no sabía a reencuentro, y nos sabía a un amanecer de  la mano de nuestro dj favorito.

Hoy, sabe a recuerdo de esos que, con justa razón enchinan la piel.  A veces me pregunto, si entre tantos festivales  esta generación, es decir la que nació después de 1990 tendrá la misma marca que nosotros, los que nacimos antes. Esos que más de una vez nos amanecimos en la Carpa Neumática, en el Zipango, o incluso en el Foro Sol, con alguno de los mejores djs del mundo.

Me causa curiosidad si, cuando crezcan tendrán ese mismo escalofrío cuando llegue la temporada de festivales,  si se acordaran de por lo menos una rola de las que se tocaron en el mainstage.

La generación anterior es decir, los preyolo escuincles tenemos la enorme fortuna de sentir, cuando hace frío una vez más el recuerdo de las mejores fiestas de nuestra vida, quizá no hubiera la producción de la que gozan ahora los mocosos del demonio, pero si sentíamos por unas horas  eso que sé yo, que nos hacía sentir una misma comunidad de verdad. Sentíamos euforia al caer la noche anunciada… al ver al dj que nos había conquistado el oído y el alma, euforía que a pesar de los años no desaparece del todo y nos hace sonreír en la fiesta de navidad de la chamba.

Me encanta el frío de esta temporada, me recuerda que a veces los sueños se hacen realidad…

Top 100 Djs 2013

¡Ahhh si!  Adoro el aroma post #top100djs en esta temporada del año.  Lo he dicho en facebook y en twitter hasta el cansancio.  Pero si, el Top 100 es una lista de popularidad. Y ha sido la más importante desde 1997.  Un viejo amigo decía que era la lista que definía la lista de los sueldos de los djs. Ahora más bien, me parece que es el reflejo de los gustos de cada generación.

Este año era especialmente importante ver los resultados. Llevo, bastante tiempo diciendo que me siento más anciana, y de entrada es porque veo cada vez más a djs más chavitos cobrando cantidades infames de dinero por sets que a mi, si, a mí, me quedan a deber y un chingo.

Según mis amigos más rucos,  grandes que yo, ese de que los nuevos djs no’mas no me acaben de convencer tiene que ver mucho con la brecha generacional. Además de eso, me parece también que la velocidad con la que se mueve ahora la industria de la música, ha hecho que descienda la calidad de la música que escuchamos, y la forma en la que aprenden a mezclar los djs.  Me costó aprender a ver a Djs como Carl Cox tocando con cd players en su momento. Ahora un Hardwell, un Avicii, y o quién gusten y manden, difícilmente han visto unas tornamesas para vinilos. De tocar, mejor ni hablamos. Luego entonces, supongo que es por eso que me parecen artistas a medio cortar, además de por supuesto, el factor edad.

Este top 100 fue tomado totalmente por la generación YOLO, Una generación muy disinta a todas las que ha votado desde 1997. Ya comienza a tener definidos sus gustos, sus héroes y por supuesto sus djs. Es la generación con mayor acceso a la información a las rolas de sus djs/productores, pero la que menos sabe de todas.  Me parece que al no tener un medio que seguir, tampoco han tenido oportunidad de desarrollar un gusto y un standart de calidad más alto. Y ni hablar, seguramente lo mismo dijeron de mi mis papás o gente con mayor experiencia que yo.

Lo que es un hecho, es que este año, la suerte está echada: Hardwell es el dj número 1 del mundo. Y la culpa es de todos aquellos que votaron por él y de todos aquellos que dejaron de votar por sus djs.

¿Por qué hay quién sigue siendo fan de Tiësto?

Antes de que los fans se me vayan encima, les advierto que este es un post muy personal, que se mezcla un poco con mi opinión como profesional. Después de esta advertencia,  procedo a contarles cómo es que de despreciar a Tiësto me convertí en fan y por qué sigo siéndolo.

Sobretodo en estos últimos meses a partir de que el holandés más famoso del mundo dijo que lo suyo, lo suyo ya no era el trance, muchos “puristas” le han dicho traidor, que si se vendió, que si se ha unido a las filas de los que prostituyen el espíritu de la música electrónica etc, etc, etc.

Francamente, al principio Tiësto me sacaba de quicio Adagio for Strigs, Flight 643, etc, me daban una hueva terrible. Simplemente no entendía como un dj como él, con una calidad muy inferior a otros top djs de ese entonces podía haber sido el primer dj en tocar en la clausura de unos juegos olímpicos.

Un día anunció que vendría a la plaza de toros de la ciudad de México, mis amigas y yo dijimos, bueno, no nos gusta tanto,pero es de esos djs que tienes que ver para decir que sabes de música electrónica. Cabe señalar que un día antes tocó Armin van Buuren en el World Trade Center, dj del que si era fan.

Es decir, ya estaba medio zombie porque no había dormido casi nada.  Lo cual hizo que además  casi me cayera en las escaleras para bajar al ruedo, porque si, como es mi costumbre, se me ocurrió ir con tacones, falda, y escote. Si una de mis amigas de toda la vida no me hubiera detenido cuando se me atoró el zapato en las escaleras, probablemente no estaría tan a gusto contando toda esta bola de tarugadas.

Cuando comenzó su set, de repente entendí porque todo mundo lo amaba. Tiësto sabía que controlaba la noche, que el menor movimiento suyo haría que hombres y mujeres por igual se rindieran frente a él. En ese entonces aún tocaba con vinil. Mis amigas y yo estábamos frente a la valla, pero, llegó un momento en el qué simplemente no podía soportar estar cerca de él, me hacía daño, sentía como si me chupara la poca energía que me quedaba.

Fui hacia atrás para disfrutar un poco de el escenario, y del montaje de luces, justo en ese momento comenzó su remix a Silence de Delerium… Y ahí si, me quedó claro permanentemente,  por qué es un monstruo. E independientemente de su calidad como productor o el género que ahora se le de la gana tocar, de verdad es un muy buen dj que fue uno de los primeros en demostrar que la música electrónica igual o más rentable que cualquier otro género “serio”.

Digo que es buen dj, no porque tenga la mejor técnica, o porque siempre mezcle en vivo, o porque use el mejor equipo. Es un buen dj porque sabe como mantener la euforia de la gente, desde el principio hasta el final de su set. Sabe como contar una historia a través de la música que mezcla a lo largo de la noche.

Y además, su forma de controlar a la gente, y de imponer respeto con su sola presencia, es algo que casi ningún otro dj he visto que pueda hacerPor eso a pesar de la masificación y de otras cosas que me ha enseñado estar del otro lado de la valla, sigo y seguiré siendo su fan. Solo espero que me toqué ver el nacimiento de un dj igual o superior a él en el futuro de la escena electrónica global.