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De raíz

Mi papá y yo tenemos una relación peculiar.  Casi a toda la gente que recién conozco le causa conflicto la forma tan poco formal con la que trato al donante del 50% de mi DNA. Y es que para empezar, mi papá y yo, nos caemos bien, y tenemos muchos vicios en común.

Era una niña frágil y con muy pocas esperanzas de calidad de vida al crecer. Ergo, siempre estaba enferma, o con la piel en carne viva ya fuera por una dermatitis, o por la cantidad malsana de inyecciones que me ponían. Entonces Leonardo, o el Leon aka mi papá, buscaba formas poco ortodoxas de que su mocosa dejará de llorar. Básicamente porque se oía en toda la casa y nadie podía dormir, es más ni el gato.

Por ese entonces, unos meses antes de que yo naciera, había comprado el soundtrack de “Cosmos”, si, si la de Carl Sagan, y entonces se puso investigar en cómo hablarle a su mocosa del demonio,  de tal forma que siguiera su voz hasta que, después le pudiera poner atención a cada sonido que salía del estéreo que tenía.

El resultado acabó siendo, básicamente, que una vez cada semana mi sacrosanto padre, iba a meterse al mercado del chopo a buscar “música de hippies” para alinear los chakras de la mocosa.  Se sentaba en el suelo junto a mi, y me iba contando cuentos que se sacaba de la manga, y un día descubrió que,  si me iba describiendo cómo se veían las ondas de los sonidos, o un color, me quedaba en paz, sintiendo cada beat de eso que a el le vendían como “new age relajante” Que por cierto, no era otra cosa que música electrónica.

Cuando cumplí 6, le pareció que ya era lo suficientemente consciente, como para presentarme a su nuevo mejor amigo: el walkman. Así que compró un plug doble, mis primeros audífonos de gente decente, y me presentó a Depeche Mode, y por ende los sintetizadores.

Cuando cumplí 7, decidió que era buena idea mandarme a clases de piano porque no me pinches podía gobernar, y como buena fiera, la música me calmaba. Eso y porque ya habíamos visto Amadeus unas 30 veces y no dejaba de joder con que quería aprender a hacer eso.

Y en eso, nos informaron que mi dulce y tierna hermanita estaba en camino,  y que en este envió, no había devoluciones. Hicimos berrinche, y digo hicimos, por qué a él, no le hacía la menor gracia. Con en ese entonces 37 años, se estaba haciendo a la idea apenas, que tenía un ser totalmente dependiente al que enseñarle el mundo, y uno nuevo al que había que cambiarle pañales, pos no le hacía gracia, y menos porque a mi   ya me podía pasar de contrabando al cine a ver películas de ciencia ficción o de acción sin mucho problema.  Francamente a mi tampoco me hacía la menor gracia compartir a mi compañero de juegos, y a mi máquina de explicar cosas con música, además de cuentos.

Esos meses, mi papá y yo nos la vivíamos viendo joyas como está, en nuestros recién comprados, juguetes post TLC de esos que costaban un chingo de lana y sonaban, bien sabroso.

Si, a veces me pregunto en que drogas andaba mi papá, como para ver conmigo este tipo de cosas antes de los 7 años.

Poco antes de que naciera mi hermana, a mi papá le dio por sacarme de la escuela, y llevarme a cuanto museo estuviera abierto entre semana, luego, a cazar bichos y clasificarlos entomológicamente.  Poco a poco nos fuimos creando un mundo aparte, en el que había montones de películas de acción, entre más sangre y efectos especiales mejor, muchas desveladas leyendo libros en voz alta, y discos, pero en serio toneladas de viniles de todo tiṕo, aunque yo tenía una especial predilección por los sintetizadores.

Después de que nació mi hermana menor, no se acabó el mundo, al contrario, hacíamos lo que podíamos para integrar a la cosa esa a nuestro ecosistema. Aún así, cada sábado religiosamente, nos acostábamos en el suelo, o sobre el cofre del Chevy Nova 72 a ver las estrellas y escuchar música en serio, así, sin palabras, hasta que me quedaba dormida, me quitaba a mi gata  de los brazos y me llevaba a mi cama.

Para 1995, cuando la cosa que decían que era mi hermana, pero yo aún no consideraba ser humano, tenía poco menos de un año, me regalaron mi primera computadora, y junto con eso, una nueva escuela en la que además no haber monjas, quesque nos enseñaban a programar en logo. Mi papá, y yo entonces, desarrollamos nuevos juegos dónde pasárnosla chingón, en los que mi poderosa pantalla monocromática y yo, junto con mis aún más poderosos y flamantes discos de 5 1/4  de colores nos la pasábamos bien, clasificando los ya miles de libros que tenía mi cuarto, y sus viniles eran los protagonistas.

Para finales de ese mismo año ¡Sorpresa! Un nuevo hermanito,  y con él nuevos pleitos entre mis papás, no se llevaban nada bien, la mera verdad,  y yo, en ese entonces, me la vivía debajo de un escritorio de media tonelada de pino, con mi walkman, mis muñecas, mis libros y mi gata.

No entendía por qué tanta violencia entre ellos, solo alcanzaba escuchar  cosas como:

“Apenas y podemos con las dos” “Viene mal” “Es niño”

22 de Mayo de 1996.

Es niño, y se ve normal.

22 de Mayo de 1999.

Es autista.

Y comenzó un largo y penoso peregrinar entre hospitales de nuevo. Más rudo y salvaje que el que vivimos. Diagnósticos macabros, medicamentos, terapias para todos, y cada vez menos tiempo para compartir, pero aún así, nos la ingeniábamos para compartir el mayor tiempo posible en carretera, y discutir por quién tomaba el control del radio del carro.

Marzo de 2002

La niña tiene migraña otra vez, no quiere ir a la escuela seguramente, Vamos a mandarla.

Abril de 2002

La niña perdió el 80% de la capacidad visual ¿Por qué no la trajeron antes?

Entre que ya era adolescente y la culpa, no sé como le hizo mi padre para no quebrarse cada vez que la neuróloga se acercaba a pedir autorización para tratamientos cada vez más agresivos,  con pruebas que incluso podían haberme costado otro sentido para entender que demonios estaba pasando.

Y como cuando era más chiquita, pero ahora con otro tipo de música, sola, en la cama de un hospital, con las venas a dos de colapsar por infiltraciones, punciones lumbares, comencé un nuevo ritual, en el que, nuevamente la música era la protagonista, la única que me quedaba por que tenía totalmente atrofiado un sentido.  Sin otra salida que tomar, más que hacía dentro, como me habían enseñado 10 años atrás echados en el piso, siguiendo los hiptonizantes movimientos de las gotas de lluvia a través de luces de colores, y cristales grabados o de las barras de ecualizadores. Recordando como empatar el ritmo del corazón, al mismo beat de lo que estaba oyendo,  pero ahora, no esperando la calma, si no que la morfina fuera entrando a mis torturadas venas.

2004

La niña quiere dedicarse a la música electrónica.  ¿En qué fallamos?

Y tiene un blog ¿Qué chingados es eso?

La niña quiere ir al loveparade, vamos a llevarla para que deje de chingar.

Junio de 2005 – Abril de 2008

La niña se la vive en el antro, entre djs, aprendió francés e inglés y no quiere estudiar una ingeniería : chingada madre.


Agosto de 2008

La niña acaba de cobrar su primer cheque,  ya se dedica a la música electrónica. Ya no es mi bebita.

El nombre de la niña aparece en Dj Mag México

La niña tiene fans.

La niña sale de viaje


La niña ya no vive en la casa…

2009

La niña se metió a la política, de tal palo tal astilla.

La niña finalmente esta en la universidad,  pero no va a regresar a la casa.


Nos peleamos, nos mordemos, nos arañamos, pero lo Ocampo, me cae, que nunca se nos va a quitar…. Gracias por dejarme tomar mis decisiones, por dejarme tener criterio propio y libre albedrío y no aplastar mis sueños aunque no los entiendas.  Gracias por no quitarme las ganas de explorar y de jugar con el mundo entero. Gracias por dejarme ayudarte, cuando el mundo se te caía encima.

Feliz día del padre, papá.

Solo otro #domingodeclasicos más

Para todos hay un punto de quiebre en la vida. El punto en el que las cosas no vuelven a ser JAMÁS lo de antes. El mio fue por ahí de 2002, poco después de haber recuperado la vista y asumiendo las consecuencias de un tratamiento salvaje para recuperarla.

A veces, pasaba horas viendo por la ventana, solo por el gusto de poder volver a disfrutar los colores, no quería dormir, no quería perder detalle alguno de lo que tenía enfrente. Tenía riesgo de perder cristalino y córnea, aún después de haber bajado la inflamación del nervio óptico existía la posibilidad por el daño de que se desprendieran sin más, por un mal movimiento.

Y si los perdía, evidentemente no iba a volver a ver jamás, quería guardar en mi memoria todo lo hermoso que pudiera, un amanecer, un libro, una película, el color de las hojas de los árboles…

Mi papá había decidido darme de baja ese año de la escuela, y creo que hizo bien aunque en ese momento quería matarlo.

En esas estaba cuando, descubrí en serio la programación de W FM. Cuando acosaba locutores por teléfono, para no perder según yo, el contacto con el mundo.

En una de esas madrugadas, en las que buscaba a toda costa guardar en mi memoria todo lo que pudiera leer, apareció una rola de Schiller en la programación. Todavía no entendía bien inglés pero me sacudió el alma la voz de Peter Hepner.

Una semana antes había escuchado una entrevista con David Morales en la que había contado cómo de ser un latino más rechazado en el guetto se había convertido en EL remixer de las estrellas de los 90’s.

La voz de Peter, los arreglos de Schiller me metieron en un trance de 4:12 minutos que me cambiaron para siempre. En la mañana rompí con las manos todos los discos que no fueran música electrónica, me deshice de todas las revistas que no tuvieran algo que ver los djs…. No sabía cómo, no sabía cuando, pero un día iba a dedicarme a eso que me enchinaba la piel.y que sacudía cada una de las fibras de mi alma. Poco después de un año conocí a Bjay Redes Sociales y el resto es historia.

Se los cuento así, porque la neta, mi relación con la música electrónica es algo mucho más profundo que algo que me guste, o una profesión, nel, es el amor de mi vida, y me gusta contagiar a quién se deje.

Es ‪#‎domingodecasicos‬ de nuevo mis criaturitas de la red y por hoy, nadie lo puede evitar.

 

Minerva o Atenea 10 años es.

De repente, intento no sentirme ruca, pero estando rodeada de yoloescuincles es casi imposible.  Hoy sentí que algo importante había ocurrido, pero no me acordaba del todo que había sido.  Después de un rato, me acordé lo mala madre que soy. Y es que, está criatura de la red, osea mi blog, hoy cumple 10 años on line.

Una década, 2 lustros, 10 vueltas a la tierra. Ok ya, si fuera un niño ya estaría como por cuarto de primaria. Me divierte mucho  ver como pasan distintas épocas en esta bonita viña del señor de la red.  Hace 10 años para tener un blog tuyo de ti, tenías o que saber programar, o mascar decentemente inglés para poder usar una plataforma como Blogger (antes de que la comprará google). Subir vídeos, nel, eso no ocurrió hasta 2006 cuando youtube comenzó a ser popular. Publicar fotos, era un desmadre, sobretodo si eras un humilde usuario de Blogger que no tenía ni puta idea de código, como yo.

Como de repente llegó el mundo del “social media” y hubo una desbandada de bloggeros que colgaron el sitio, literalmente, porque facebook es mucho más divertido. Hoy hay gueyes que viven de dar conferencias de “Personal Branding” cuando habemos algunos que llegamos antes de que ellos siquiera exploraran un mundo más allá de su pantalla en word.

Independientemente del nuevo estilo de moverse en internet, que afortunadamente es cada vez más democrático. Hoy por hoy, cualquiera con acceso a  la red, es capaz de compartir lo que sabe, lo que piensa, lo que siente, y lo que crea. Eso me parece lo más importante de todo.  Después de 10 años escribiendo tarugadas desde aquí, la neta estoy muy orgullosa, por haberme atrevido, si no hubiera sido de esa manera jamás habría tenido la oportunidad de salirme con la mía.

Se los he dicho muchas veces, y puede que hasta haya aburrido a más de uno. Pero es la neta, por eso lo repito constantemente. Los sueños para convertirse en realidad, requieren trabajar un chingo. Y sobretodo atreverse a hacer cosas que van más allá de la zona de confort en la que nos gusta estar.

No se me van a olvidar jamás, las peleas con mis papás por querer trabajar en medio de la “música de locos”.  Hace unos meses, uno de los colaboradores de Be Tronic, me dijo ¿Qué nunca has sido normal?. Le tuve que responder que no. Porque a final de cuentas desde los 17 años decidí que me la iba rifar como ñera, y exponerme así, sin tapujos a través de la pantalla de este blog.  No sé  a cuantas personas haya llegado, seguro hay un chingo que se burlan de mi,  otras que gracias a este pequeño espacio perdido en la red se han convertido en mis más grandes amigos.  Siempre estuve consciente de que estaba renunciando a cierta “privacidad” al publicar todo lo que me gusta compartir. Porque además me atreví a hacerlo con mi nombre, firma y hasta con mi jeta real.

Pero así se hacen las cosas de frente, y asumiendo las consecuencias.  Ganarse un fan o un hater para eso estoy aquí, porque cuando te los ganas, significa que alguien se tomó la molestia de leer lo que escribes. Y eso, eso no tiene precio.  Grandes cosas han pasado en mi vida, y las voy a seguir compartiendo con ustedes si se dejan.

Después de 10 años, tengo algo que decir, si quieres algo con todo el corazón, eventualmente te puedes salir con la tuya.  La suerte tiene que ver, pero también el esfuerzo que pongas en lo que hagas. Haz las cosas de frente, y disfruta lo que te toqué vivir en ese momento, porque un día te darás cuenta que han pasado 10 años desde que te te volaste una clase de matemáticas en la prepa, para escribir tarugadas en internet.

De corazón, muchas gracias a quienes me han acompañado como lectores, como amigos, como maestros y también como enemigos. Sin ustedes, definitivamente hoy no podría estar escribiendo Minerva o Atenea 10 años es.

 

¿Y si me atrevo?

Para pocas cosas soy miedosa. Pero hay una, tengo que confesar que si, hay algo que me aterra mala onda desde que tengo uso de razón. Bueno, lo que yo llamo razón:  Las relaciones amorosas.

Ustedes no están para saberlo pero yo sí para contarlo. Durante muchisimo  tiempo, me he concentrado tanto en salirme con la mía que, mis amistades de toda la vida han pagado los platos rotos. Gente que creció conmigo,  y otros que en su momento quise un chingo y dos montones no están tan presentes como quisiera. Si eso pasa con mi tribu, imaginense no’mas como ha estado todo lo demás.

Tengo la enorme ventaja de saber que el amor de mi vida se llama música electrónica, así que, la neta todo lo demás han sido affaires sin mucha importancia. Hasta ahora.  Si sin curiosos o me han stalkeado en social media. Verán que algo ha cambiado en los últimos días.  De repente muchas fotos de florecitas, y menos mala leche de la que acostumbro.  Y si, puede que algunos digan que ya me perdieron, y puede que tengan razón.

Hace unos días decidí jugarme esa carta que, por muchas motivos había dejado bien guardada en un cajón.  Soy de esas, que necesita sentir que todo lo tiene bajo control, y las emociones son algo que nunca he podido mantener valga, la redundancia, bajo ese control.

Al lado de alguien que debe estar igual o más loco que yo, decidí que es hora de experimentar lo que los demás aprenden durante la prepa o antes.  Como cada vez que el miedo me invade, ya estoy aquí.  ¿Qué es lo peor que puede pasar si me atrevo a dar un paso más?

Hasta miedo me di con este post. Me cae.

Una típica mañana de 2003

De vez en cuando… esta bien, esta bien, de vez en diario, se me olvida que soy humana. Cosas como dormir o comer como “gente decente” nunca me han importado. Por ese descuido hacía lo que suelo utilizar para hacer de las mías, he estado varios días en algún lugar entre el limbo, la fiebre y sobretodo en silencio.

De verdad me sorprende lo que un par de días de fiebre pueden ser capaces de hacer con tu cerebro o tus ideas.   En esos momentos de enfermedad y alucinaciones acompañadas de mocos por todas partes, es en los que me da por acordarme de cosas que en su momento parecían sin importancia.

A veces, extraño esa sensación de levantarme por las mañanas  y aventarle algo al despertador, preparar el café, ponerme el espantoso uniforme de secundaria -ya había caído profundamente en el vicio de la cafeína desde los trece-, acordarme que una vez más no hice mi tarea, y prender mi radio.

Entre 2001 y 2002, antes  del amanecer de lunes a viernes, ese era el ritual obligatorio para comenzar el día y poner menos cara de fuchi hasta que pudiera regresar corriendo a casa y volverme a encontrar con mi entonces amado radio.

Tenía sus bealdades eso de que alguien te contara quién era quién, mientras leías un libro nada más por puro gusto. O las pocas veces en las que de verdad hacía la tarea. Y si, efectivamente en esa etapa de  adolescente recién llegada encontré a mi gran amor, que, 13 años después sigo amando con locura y con pasión: la música electrónica.

Hay cosas de esa época cuando iba a la escuela desde las 7:00 de las pinches mañanas hasta las 3:00 o 4:00 PM que me corrían (literal), que se me quedaron muy arraigadas, además de que son parte indispensable de un trabajo como este en el que la enorme mayoría somos autodidactas. Eso, aprender por tu propia cuenta.  Ir descubriendo sonidos y productores nuevos. Leer por el gusto de hacerlo, o por mantenerte permanentemente actualizado de todo el chisme, digo, este; información acerca de la industria y algunas otras cosas que nunca están de más.

Es increíble lo que puede hacerte recordar una gripe, de esas que te hace alucinar entre el pasado y el presente, de esas que te sacan una sonrisa instantánea. Todos tenemos rituales para comenzar el día, o hasta para procrastinar, rituales que en esencia son muy parecidos a los que teníamos desde los 13 años o antes.  Los de esta generación, es decir, los que nacieron después de 1990, deben ser ligeralmente diferentes, supongo. Aunque la verdad lo ignoro, a veces me gustaría poder entender más a los yolo. De entrada para sentirme menos vieja. Ahora si me está comenzando a pesar tener más de 25 años en el papel  y no solo aparentarlos.

Si, definitivamente extraño ponerme el uniforme de la escuela, y aunque sigo usando una mochila, en ella ya no hay libros de texto o cuadernos forrados con fotos de los djs que más admiraba. Hay responsabilidades, cuentas, y como 200 locuras que eventualmente ejecuto.

Extraño mandar a la $())=$#$?))  por dos segundos a la infame clase de 7:00 AM y voltear a ver el amanecer pensando que un día iba ser grande y que iba a poder salirme con la mía. Extraño la hora del receso y poder evadirme totalmente de la bola de tarados pubertos, más tarados que yo, con los audífonos y una rolita como esta.

Me urgía tener más de 13 años,  y ahora, por momentos me gustaría volver a tener esa edad. Los años y las desveladas cobran factura. Pero vale la pena, creo que la niña que era en 2003 estaría igual de fascinada que yo ahora mismo con las maldades que hago.

2012

Dicen que los años y las experiencias forman el carácter. La verdad es que el 2012 me enseño un par de cosas, la más importante; lo que fue no es lo que será.

No se vale vivir del recuerdo, de entrada porque no es sano y no te deja progresar.  El cariño, las buenas anécdotas, no se pueden ni deben mezclarse con el ahora, justamente porque el conjunto de cosas que hicieron el pasado una maravilla no es el mismo que el presente. El asunto se vuelve  verdaderamente desgastante, lo que inevitablemente me lleva al siguiente punto:

Cuando las prioridades son diferentes, simplemente las cosas no funcionan.

Llega un momento en el que definitivamente, cuando la diferencia entre prioridades es abismal, en el que ya no se puede hacer nada y lo mejor es emprender caminos diferentes, por salud mental y emocional.

Si, 2012 fue para mi, el año en que tenía que dejar atrás apegos un tanto cuanto absurdos que ya no me estaban llevando a ningún lado.   Para comenzar este 2013 decidí hasta cambiar hasta de casa.  Tengo varios proyectos nuevos, de los que les hablaré en su momento. La verdad estoy encantada con la forma que poco a poco va tomando mi vida. Me falta mucho por corregir, mucho por aprender y mucho por emprender, pero paso a paso.

En 2013 este blog cumple ya 9 años. 9 años de hablar de música electrónica enlazadas con mi vida personal y profesional. Hoy más que nunca me queda claro que una rola puede trasformar la vida de alguien en cualquier momento. Por desgracia, ya no somos muchos los que nos damos cuenta de eso.

Este año recién salido del horno, no sé por que, pero creo que marcará pauta en muchos sentidos. Y ¿saben qué? Ya era hora.

Minerva o Atenea 6 años es

Bien lo decían mis amigos, los que ahora son treintañeros. (Y bien ñeros) El tiempo se pasa volando. Hoy mis niños, este blog cumple su sexta vuelta al planeta.

En seis años, de tener tiempo de sobra, ahora lo que me sobran son proyectos,  y cosas por hacer, pero las horas del día no son suficientes.

Hace seis años, soñaba con escribir en Dj Mag, con conocer a los mejores djs del mundo, y con vivir la fiesta de la música electrónica día tras día, sentir en las venas la sangre alborotada de ver a los que han hecho el soundtrack de mi vida.   Hoy puedo decir con orgullo, que, gracias al Destino, y al haber conocido a las personas correctas, en el momento exacto., ya lo hice antes de siquiera cumplir 25 años.

Hace seis años, soñaba con escribir,contar las pocas historias que marcaron mi vida, y compartirlas, esperando que alguna vez, alguien encontrará mi botella en el imnenso mar. En este tiempo, gracias a este extraño mundo blogeril, que también se ha extendido a las “redes sociales” on line. Se qué alguien la encontró, y leyó y sigue leyendo el mensaje, casi con el mismo cariño, con el que yo lo escribí.

En poco más de un lustro, mi vida ha dado un brutal giro de 180° grados.  De ser, la típica nena que escribía un diario y lo escondía debajo de la cama, ahora, hago lo mismo pero en la red de redes, y satisfago cierta fila exhibicionista al mostrarselos a ustedes, queridos y bienamados lectores.

De vivir encerrada frente a un ordenador en casa de mis padres, gracias a este blog,  conocí y entendi finalmente que hay un mundo más allá de periferico norte. Y que las ideas, la información, la cultura, de una persona, de un país, y más, no necesitan grandes volumenes de papel, para existir y converger en un solo espacio.

Podría decir, que estoy casi tan enamorada de la red, como de la música electrónica. Y miren, que eso ya es mucho.

Creo sinceramente, que a estas alturas del partido tengo mucha gente a la que agradecer, por demostrarme que los sueños se hacen realidad. A mis maestros de vída, bien saben quienes son, muchachos, neta crearon un monstruo jajaja. A mis amigas, que siempre están escuchando mis depresiones de 3 pesos. A las nuevas personas que ha traído el Destino a mi camino, y me enseñan todos los días, que aún hay mucho que hacer.

Y gracias a ti, si tú, el que está leyendo estas líneas, porque gracias a tu confianza en las sandeces que escribo, mis metas e ideales pasaron de ser una maqueta en una pantalla, para convertirse en una feaciente realidad.

Todo este pinche choro, como siempre, me lo pude ahorrar, porque alguien ya lo hizo rola, es un holandés llamado Fedde Le Grand… mejor me calló , denle play a alguien que si sabe cómo decir las cosas.

P.D. No’mas por si les da curiosidad, este es mi primer post. I know, de pena ajena.

La neta, la neta, el segundo, está un poquito mejor

Mi cumpleaños!!

Oficialmente hoy ya tengo 21. Felicitaciones en twitter, en el mensajero, mientras yo me peleaba con el mail de mi oficina. Si ya tengo un trabajo tan bonito, del que no les puedo hablar. El reto más importante de mi vida, comienza justamente hoy. Me siento bien contentota al respecto. La neta, y además, que manera de festejar ¡Caray!

Mañana, después de cinco largos años de espera, hay fiesta Ministry of Sound, con Markus Schulz. Ministry tiene el apartamento mas lujoso del edificio de las cosas que hacen mi vida, relativamente bonita. Especialmente por una ñoñez. Las iniciales del Ministerio del Sonido y las de mi nombre completo, son las mismas.

Cada que escucho un disco Ministry, un comercial, video, digo, de aquí soy. Mi alter ego dice “aquí perteneces, para que le haces al guey”. Y si, es cierto. La neta. Al rato me espera una fiesta grandota, después responsabilidades sabrosas. Este, es uno de los cumpleaños más felices de mi vida, que nadie puede echarmelo a perder.

Y na mas por eso, y para darle las gracias a todos los que me han felicitado, los que me leen, en todos mis changarros, y muy especialmente en este. Ahí les va el comercial más bonito que he visto en años.

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Y si ¡Felicidades a mi! Ahh mi ego y unos cuates.