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Mi hermano se llama Leonardo, y es autista. Vol. II

Ayer hable con mi papá: (Este post se publica el 13 de mayo así que eso fue el 12 de Mayo de 2016)

Trasladaron a mi hermano al Fray Bernardino ¿Y saben qué? Ni ellos saben que hacer. Uno de los hospitales psiquiátricos más importantes de América Latina, no tiene el personal, capacitación, ni puta idea de cómo debe ser su tratamiento a partir de ahora.

No hay hospitales intermedios en dónde pudiera estar. Así de huevos. O al menos eso dicen.

Me acordé de cuando en la tercera crisis psicótica, poco antes de año nuevo, el psiquiatra del ISSSTE en Tacuba, cuyo nombre estoy pensando seriamente en publicar dijo: “Seguro no le está dando los medicamentos para que lo guardemos aquí y se pueda ir de fiesta”.

No pidió disculpas después de eso. Ni se ha retractado, es más tengo ganas de meterle por lo menos una cachetada cada que lo veo. Debe ser unos 5 años mayor que yo y encima el cabrón publicó en 2010 una nota que decía algo así como: El trato del paciente psiquiátrico con enfoque humanista en el sector salud.

Ese doctor retuvo a mi hermano 4 semanas en urgencias porque según el quería asegurarse personalmente de que recibiera sus medicamentos. 4 semanas en las que mi hermano estuvo mayormente sedado y amarrado.

Quiero suponer que fue su soberbia y un ego casi tan grande como el mío lo que impidió que lo enviará para su correcto tratamiento a un hospital adecuado.

La ley, en su articulo dice:

Artículo 17. Queda estrictamente prohibido para la atención y preservación de los derechos de las personas con la condición del espectro autista y sus familias:

I. Rechazar su atención en clínicas y hospitales del sector público y privado;

II. Negar la orientación necesaria para un diagnóstico y tratamiento adecuado, y desestimar el traslado de individuos a instituciones especializadas, en el supuesto de carecer de los conocimientos necesarios para su atención adecuada;

III. Actuar con negligencia y realizar acciones que pongan en riesgo la salud de las personas, así como aplicar terapias riesgosas, indicar sobre-medicación que altere el grado de la condición u ordenar internamientos injustificados en instituciones psiquiátricas.

¿Qué pasó aquí?

Leonardo, así se llama mi hermano, va a cumplir 20 años el 22 de Mayo. Internado en un hospital psiquiátrico que no sabe cómo llevar su tratamiento durante los próximos años. Y tampoco hay otra opción a la que acercarse.

Mi hermano se llama Leonardo, y es autista.

Hace no mucho el valiente estado mexicano aprobó una ley. En la que de palabra más que de acción, como tantas cosas en México. Por cierto si la quieren leer completa, está aquí. 

En vista de que sector salud, no sé si no sabe de su existencia, o  se quieren hacer pendejos creo que es hora de enumerar apartado por apartado como es que se la han pasado por el arco del triunfo. Por lo menos en el caso de mi hermano que casi tiene 20 años.

Artículo 1. Las disposiciones de la presente Ley son de orden público, de interés social y de observancia general en toda la República.

Ja, ja, y más ja. De Noviembre de 2015 a la fecha, hemos solicitado ambulancias a: Cruz Roja, ISSSTE, IMSS y ERUM para trasladarlo del Estado de México al Distrito Federal y se han negado, quesque porque no hay “hechos de sangre”. Es decir, que no está saliéndose alguna víscera.

Observancia general en toda la república… ¡Si como no! Cuando se tienen que hacer dictámenes distintos en cada institución de sector salud, porque no reconocen documentos los unos de los otros.

Ejemplo:

Mi papá hace poco tuvo que hacer el trámite de cartilla militar de mi dulce hermanito, la SEDENA no quiso reconocer 15 años de expediente del ISSSTE en el que se detallaba la evolución de mi hermano y su total discapacidad mental.  No, no, no, ellos mismos tenían que hacer su evaluación. Cuando hasta simple vista se nota que mi hermano padece algo. No habla, tiene un lenguaje a base de algunos gestos y sonidos.

¿Reconocer un expediente bien armado y estructurado por otra institución de sector salud.? No’mbre. Que pierdan el tiempo de terapia y de vida haciendo evaluaciones, mentales y físicas que ya se han hecho.

Barreras socioculturales: Actitudes de rechazo e indiferencia por razones de origen étnico, género, edad, discapacidad, condición social, entre otras, debido a la falta de información, prejuicios y estigmas por parte de los integrantes de la sociedad que impiden su incorporación y participación plena en la vida social;

Me permito mofarme en la cara de este segundo apartado de la ley. El ejemplo esta vez es del trasporte público.

Pese a tener un dictamen en la mano. En el tren suburbano no que querían darle acceso a mi hermano, que porque venía en estado inconveniente. Con documentos en mano el personal de seguridad decidió que alguien con esas “características” no podía ser usuario de su servicio.

Cá-ma-ra.

Comisión Intersecretarial para la Atención y Protección a Personas con la Condición del Espectro Autista;

¿Quienes son? ¿Dónde operan? ¿Cómo acercarse a ellos en caso necesario? ¡Sepa! Pero se ve re’te bonita en el Diario Oficial de la Nación ¿No?

Concurrencia: Participación conjunta de dos o más dependencias o entidades de la Administración Pública Federal, o bien, de los Estados, el Distrito Federal y los municipios que, de acuerdo con los ámbitos de su competencia, atienden la gestión y, en su caso, la resolución de un fenómeno social;

¡Pero ni se hablan entre ellos!  No voy tan lejos volviendo al ejemplo de la cartilla militar. Cuando SEDENA no se le dió la gana reconocer los dictámenes del ISSSTE, no’mas porque les pareció que no seguían sus protocolos. Mismo caso con el IMSS, que prefiere pasar todo el proceso de acreditación de la condición de mi hermano, antes de reconocer la documentación del ISSSTE.

Derechos humanos: Aquellos derechos reconocidos por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano forma parte y que se caracterizan por garantizar a las personas, dignidad, valor, igualdad de derechos y oportunidades, a fin de promover el proceso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad con estricto apego a los principios Pro persona, Universalidad, Interdependencia, Indivisibilidad y Progresividad;

¡Ay no mamen! ¿Derechos humanos? Ahí les va el ISSSTE no tiene un “hospital de día” en el que pudieran recibir a mi hermano sin  estar en crisis. Dicen que no tienen presupuesto para pagarlo (pero si para pagar servidores de KIO Networks que ni saben aprovechar.) por ejemplo.

¿Dignidad? En ataque psicotico lo tienen que sujetar y sedar casi 24 horas al día para que no se azote y en el inter no golpee a alguien.  No son estancias de 2 o 3 días en esas condiciones. Nel, nel, nel, pueden pasar hasta 3 semanas o un mes como la crisis de Enero para que sus majestades se tomen la molestia de presionar para que haya un traslado a un hospital que SI tenga las condiciones para atenderlo.

No importa si es caso de urgencia, 6 días para firmar un pinche documento porque no tienen psiquiatras de guardia en hospitales de tercer nivel. Y estoy hablando particularmente de los hospitales 1° de Octubre y Tacuba.

¿Qué dignidad hay en tener a alguien amarrado más de un mes? ¿Que principios Pro Persona?

Apenas, voy en el capítulo uno, pero ya me estoy alargando demasiado para un solo post. Me enervan de por si las leyes “para quedar bien”. Y ahora que vivo en carne propia uno de esos barcos de papel legislativo, con más ganas.

Mi hermano se llama Leonardo, tiene casi 20 años. Y padece de un caso de autismo profundo. Es uno de los pacientes incómodos de sector salud. Ya no existen programas de desarrollo y atención acordes a su edad. Se quedaron con la idea Teleton que todo debía ser para los niños.  Olvidaron que los niños crecen, y se vuelven adultos con necesidades muy diferentes a la cliché de discapacidad que tenemos en México.

Con toda una ley, recién promulgada hoy, esta en una cama en el hospital Tacuba,  el cuarto episodio psicotico en menos de un año, sin atención correcta. ¿Porqué? Negligencia e indiferencia.

Ya me cansé de que mi hermano sea invisible.