La primera semana

De chamba estuvo asquerosamente divertida. Salvo por el sutil detalle de que me tengo que levantar a las putas ocho de la mañana (en teoría debería estar jetona, pero ni modo de abandonarlos tanto a ustedes mis queridas y queridos lectores ¿verdad?), y las cinco horas de mi vida que pierdo en el transporte público. … Continúa leyendo La primera semana