De repente algo cala

En uno de esos días, en los que todo parece estar en orden una buena plática nocturna, te hace darte cuenta, de que nada, absolutamente nada está en orden. Los sentimientos latosos, las viejas heridas que no’mas nunca acabaron de sanar, salen y ¡ah como chingados duele!

Cierto, nunca me ha gustado el orden, siempre estoy hecha un caos, especialmente en mis ideas. No sé como es que ya se acabó la semana, si me parece que ni siquiera a comenzado, entre sueños mamilas y que se nos va Pavarotti, como que ya me dio el bajón número 450 del año.

Me encanta que llueva todo el día, lo que de plano no me encanta es el puto frío y que no puedo sacar mis zapatos decentes, pues se atascan de lodo en dos segundos. Ese el precio de tan bello paisaje.

No sé qué estupidez estoy publicando, solo sé que es media noche, y no me podía aguantar las ganas de escribir una pendejada cuándo podría estar de fiesta ahora mismo.

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