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Sobreviví al 2015

Podría tener muchos motivos para quejarme amargamente, pero no, la verdad es que estoy muy tranquila y feliz con mi vida.  A pesar de los desmadres del 2015, de los que aprendí, estos sabios puntos, más bien recordé.

  • Los amigos neta se quedan en las malas y los de plástico salen corriendo a la primera de cambio.
  • La gente con una vida demasiado fácil tiende a ahogarse en un vaso de agua cuando se le presenta un problema de verdad en lugar de los imaginarios pedos con los que se complicaban hasta antes de un suceso interesante.
  • La pasión por lo que haces eventualmente te lleva ante la gente, y los proyectos que necesitas.
  • Alimentar a un gato rescatado adulto y asustado que ahora es gordo y mimado, es un gran pretexto para regresar a casa con una sonrisa.
  • La vida es muy corta como para tratar de complacer los estándares y los prejuicios de una sociedad que no se da cuenta que está en la pendeja.

Se siente raro no cargar con pesos ajenos últimamente,  pero esta poca madre.

Nuevos hábitos

2015 no lo terminé escribiendo en este blog, eso es  verdaderamente extraño.  Gato nuevo, proyectos nuevos, adaptarse…

Parecería que es la misma cosa de siempre, pero  no lo es. Tengo la edad que le dije a Blogger que tenía para que me dejara escribir en paz, aunque tuviera 11 años menos. Es decir, 28 años. En menos de 6 meses voy a cumplir 29.. No es que me arrepienta de algo, eso no va a pasar y menos ahora.

Solo que, de repente me doy cuenta que ya tengo 7 años viviendo sola. Que mis amigos más cercanos son los mismos sí, pero han ido cambiando su tren de vida respecto al mío.

Siempre supe que iba a ser un camino complicado, no’mas por ser vieja y querer dedicarme a la música electrónica, pero a veces me gustaría que mi gente lo sintiera como yo, desde el alma.

Me gustaría haber jugado más, ahora ya no tengo tanto tiempo para eso, digo si quiero consolidar mis proyectos como la gente decente. Sigo creyendo que Internet en conjunto con la buena música es una de las mejores formas para cambiar la vida de las personas.

¿Por qué lo creo?  Básicamente porque así me pasó a mi.

Retos, obligaciones, y responsabilidades a los que les he huído, pos ni modo, a enfrentarlos a ver como me toca esta vez a la hora de los madrazos.

2016, tarde, pero ahí te voy.

Rolas de transición.

En la vida siempre hay rolas que llegaron para marcar tu historia.  Para mí, una de esas es Show me love. La primera vez que la escuché, tendría, unos 7 años por ahí de 1995. En mi infantil cabecita yo creía que estaba escuchando otra rola pop más. No entendía mucho de lo que decía todavía no entendía inglés lo suficiente como para saber que tanto decía Robin S. Pero me hacía latir el corazón cada vez que sonaba en el radio y sin importar dónde movía el bote con singular alegría.

Heartbreaks and promises
I’ve had more than my share
I’m tired of giving my love
And getting nowhere, nowhere

It’s been so long since I touched a wanting hand
I can’t put my love on the line that I hope you’ll understand

En 2008 me volví a encontrar con esta rola, ya trabajando en lo que más me gustaba, viviendo sola y preguntándome si alguna vez encontraría a alguien que no le importará mi vida nocturna y mi entonces terrible adicción al trabajo. 18 horas en la oficina de lunes a viernes me parecían hasta poco. Mis amigos rara vez me veían y siempre estaba nerviosa por que en ese entonces no había smartphones lo suficientemente poderosos para hacer lo que yo hacía con mi computadora.  No sentía el tiempo, ni el cansancio, porque estaba disfrutando el sueño de mi vida, el de la pasión de hacer lo que más te gusta.

¿Pareja? ¿Qué es eso? ¡Nel! Me quita el tiempo ¿Compromiso? No gracias, soy alérgica. Estaba profundamente enamorada de mi trabajo y la empresa dónde me dejaban hacer de las mías a gran escala.  Los amigos y la vida “normal” puede esperar… si aja, como no.

So baby if you want me
You’ve got to show me love
Words are so easy to say
But you’ve got to show me love
But you’ve got to show me love

En 2012 respondiéndome del madrazo de haber perdido a mi mejor amigo, sensei de trabajo y de vida. aprendiendo a  caminar  por la existencia humana,  otra vez sin que nadie me dijera “vas bien” “tranquila corazón no pasa nada” o un “ah como serás animal, ven siéntate y explícame que pasa”.  La confusión de un mundo que ya no era amigable y en dónde estaba haciendo cosas que ya no quería hacer, dónde había gente nueva en  la que no sabía si podía confiar o no. Mis amigos comenzando a divorciarse casi todos en manada (los más grandes), y los más jóvenes, comenzando a unir las suyas.

¿Amor? No, aléjate, me das miedo no te quiero más en mi camino, siempre me acabas lastimando.

Don’t you promise me the world
All that I’ve already heard
This time around for me baby
Actions speak louder than words

2015. Tengo recuerdos y experiencias de vida dolorosas que de vez en diario podrían hacerme llorar todos los días, a veces lo logran. Todavía extraño al que me puso en el carril necesario para hacer los sueños realidad, he encontrado a otros  que entienden ese dolor y a que a veces celebran conmigo y con mi pasado lo que me habría gustado compartir con quién ya no esta. Me aterran aún mil cosas, pero hay tantas posibilidades… Ahora sé lo que se siente tener una vida personal y ya no quiero renunciar a ella, por nada del mundo. Tampoco a la gente que me ha enseñado que la familia no siempre viene con los mismos genes que tú. Y que a pesar del dolor  aparecen justo cuando más los necesitas para festejar la vida… ¿Habrá alguien por ahí que se atreva a compartir conmigo? No lo sé, tal vez.

So if you’re looking for devotion
Talk to me
Come with your heart in your hands
Because my love is guaranteed

So baby if you want me
You’ve got to show me love
Words are so easy to say
But you’ve got to show me love

Así son las rolas de transición. Te acompañan de principio a fin de la vida. Musicalmente hablando los remakes sirven para presentar clásicos como este a una nueva generación. Son rolas probadas que sabes que van a dejar marca en ventas y te van a llenar el dancefloor cuando las pongas. Y también a veces sirven para acompañarte en el camino de la vida que has elegido hasta ahora.

Artemisa

11831764_10153607356292783_1150775651907612499_nTengo una terrible debilidad por los gatos. Desde que recuerdo siempre iba tras de la cola peluda de la gata que tenía mi abuelo. Mi primer amor fueron los ojos verdes de Jazmin, mi dictadora personal que vivió 18 peludos y gordos años. Ares, aka el marihuano, es un loco, le falta un tornillo y no tiene el menor sentido de la dignidad, pero ama como ninguno. Vive con mi abuela y le hace felices sus últimos días.  Ella le grita y él le contesta y así se la pasan día tras día.

Hace unos días mi prima tocó la puerta de mi cueva para decirme que si adoptaba a una bola de pelos envuelta en una cobija de bebé. Solo de mirarla ni titubee dije que si. ¿Por qué? Porque lo sentí nada más por eso.  La pobre vivía en un departamento con 17 gatos, quién la iba a adoptar a la mera hora se echo para atrás y no había un de vuelta a su casa, su lugar habría sido una muerte horrible en el antirrábico.

Ya pasó una semana, y esa bola de pelos cada vez está mejor, es en definitiva el gato más dulce que he tenido. No sé si es por agradecimiento o por su naturaleza, pero en verdad busca mi compañía todo el tiempo que puede. Me recuerda un poco a Jazmin, mi primer gran amor felino, pero sin la mirada de maldad y superioridad que ella tuvo.

No entiendo como alguien pudo alguna vez maltratar a la dueña de estos ojos azules que sin importar la hora buscan una caricia con un maullido tímido pero sonoro. Dicen que tú no eliges a los gatos, ellos te eligen a ti para enseñarte una lección de vida, veamos que me enseña esta que llegó justamente en una era de transición en mi vida.

 

El soundtrack importa tanto como el argumento.

Las últimas dos semanas, la vida a través de mis amigos me ha hecho voltear a ver en mi misma cosas que parecían superadas. No le tengo miedo a la muerte, la conozco de frente y llevamos muchos años coqueteandonos la una a la otra. El conocerla, el saber cerca a la calaca me ha hecho aventarme a experiencias nada convencionales en todos los sentidos.  A final de cuentas la vida humana es un como un mandala, hermosa pero perenne. En un segundo 70, 80, o 90 años de existencia se terminan exactamente igual que cuando pasas la mano sobre un mandala hecho de gis o acerrín.

Estamos aquí para tener una serie de experiencias y aprender a superarlas. Me divierte mucho la gente que cree que va encontrar todas las respuestas en un sistema, en una religión, o en un libro. Nahhh,  la comprensión humana de lo “divino” es mucho más simple y oscuro, se trata de conocernos a nosotros mismos,  en tomar decisiones y asumir las consecuencias.

Hay quienes nunca son capaces de tomar una decisión  y van por la vida culpando al pasado y a todo aquel que se cruza en su vida por esas decisiones que toman. Y además no solo los culpan si no que van por ahí pensando siempre en lo que habría pasado si hubieran tomado otro camino.

La muerte… ¿Cómo cambia el sentido del camino que elegimos no? Fui una niña muy enfermiza, insisto la he sentido de visita tantas veces que no me da miedo, solo me hace girar drásticamente mi camino de vez en cuando. Por que si bien no le tengo miedo a ella, si al tiempo, a veces siento pánico de que no tener tiempo para vivir todas las experiencias que quiero.

Parte vital en mi, es la música. Yo sin música electrónica francamente no puedo vivir. No soporto un solo día sin que me acompañe un buen soundtrack.  Necesito que los beats acompañen mi vida, y si, también mis decisiones.   Las rolas que escuchas hablan igual o más de quién eres como tus acciones.

He visto como grandes talentos, no solo tienen en común un historial cultural, o de vida similar, suele pasar que las mentes más divertidas y sabrosas también tienen una serie de gustos musicales que dices ¡Ay guey!  Parte de la historia que dejas en el mundo tiene mucho que ver con la música que te hace vibrar la sangre en las venas. ¿Por qué? Es bien simple, igual que el resto del universo somos también vibración y nos atraen las vibraciones similares a nosotros.

Yo, personalmente, soy de de ese tipo de malas personas que juzga por el tipo de música que escuchas.  Por ejemplo, si escuchas la mayor parte de tu tiempo cosas espantosas, simples y de fácil venta, dudo mucho que tengas un amplio bagaje cultural, puede que tengas una serie de prejuicios babosos, y nunca hayas salido a explorar más allá de tu mundo nada más porque todos te dicen que no es correcto.

¿Qué crees que dice de ti la música que escuchas? ¿Qué te dice de ti a ti mismo?  Igual que una pelicula el soundtrack de nuestras vidas puede arruinar o ensalzar el peso de nuestras palabras, acciones y de lo que de verdad importa en esta vida.

Decisiones, valores, gustos, todo cuenta cuando vamos haciendo nuestro mandala personal, y cuando lo hagas, por el amor de del Dios en el que creas, acompañalo de la mejor música  que puedas, no solo esa que solo sirve como ruido de fondo.

 

Es qué eso es muy mainstream goey.

Sí hay algo que me ha repateado el hígado desde hace no mucho es el hipster wannabe. Ese que entre 2003 y 2008 consumía exactamente los mismos productos que yo -musicalmente hablando- pero que no encajaban del todo en la tribu del mainstream. Con el tiempo construyeron su ghetto intelectual de izquierda progresista wannabe en la Condesa y la Roma. En dónde es muy fácil escuchar en cualquier esquina cosas como:

Güey es que estoy haciendo un documental sobre los djs que tocan con serato vs los que tocan con vinyl, pero obvio independiente.

Es qué a mi también me gusta Tiësto, pero  no se lo digas a nadie, que oso.

Es qué soy productor techno, ayer me bajé de torrents Pro tools para masterizar.

Soy publicista de día, pero los fines de semana soy dj en el antro qué está enfrente de mi casa.

Sí, voy al Corona Capital, claro. Obvi hay que estar ahí. ¿Qué quién toca eso es lo de menos?

Es qué soy bien geek tengo un blog desde ayer.

Y demás expresiones que cuando llevas cierto tiempo en algo dices me lleva la chingada, ¿Sabrán realmente de lo que están hablando? Para mi gusto es una tribu, qué quiere ser, sin ser. Hasta hace no mucho, antes de que a los hipsters les pusieran la etiqueta de hipsters, era muy divertido pelearte con ellos ¿Por qué? Por qué sabían exactamente de qué estaban hablando eran clavados en sus convicciones, fueran cuales fueran.

Si hablaban de libros, hablaban chingon de libros. Si hablaban de música electrónica, hablaban de música electrónica y no mamadas.  Si se iban de viaje, se iban de viaje a conocer de frente eso que les gustaba y les volvía locos.

Era un placer malsano pelearte con tu contraparte. Digo contraparte, porque la neta, yo si, publicamente acepto ser hija del mainstream. No me da ningún empacho decir que si, me gusta Tiësto y alguna vez pague por verlo, y una serie de artistas que en 2002-2006, englobaban como  “esos de la global underground”,  lease  con un tono despectivo porque les parecía muy mainstream.

No sé qué pasó, pero a partir de 2008,  el hipster, el de verdad, el que se ponía bien loco porqué había gente como yo que prefería a Darren Emerson sobre, no sé, Derrick May, comenzó a diluirse hasta crear una bebida digerida y ligth de lo que es un hipster que se respete.

Ahora no se juntan en la casa de alguien, nel, tienen sus propios antros, sus propios festivales, y además su epicentro, más bien su habitat natural.  Una que es ñoña desclosetada, pues mejor se alejó de la zona Roma- Condesa para no escuchar sus conversaciones de hueva y sin fundamento.

El problema de que esta tribu de pantalones apretados, es qué comenzó a invadir MI habitat natural. Digamos que fui al EDC el año pasado, y que estaba babeando a Axwell mientras tocaba en el mainsteage, digamos que volteo y veo una tribu wannabe hipster justo detrás de mi cagando el palo con sus comentarios que ni al caso.  ¿Qué no tienen el Corona Capital? Osea, me he perdido de bandas como Gus Gus, The Chemical Brothers o la que me ardió más Portishead para no tener que escuchar sus comentarios editoriales para que vengan a invadir mi habitat natural. Grrrr

Digamos que fuí a ver a Sebastian Ingrosso, y además de los yoloescuincles corriendo libremente por Expo Bancomer, ví a la misma pinche tribu hipster en un rincón viboreando alegremente, y ¡bailando!. ¿Osea como?  ¿No que les caga en los huevos la cultura masiva?

¡Me recargo en la pared!

Hace no mucho una amiga y yo fuimos a ver a Röyksopp al auditorio Blackberry, si, si, contra mis principios me metí al epicentro hipster por excelencia pero ver un show como este es una maravilla que bien vale la pena.

Sin contar que son uno de mis proyectos favoritos desde 2001, si 2001, antes de que sus barbudas mentecillas supieran qué se hacía música electrónica sabrosa en Noruega. Pal caso, salí entre que de malas y frustrada. Cuando eres fan de algo pos cuando lo tienes enfrente necesitas disfrutar el momento, echarte una bailada  ¿Por qué no? Pero es que rodeada de tanto wannabe diciendo que no tenían ni puta idea de a quién estaban viendo quería agarrar mi vaso de cerveza y meterselos por Detroit.

¿No sé la viven quejándose de lo popular? ¿No saben qué es Röyksopp tomando en cuenta de que ya se trata de una banda consolidada es decir mainstream? Puta madre, no entiendo nada. Lo mismo me pasó con personajes como Benjamin Diamond en el Rhodesia.

 Tampoco puedo ir a una cafeteria como el Pendulo, porqué a mi que me gustan las lecturas profundas, onda Milan Kundera, onda Murakami, onda lo que se vea más sabroso en la estantería y que no sea Best Seller,  Porque ya están por ahí hable y hable de los títulos que me gustan pero que escucharon en un audiolibro, o pendejadas por el estilo.

Sí, cuando puedo compró productos que no sean agresivos con el ambiente, tampoco soy muy fan de las corporaciones, o de como el gobierno maneja este país. Pero en cuanto veo un hipster wannabe abriendo su boca llena de dientes para opinar de algo que, vamos ha leído o vivido con encimita automáticamente se me quitan las ganas de hacer lo que hago.

Cha-le. Y lo peor, no es eso, es que muchos hipsters no pagan la entrada a los conciertos de mi habitat mainstream natural. No ni madres, siempre están mendigando cortesías.

Vamos, la neta, no solo es con los hipsters, me emputa sobremanera la gente ligth, la pose y el wanna be. ¿Son o no son? Defínanse de una chingada vez.  Sobretodo porque hay gente dañada como su servilleta que de verdad hace y dice las cosas por convicción real. No nada más porqué es cool. Que si, se  la ha rifado durante años  para conocer lo que conoce, o por hacer las cosas como las hace.

Si van  a ser algo, seanlo de verdad, y no se anden con mamadas de moda por fa.

Cuando hace frío.

La generación de enmedio, esos que aún no llegamos a los 30, pero que vemos a los yoloescuinces con cara de “condenados escuinces”, pero que nos perdimos a época dorada del clubbing entre os 80’s y los 90’s. Esos, que llegamos a los 2000’s a de frente aún a los monster clubs como el Root’s o The City. Esos pinches drogados que seguimos soñando con conocer lugares como el Cream o el Minitry of Sound en Londres, los que vemos con envidia clubes como el Fabrik en Barcelona o ibiza como la meca a la que eventualmente tendremos que ir al menos una vez en la vida.

Nos impresiona Tomorrowland, pero por mucho el Ultra Music Festival nos sigue pareciendo más sabroso. Esos que crecimos creyendo plenamente en los valores del manifiesto raver pero que nos tocaron ya los eventos masivos de más de 3000 personas que, de alguna forma comenzaron a formar la incipiente industria de la música electrónica.

Muchos de ellos se volvieron “gente decente” de esa que trabaja de lunes a viernes y que solo sale de pa-changa el viernes o el sábado. Hay algo que tenemos en común además de ya no tener del todo una tribu de la misma edad para ir de fiesta.

Los top djs hace no más de 8 años nos los traían en estas fechas, daba igual si era al aire libre o en un club.  El frío nos sabía a fiesta de verdad, no sabía a reencuentro, y nos sabía a un amanecer de  la mano de nuestro dj favorito.

Hoy, sabe a recuerdo de esos que, con justa razón enchinan la piel.  A veces me pregunto, si entre tantos festivales  esta generación, es decir la que nació después de 1990 tendrá la misma marca que nosotros, los que nacimos antes. Esos que más de una vez nos amanecimos en la Carpa Neumática, en el Zipango, o incluso en el Foro Sol, con alguno de los mejores djs del mundo.

Me causa curiosidad si, cuando crezcan tendrán ese mismo escalofrío cuando llegue la temporada de festivales,  si se acordaran de por lo menos una rola de las que se tocaron en el mainstage.

La generación anterior es decir, los preyolo escuincles tenemos la enorme fortuna de sentir, cuando hace frío una vez más el recuerdo de las mejores fiestas de nuestra vida, quizá no hubiera la producción de la que gozan ahora los mocosos del demonio, pero si sentíamos por unas horas  eso que sé yo, que nos hacía sentir una misma comunidad de verdad. Sentíamos euforia al caer la noche anunciada… al ver al dj que nos había conquistado el oído y el alma, euforía que a pesar de los años no desaparece del todo y nos hace sonreír en la fiesta de navidad de la chamba.

Me encanta el frío de esta temporada, me recuerda que a veces los sueños se hacen realidad…

Que tanto…

Soy una de esas personas que a veces esta dispuesta a lastimar.  Me vale madre que me digan que soy una mala persona, es más creo que lo soy. La vida me hizo sacar una parte de mi como máscara para evitar los madrazos. Cuando confié alguien siempre se encargaba de darme bien y bonito en la madre. Aprendí a no  dejar que quién agrede -consiente o inconscientemente- se vaya invicto. Hay lecciones que aprender y si hay que lastimar aunque a mi también me duela hay que hacerlo.

Pero a veces se me va la mano. La misma severidad con la que alguna vez me trataron a mi, se me va de las manos. Puede que en lugar de dar una nalgada le ponga una madriza a alguien emocionalmente hablando, porque a golpes gracias a qué soy una mujer grande y con cara de pocos amigos, las he evadido más de una vez, intimido, y eso es a propósito.

Han pasado cosas en los últimos meses que me han hecho sobre reaccionar tal vez. O tal vez no, cada uno tiene un límite de dolor y de pensamiento distinto. Me enseñaron a la mala a defenderme, y  a veces se me pasa la mano. La banda que me quiere y forma parte de mi vida también se ha dado cuenta de qué, cuando quiero enseñar una lección es rotunda, definitiva y deja marca.

El problema es que no todo mundo soporta ese tipo de reacciones. Y me ha costado más de una persona en mi vida. Para bien o para mal. Pero  quiero creer que han entendido lo que no sé debe hacer. No me gusta lastimar, pero si tengo que hacerlo, no lo dudo. Sobretodo cuando se trata de alguien que de verdad me importa. Puede que se me pase la mano, y puede que me odien el resto de su vida, pero solo espero que en su camino quede un recuerdo de mi, cuando se vuelvan a enfrentar en una situación como la que vivieron conmigo.

Que el Destino nos lleve al lugar dónde debamos estar.

¿Quién anotó la matricula?

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Hace nada les contaba que hace casi un año, había ocurrido algo que había trastocado mi vida, para bien o para mal. Hoy esa etapa también termina. Me gustaría  decir que no sé por qué, pero sería mentir. Sé muy bien por qué porque  estaba basada en una serie de mentiras que eventualmente el instinto me hizo notar.

Durante toda mi vida consiente huí del compromiso, de las relaciones de pareja, en fin de esas cosas que veía que a mis compañeras en secundaria y preparatoria  las hacía volar un día,  y al siguiente caían estrepitosamente en un mar del lagrimas  del que eventualmente, se recuperaban.

Después de unos meses idílicos comenzaron a brincarme cosas, el instinto a pesar de la oxitocina eventualmente despierta. Mi gran error probablemente fue pasarlas por alto y no hablar.  O tal vez aunque hablará la contraparte de todas maneras no me iba a decir nada “porque no se se sentía listo”.  Cada cierto tiempo buscaba algo que me dijera que pasaba realmente,  y eventualmente lo encontré. Hombres por más que lo intenten hay cosas que no van a poder ocultar y menos a la vista de una mujer a la que le están fomentando la paranoía y hasta la psicosis.

Lo que encontré que si bien tal vez no era tan grave, destapó algo que si lo era, la confianza que nos habíamos perdido los dos totalmente.

Mis amigos me decían que algo no estaba bien, y digo amigos porque en mi agenda hay muchos más hombres que mujeres, ustedes disculpen no me llevo precisamente bien con las mujeres especialmente cuando no puedo decir palabrotas o meterles un buen golpe como a mis cuates.

En algún punto me sorprendí a mi misma haciendo el papel de alguien que definitivamente no soy. Alguien que casi olvida quién era. De repente mi mayor prioridad era que cocinar -a mi que me caga- y que encontrará la casa limpia cuando llegará del trabajo. Hablar de nimiedades e irnos juntos  a la cama.  Hacer eso para mi, era ir en en contra de todo lo que creo. ¿Dónde estaba quedando yo?  Un día mientras cocinaba me di cuenta de eso y que me estaba estancando.  Además ya nos habíamos peleado, y enferma unas semanas antes me fui a quedar unos días a casa de mi abuela. Creo que esa fue la última vez que vi a mi tía Lidia con vida.  Se estaba muriendo de cáncer y aún así cuido de mi…

Por estar con él en ese estado alterado de consciencia no estuve al final de los días de mi tía. La que se levantaba temprano para que la escuincla desayunara y se la llevaba de las greñas a la escuela a las pinches seis de la mañana. No era mi madre pero hizo mucho más que la que me tocó en este juego de la vida.  No se lo agradecí nunca en persona, pero dónde está estoy segura que lo sintió.

Algo no estaba bien, lo sabía, y creí que era solo mi culpa.  Y no, es que el me ocultó uno de esos secretos que a mi me parecen bastante pendejos pero que para él, aparentemente eran secretos de estado. Nunca entendimos bien a bien los limites del espacio uno del otro.

La verdad, muchas noches como esta me la pasaba llorando, ya en mi casa porque en algún punto me di cuenta que era mejor que cada uno estuviera en su espacio. Tratando de entender qué estaba fallando ¿Era yo? ¿Por qué no me decía la neta que yo comenzaba a sospechar? ¿No se supone que eramos pareja y teníamos toda la confianza del mundo?   A pesar de mis berrinches dejó que continuará mi psicosis -porque realmente en eso se convirtió- en lugar de detenerla,

Mis noches trascurrían así,  entre charlas insulsas y juegos cuando estábamos juntos o en juegos de Iphone. Pero la verdad me distraía tanto el ¿Qué pasa? Que no me concentraba del todo en trabajar y probablemente perdí más de una oportunidad por, ni modo así es esto supongo.  Hay cosas que tienes que aprender tarde o temprano

El instinto es cabrón y finalmente encontré la prueba de lo que ya sospechaba… hoy en una llamada telefónica finalmente confesó, finalmente acepto y también con ello terminó un sueño que no sé si fue una pesadilla o a simplemente la lección tardía de algo que debí haber aprendido como todas las demás teenagers.

¿Pensé en casarme? Si, con todo el pánico que le tengo al matrimonio gracias a todos los divorcios de mis amigos que he visto, y la tortuosa relación de mis padres desde que tengo uso de memoria.

¿Pensé en formar una familia? Si. De repente me la creí lo suficiente como para sacar de la caja de Pandora eso que estaba ya enmoheciéndose

Me la jugué completa, desnude totalmente eso que hay en mi retorcida y oscura alma. Recorrí pasajes de mi misma que no había recorrido. Y eso es lo padre de esta aventura. Aunque hay una huella que va a quedar para siempre en los dos. Una en la memoria y en la consciencia que espero que nunca se le vaya a borrar.

B… de ti aprendí a no ceder como cedí por estar con alguien, a no detener quién soy,  y si lo estoy diciendo en público, es porque esto es parte de quién soy, y que no entendiste. Yo, no me oculto detrás de una barrera de “perfil privado”,Hay algo en mi me gusta mostrarle a quién se deje las historias que voy escribiendo a lo largo de los años. Unas buenas, unas malas, y otras como esta un experimento conjunto que no salió bien.

Pensé en usar el poco o mucho poder que tengo para hacerte la vida miserable y enseñarte una lección, pero la verdad, es que la lección que tienes que aprender no viene de afuera, viene de lo que tu tienes dentro y que no has aprendido a manejar. Yo tampoco, por eso las cosas salieron como salieron. Nada más que yo me atreví con todo y tú timorato  preferiste guardar silencio cuando debías hablar con el corazón en la mano.

Mi lección duele, y va a costar mucho tiempo sanar, hoy, me toca bailar con una vieja amiga, a la que hasta nada le tenía terror. No es la soledad a esa le tengo cariño, si no a la tristeza esa que me ha hecho perder la razón más de una vez.  Y hoy toca si, bailar con ella, pero no perderme en ella ni en ninguna de mis emociones nunca más.

 Siempre pienso antes de publicar y escribir.  Hacía falta un buen punto final y no solo el recuerdo de una llamada llena de gritos, reclamos y lágrimas. Esta soy yo de verdad, lástima que no lo pudiste entender.

Un año después

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Hoy estoy en el lugar dónde comenzó hace un año uno de esos cambios radicales en mis ahora 27 años de vida. Desde algún lugar de la Colonia del Valle en el edificio en el que siempre quise vivir. Las cosas que dejé aquí, están por ser empacadas muy pronto hay que regresar a casa. Un año en el que tuve que aprender a madrazos una vez más quién era  yo misma.

No están ustedes para saberlo pero yo si para contarlo, pero me tocó abrir la caja de Pandora: la de mis emociones, por muchos años decidí que era buena idea guardarlas en un rincón dónde no me estorbaran, funcionó bien mientras aprendía lo que quería aprender, pero hace casi un año hubo algo y un alguien que sin querer me sacudió lo suficiente para que sin querer saliera de un rincón enmohecido esa caja que guarde en el rincón más oscuro de mi misma. Ese dónde también estaban las cosas que prefiero no recordar muy seguido.

Me tomó un año y yo creo que me tomará aún más tiempo aprender que eso que estaba en la caja no eran los demonios más grandes de mi propia apocalipsis. Esos que me detuvieron, que frenaron muchas cosas, y es que aún no sé manejarlos. Me salté esa clase que los demás aprenden durante la preparatoria supongo.

 Siento que me estoy despidiendo de una gran etapa de experimentación,  se muy bien, finalmente que es lo que quiero. Y cómo lo quiero, lo que sigue dependerá de un poco de ayuda del Destino y de la gran banda de amigos que me ha puesto en el camino. Tengo que pedir disculpas sobre todo a quiénes en mi afán por probar les he quedado mal.

Vi el amanecer desde el balcón y regresé a terminar este post a la que fue mi cama.  Lo que sigue me asusta pero no me voy a permitir que me frene de nuevo…. es tiempo una vez de un cambio radical. A ver que me encuentro en la siguiente puerta.